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Instrucciones para mantener su propósito en la vida. Empiece cada año escribiéndolo de nuevo. Sus distintas respuestas podrían ayudarlo a vivir mejor.

Cada enero, durante los últimos 20 años, me he tomado el tiempo para encontrar la respuesta a una pregunta importante: “¿Cuál es el sentido de la vida?”. 

Esta es una de esas enormes incógnitas cuya solución, pese a ser tan relevante —tanto en el plano filosófico como en el práctico, en cuanto a cómo nos manejamos—, nunca nos damos la oportunidad de meditar. Dado que se podría llegar a contestarla en menos de un minuto, la relación entre sabiduría y esfuerzo requerida por este ejercicio filosófico no podría ser más provechosa. Tiendo a reflexionar sobre este tipo de cuestiones tal como el creador del Proyecto de la Sabiduría, quien reúne textos sobre las lecciones que podríamos extraer de las experiencias de la vida cotidiana. 

Hacer esta pequeña reflexión incluso podría ayudarlo a vivir más años. Según dos estudios independientes publicados en 2014 —uno con 9.000 participantes de casi 65 años y otro con 6.000 personas de entre 20 y 75—, quienes eran capaces de enunciar el significado y el propósito de sus días morían después de quienes ignoraban su objetivo. Al parecer no importaba lo que moviera a los participantes: podía ser de índole personal (la felicidad), creativa (dedicarse al arte) o altruista (hacer del mundo un lugar mejor). Saber lo que uno buscaba marcaba la diferencia. 

Quizás el vínculo con la longevidad es incidental: tener un propósito puede ayudar a enfrentar el estrés diario, como han demostrado otras investigaciones. No obstante, podría ser que quienes se preocupan por el sentido de la vida tengan más probabilidad de realizar actividades que promueven la buena salud.

La razón por la que me planteo lo mismo año tras año es que mi respuesta va cambiando a lo largo del tiempo, lo cual me parece interesante y revelador. Creo que no hay una respuesta objetivamente correcta, solo respuestas que son adecuadas para cada quien en un momento dado. 

Grandes pensadores han meditado al respecto, así que puede buscar inspiración en sus palabras. Platón, filósofo griego que vivió hace más de 2.300 años, llegó a la siguiente conclusión: “[...] nada puede como el amor inspirar al hombre lo que necesita para vivir honradamente”. León Tolstoi, el escritor ruso, escribió: “El único sentido de la vida es servir a la humanidad”. Albert Einstein lo expresó así: “Solo una vida vivida al servicio de los demás vale la pena ser vivida”. Martin Luther King Jr. lo planteó desde otro ángulo: “La pregunta más persistente y apremiante de la vida es ‘¿Qué estás haciendo por los demás?’”.

El dalái Lama añadió: “Si descubrimos que no podemos ayudar a los demás, lo menos que podemos hacer es abstenernos de hacerles daño”. 

Otras figuras llegaron a la misma conclusión, a su manera. Por ejemplo, Nelson Henderson, la leyenda escocesa del rugby, compartió una máxima de forma poética: “El verdadero sentido de la vida consiste en plantar árboles bajo cuya sombra probablemente no se sentará quien los plantó”. Pero mi favorita es el razonamiento circular tipo zen atribuido al escritor Robert Byrne, quien dijo: “El propósito de la vida es llevar una vida con propósito”.

Algunos han resuelto que el sentido de la vida es subjetivo. “No existe un solo significado cósmico para todos”, asentó la escritora Anaïs Nin en su diario. “Solo existe el sentido que cada uno le da a la vida, una significación personal, un argumento individual, algo similar a una novela única, un libro para cada sujeto”.

Estoy de acuerdo, por eso recomiendo que cada quien proponga su visión. Tomarse algunos minutos a fin de escribir su respuesta a la pregunta “¿Cuál es el sentido de la vida?” es un ejercicio sencillo que, en efecto, dota a tu vida de sentido.

Sugiero que la responda cada año. Ver cómo ha cambiado su manera de pensar y cómo ha sido influenciada por la experiencia le dice algo más acerca de usted como persona. Por lo tanto, le da una comprensión más profunda de usted mismo.

En 1997, contesté, inspirado por Joseph Campbell, experto en mitología: “El descubrimiento, la búsqueda y el logro de la dicha propia”. Un año después dije: “Hacer del mundo un mejor lugar”. En 2001, cuando me comprometí, apunté: “El amor”. El año en que nació nuestra hija mayor, resultó ser algo menos romántico: “Transmitir nuestro material genético”. No obstante, la mayoría de los años, en mi respuesta aparecen el amor, el legado, la felicidad, el experimentar y el ayudar a los demás. Si hace este ejercicio anual, le sugiero no leer lo que ha dicho en años previos antes de realizarlo de nuevo. Yo empleo la misma hoja, ya amarillenta, y la guardo en un lugar seguro.

El último propósito de este experimento es tratar de pasar de las palabras a la acción. Si concluye, al igual que Tolstoi y Einstein, que el sentido de la vida es ayudar a otros, eso lo debe motivar a hacerlo cada vez más. Si su respuesta es “El amor”, entonces, amará más. Si es encontrar lo que lo hace feliz, entonces dispóngase a buscarlo.

Este no es un ejercicio teórico. Por muy pequeño que sea el paso que de para hallar el sentido de la vida, este lo acercará a una vida más significativa y larga.

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Los lectores comparten lo que les da sentido a sus vidas

Brindar calor

Ayudar a las personas necesitadas. Hago mantas para regalarlas a los hospitales infantiles; mantas para mascotas, a refugios animales, y chales para los ancianos.

—Christen Lippincott,Atascocita, Texas


Atesorar memorias, no cosas

Deje de comprar baratijas que se dan satisfacción fugaz. Mejor cree recuerdos que durarán toda la vida. Viaje y visite tantos lugares como pueda, póngase en contacto con sus viejos amigos y haga nuevos, y tome muchas fotografías de todo. Las memorias me han dado una felicidad mucho más duradera que cualquier objeto material.

—Sriram Sridhar Raleigh, Carolina del Norte


Alfabetizar

De verdad creo que podemos cambiar el mundo una persona a la vez, razón por la cual me convertí en alfabetizadora voluntaria. La mirada de un adulto cuando logra leer por primera vez es inolvidable. Puede estar seguro de que lo recordarán por el resto de sus días.

—Charlotte D. Niverville, Nueva York


Saborear todo

El sentido de la vida se me hizo evidente después de ver a mi padre y a mi madre luchar contra la enfermedad y morir con apenas seis semanas de diferencia. Mi fe me decía que estaban en un lugar mejor, pero sentía tristeza. Poco a poco empecé a creer que nuestro tiempo en la Tierra es corto y nunca sabemos cuándo terminará, así que, mientras estemos aquí, tenemos que vivir al máximo. Tómese su tiempo y siéntase a ver el atardecer, visite a un amigo y quédese despierto hasta tarde entre semana (¿a quién le importa si al día siguiente trabaja cansado?). Como dicen “no se preocupe por las cosas pequeñas, y todas son cosas pequeñas”. Si no disfrutamos la vida, ¿qué caso tiene?

—Amy Wasson Waukon, Iowa


Prestar atención a la sabiduría espontánea

Su pregunta me recordó a una entrega de la tira cómica
Peanuts. Lucy le pregunta a Charlie Brown: “¿Para qué crees que nos pusieron aquí en la Tierra?”. Este responde: “Para hacer felices a los demás”. Entonces, Lucy repone: “¿Y para que pusieron a los demás aquí?”

—Mike Adamkosky, Columbus, Ohio


Empoderar a los demás

Al crecer con una discapacidad, fui víctima de discriminación y de lo que ahora llaman acoso escolar. Lo único que quería era tener las mismas oportunidades de perseguir mis sueños. Empoderar a otros a perseguir los suyos por medio de la enseñanza, la incidencia política y el ejercicio del derecho es lo que le da sentido a mi vida.

—Cindy Simon Wayne, Nueva Jersey 


Hacer todo en equipo

Mi esposo es entrenador de tenis en una secundaria. En una carrera de acondicionamiento que realizaba durante la pretemporada, el único estudiante de primer año, nuevo en el grupo, se estaba rezagando. Uno de los chicos mayores se separó del pelotón y regresó con el propósito de correr con el chico nuevo y animarlo a no darse por vencido. Para mí, el sentido de la vida incluye exactamente esto: tener la sensibilidad de percatarse de que hay quienes se van quedando atrás y un corazón que tenga el valor de hacer algo al respecto.

—Jenna Filbrun goshen, Indiana 


Apreciar las relaciones

Primero somos hijos de alguien. Luego, un hermano o hermana, un amigo o amiga, un cónyuge, madre o padre.
Es lo que somos para los demás lo que nos define y le da sentido a la vida.

—Marie Bray, Connecticut


Acordarse de todas
las criaturas de Dios

Todos los días trato de hacer algo por alguien, ya sea un ser humano o un animal. Regrese a las arañas a su hábitat natural, rescate a perros callejeros, dígale  a alguien que es bello y valioso, guíe a una tortuga
al mar, tome la mano de un moribundo, plante flores y árboles, cuide el medio ambiente, honre a la gente de otras culturas, procure ser bondadoso con sus semejantes.

—Annette Thomas, Michigan


Aprovechar su talento

Pregúntese: “¿Qué es lo que más disfruto hacer?”. Eso será lo que haga mejor. Yo encontré lo mío cuando un alce atravesó nuestro jardín corriendo. Mi esposo tomó una fotografía y yo la envié al diario local con un pie de foto. “¿Puede enviarnos más?”, respondió el editor. Durante más de 30 años, he escrito columnas, reportajes, noticias y dos libros. A mis 95 años (no es una errata), sigo escribiendo y empleando los dones que Dios me dio. Intente usar los suyos. Así aprenderá el verdadero significado de la vida. Y lo contagiará a las vidas que toque.

—Betty Starks Case, Wyoming


Llegar al lugar adecuado 

Es muy sencillo. La vida es una prueba cuyo propósito es determinar dónde pasará la eternidad.

—Ron Jostes, Missour


Ser una pareja afectuosa

Mi esposa y yo estábamos teniendo las habituales discusiones acaloradas sobre la división justa de las tareas domésticas. Entonces, un día, el sermón religioso trató del valor oculto que había en servir a los demás. Me desafié a atender a mi esposa todos los días durante un mes a fin de ver qué ocurría. Durante ese tiempo no pasé por alto una sola cosa que se tuviera que hacer; simplemente recogía esto, guardaba lo otro, lavaba los platos sucios, sacaba la basura. No me importaba a quién le tocaba hacerlo o quién había hecho el desorden. A fin de mes, me di cuenta de que nuestra vida era más feliz, satisfactoria e íntima. Seguí así y me gané mucho más que la lotería. Llevamos 30 años casados; esperamos festejar muchos aniversarios más.

—Daniel Townsend, California


Encontrar alegría en el presente

He pasado muchos años intentando entender esto. Todo este tiempo actué sin pensar en el futuro ni hacia dónde podría llevarme la vida. Ahora, por fin sé lo que vale la pena y el significado de la vida. Recuerde a diario lo que Dios le ha dado. Sea amable. Cuide a los demás. Es una lástima que haya tardado 62 años en descubrirlo.

—Kristi Schmidt, California

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