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¿Sentís que tu pareja no te escucha? Tenemos dos buenas noticias para vos: no sos la única persona que experimenta lo mismo y quizás haya...

Hace cuatro años, los franceses Catherine y Bernard Faidix fueron a un especialista en relaciones para mejorar sus problemas de comunicación. “Yo me quejaba de no ser escuchada y mi marido de que yo era agresiva”, cuenta Catherine, de 58 años. “Pensé que lo mejor sería acudir a una tercera persona que nos escuchara y ayudara”.

 

En las sesiones aprendieron a reaccionar con más calma, escuchar más abiertamente y entenderse mejor, y les sirvió para acercarse al trabajar la comunicación. “Yo era más paciente porque había un tercero y mi marido sentía más seguridad para abrirse y decir lo que le dictaba el corazón”, recuerda Catherine. “Es un proceso largo: requiere mucha práctica, apertura y el deseo de lograr que las cosas mejoren, aunque lleves con alguien 40 años”.

 

Cuando tenemos algo que decir, queremos que la otra persona escuche sin perder detalle. Pero muchas veces, sentimos como si el otro se desconectara, especialmente después de años juntos. Y aunque nos guste pensar que somos oyentes ideales, probablemente seamos tan o más responsables por descuidar a nuestra pareja.

 

“Creo que hay mucha necesidad de ser escuchado”, sostiene Helen Ralston, directora del comité de negocios de la Asociación Internacional de Técnicas de Escucha, quien lleva a cabo sus investigaciones cerca de Oxford. “Contamos con los elementos necesarios para hacerlo; la mayoría de nosotros tenemos dos orejas, una mente y un corazón. Y esta necesidad de ser escuchado sugiere que efectivamente se escucha poco. En lugar de escuchar, es más probable que estemos esperando para ofrecer nuestra opinión”.

 

Una persona promedio pasa entre el 45 y el 70 % del día escuchando a otros. Pero en cada uno de esos períodos de 24 horas, es muy poco el tiempo de calidad compartido con nuestras parejas. La mayoría de las parejas charlan de forma significativa durante una media de nueve minutos diarios. Si estamos demasiado distraídos podemos perdernos sutiles señales que muestran cómo se siente el otro, lo que puede acercarnos. Desafortunadamente, muchos de nosotros desaprovechamos estas oportunidades de conectar.

 

“A diferencia de lo que sucede con la lectura, en general no recibimos ningún tipo de preparación adecuada en habilidades de escucha, a pesar de que es el tipo de comunicación que utilizamos con mayor frecuencia”, afirma el autor Kent Adelmann, profesor e investigador de habilidades de escucha de la Universidad de Malmö, Suecia.

 

Podemos aprender a escuchar con atención y así lograr que nuestra pareja se sienta más valorada en lugar de ignorada. Vamos a ver cómo hacerlo:

 

Centrarse en el momento

 

Es natural que la mente deambule durante una conversación, pero si somos conscientes de que está sucediendo es más fácil combatir la tendencia. Parte del problema es que las personas oyen más rápido de lo que hablan.

 

“Una persona promedio dice aproximadamente de 125 a 180 palabras por minuto, mientras que podemos escuchar unas 400 a 500 palabras por minuto”, sostiene Adelmann. “Quien escucha siempre está en una posición superior frente al que habla. Esto explica por qué podemos estar pensando en el trabajo o en qué cocinar para la cena y aun así comprender el punto de vista de quien habla”.

 

Un paso importante que muchos no tienen presente: si nos damos cuenta de que no podemos escuchar cuando nuestra pareja se acerca, seamos honestos y propongamos hablar en otro momento. Es preciso apagar la televisión, dejar apartado el celular y sentarse juntos. Estos simples actos muestran que respetamos a nuestra pareja y que nos dedicaremos a escuchar.

 

“La pareja, en la vida adulta, es la figura de apego más importante”, afirma la portavoz de la Asociación Europea de Psicoterapia Annette Kreuz, psicóloga clínica dedicada a terapias de pareja en Valencia. “La pareja debe ser una base segura, y eso significa que debemos destinar espacio y tiempo a escucharnos con atención”. Con el tiempo, a medida que las parejas van cayendo en la rutina, la conversación siempre se ve afectada, y escucharse ya no es el fin buscado.

 

“Lo que sucede en el mismísimo inicio de la relación es como todo debería continuar”, sostiene Kreuz. “Al principio queremos estar seguros de todo lo que dice el otro: qué le gusta y qué no. Pero en las relaciones, especialmente en aquellas de mucho tiempo, las personas piensan que ya saben lo que la pareja está a punto de decir”.

 

No interrumpir

 

¿Alguna vez hemos terminado la frase que estaba diciendo nuestra pareja? Si anticipamos el final, acertadamente o no, estamos desconectando al otro, lo que probablemente le haga perder las ganas de compartir.

 

“Interrumpir no es nada útil; es una actitud que se desprende de la impaciencia”, asegura el autor estadounidense Michael Nichols. “El problema es que no estamos interesados en escuchar. Estamos esperando para poder decir lo que nosotros queremos decir. Interrumpimos y decimos: ‘Ah, sí, entiendo’. Y respondemos contando nuestra historia. Eso es un error”.

 

“Es muy común que la gente no se dé cuenta de que está interrumpiendo”, afirma Ralston. “Durante mi investigación, grabo las conversaciones. Luego, cuando las personas lo escuchan, se sorprenden al ver con qué frecuencia han interrumpido”.

 

Con esfuerzo, Kimberly West ha aprendido a contener sus ganas de interrumpir a su pareja, Lynn. West, de 59 años, sabe que Lynn organiza los pensamientos antes de hablar, pero advirtió que lo interrumpía continuamente, lo que es irónico ya que se dedica a enseñar a comunicarse.

 

“La persona que pregunta debe detenerse, hacer una pausa y escuchar en silencio para dejar que el otro piense y luego hable”, afirma West. “Yo lo sabía a nivel racional, pero me resultaba muy difícil. Empecé a prestar más atención. Ahora Lynn me dice que se siente más querido y respetado”.

 

Simplemente escuchar

 

Cuando nuestra pareja comparte con nosotros algo significativo, escuchemos. No demos consejos, ni nuestra opinión, ni relatemos anécdotas.

 

“La mayoría de las personas escuchan con la intención de reaccionar, en lugar de comprender”, asegura Nichols. “La conversación comienza a transformarse en un partido de ping-pong. En lugar de admitir o responder, van de un lado a otro y ninguno se siente plenamente comprendido”.

 

Muchas personas dan consejos, pero es preciso contenerse a menos que el otro específicamente lo pida. “A veces asumimos que la otra persona quiere consejos cuando, en realidad, lo que busca es alguien que escuche”, dice Ralston. “Habitualmente, cuando tenemos la oportunidad de hablar con alguien que sabe escuchar, nos damos cuenta de que eso nos permite escucharnos a nosotros mismos”.

 

Discutir de forma justa

 

Es difícil tener una relación significativa sin discutir ocasionalmente, pero poder escuchar durante las discusiones representa un desafío.

 

“Cada uno opina que su actitud, sus necesidades y sus puntos de vista sobre la situación son correctos y que debe convencer al otro”, dice Guy Bodenmann, profesor de psicología clínica en la Universidad de Zurich. “El conflicto es tan importante en las relaciones como la sal en la sopa. Es importante que las parejas discutan, pero apropiada y respetuosamente”.

 

Lo recomendable es discutir calmados las cuestiones delicadas. “Si estamos enfadados y muy alterados al comenzar a hablar, no será posible mantener una conversación constructiva”, comenta Bodenmann.

 

La estadounidense Anna Russell ha aprendido de sus 57 años de matrimonio que tanto ella como su marido, no se comunican enfadados. “Los sentimientos intensos nos sitúan en una urna de cristal y ahí no escuchamos lo que dice el otro”, afirma Anna, de 76 años. “Una vez que me calmo y separo a Gene del tema en cuestión, podemos empezar a hablar”.

 

¿Y si lo que siempre discutimos es que uno de los dos no escucha? La razón responsable de esto puede resultar sorprendente.

 

“Habitualmente, lo que nos pasa por dentro durante esos momentos es una sensación de desconexión emocional con nuestra pareja”, dice la psicóloga clínica Jette Simon, directora del Instituto de Terapias con Orientación Emocional de Copenhague.

 

Hablar de nuestros sentimientos puede ayudarnos a aprender a escuchar con mayor atención. “Habitualmente eso resulta nuevo: entender que detrás del enojo y la frustración se esconde vulnerabilidad, porque no han experimentado aun a un otro vulnerable”, afirma Simon. “Cuando lo comprenden, es interesante ver que les resulta más sencillo desacelerar y regularse a sí mismos para poder escuchar mejor”.

 

Mostrar empatía

 

Si estamos compartiendo novedades interesantes o expresando disgusto y encontramos indiferencia en el otro lado, podemos sentir que no importamos. Cuando los roles se invierten, debemos ponernos en el lugar del otro y escuchar atentamente para ofrecer una reacción adecuada.

 

“Cuanto más se hable del mundo interior (por qué algo te resulta difícil y doloroso), más sencillo es generar empatía”, opina Bodenmann.

 

Nuestras reacciones no verbales pueden ser tan importantes como cualquier cosa que digamos. “No es suficiente decir a alguien que lo comprendemos intelectualmente, tenemos que mostrar entendimiento emocional”, dice Adelmann. “Una lágrima en los ojos o su mano sobre mi hombro expresan habitualmente más que palabras”.

 

Ego fuera

 

¿Queremos mejorar nuestra capacidad de escuchar? Busquemos ayuda. “Si preguntamos a nuestra pareja qué debemos hacer diferente —comenta Kreuz—, nos lo dirá. ‘Odio cuando decís esto’, o ‘Nunca te sentás enfrente y me mirás a los ojos’”.

 

Si hablamos demasiado, es posible que al otro le resulte difícil meter una palabra. Animemos al otro a hablar más y escuchemos verdaderamente. “Muchos dicen: ‘Ah, lo que estás tratando de decir es esto’. “Debemos invitar al otro a hablar más”, recomienda Nichols. Nos sorprenderíamos al ver la reacción positiva que obtenemos. “Cuando estamos atascados en una manera de actuar y alguien nos lo muestra, resulta útil”, afirma la francesa Catherine. “Esto está cambiando mi manera de ver las cosas... y mi marido también quiere cambiar”.

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jose luis

y pasa a menudo

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Dennis

Muy bueno

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