¿Cómo construir buenas amistades? ¡Diga no al auto engaño! ¿Cómo construir buenas amistades? ¡Diga no al auto engaño!

¡A decir verdad! Aprender a evitar el autoengaño es el primer paso hacia una vida más feliz.

Dolores Pian no quería creer que su amiga fuera una mala persona. Habían sido muy unidas desde el año 2000, cuando se habían conocido en un evento del trabajo. Sin embargo, hacía unos cinco años, la diseñadora de interiores de 59 años había empezado a preguntarse por qué esta amiga era siempre odiosa con ella —y solo con ella— en las reuniones. Cuando era evidente que Pian se sentía herida a causa de algún insulto, la amiga respondía comprándole un regalo o llevándola a cenar afuera.

En un momento dado, Pian empezó a justificar el comportamiento de su amiga: si ella era capaz de reconocer su mala actitud y de pedir disculpas, seguramente el encuentro siguiente fuera mejor. O, tal vez, si Pian era todavía más amable, se acabarían los malos tratos. Pian seguía al lado de su amiga, una respuesta que, según ella, era producto de las altas expectativas que había tenido al comenzar el vínculo con su amiga. “Es como si uno generara una mentira para mantener la ilusión”, explica.

Nos engañamos a nosotros mismos de vez en cuando —o, a veces, constantemente— sobre partes importantes de nuestra vida. Lo hacemos para seguir sintiéndonos cómodos o para evitar la molestia de hacer un cambio. Sin embargo, aprender a ser sincero con uno mismo puede valer la pena.


Apóyese en los amigos

Según un estudio de 2016 publicado en la revista Social Psychological and Personality Science, cuando se trata de la autopercepción, solemos asumir que los demás nos ven con buenos ojos, y, en general, no nos equivocamos al adivinar que alguien mira así. No obstante, acertamos menos al reconocer que le dejamos una impresión negativa a alguien. En consecuencia, es fácil vivir engañado respecto de nuestros rasgos menos positivos, a menos que alguien nos hable de ellos abiertamente.

Aunque la amiga de Pian fue la causa de su autoengaño, las personas cercanas muchas veces pueden ser la clave para que nos veamos a nosotros mismos con más claridad. “Conviene desarrollar una red de contención formada por personas sinceras e íntegras”, sugiere Tatiana Sean, terapeuta clínica de Abbotsford, Columbia Británica. “Que sean personas que se sientan cómodas al darnos su opinión, aunque a uno lo le guste lo que escucha”.

Algo para lo que esta red es fundamental, comenta Sean, es para notar cuando uno está a la defensiva respecto de algún asunto. Ella señala que, si uno se descubre a sí mismo justificando una y otra vez sus decisiones o acciones hacia las personas presentes en su vida, sería bueno mirarse mejor en el espejo. Puede que las críticas de ellas sean válidas y usted no quiera reconocerlas. Por ejemplo, es normal ponerse a la defensiva si sus amigos le llaman la atención por comportamientos peligrosos, como el alcoholismo incipiente, pero, Sean aclara: “Uno debe preguntarse si ellos dirían cosas para lastimarlo solo porque sí”.

Mejor aún, en lugar de ponerse en guardia, Sean sugiere continuar la indagación con preguntas de respuesta abierta: ¿Cómo llegaste a esa conclusión? ¿Por qué me dices eso? ¿Qué crees que debería hacer? Según Sean, pedirles a los amigos ejemplos concretos del comportamiento de uno puede ayudar a aclarar el tema.

Evalúe las consecuencias

Una vez que somos conscientes de que nos estamos autoengañando, el paso siguiente es descubrir la razón. Kathryn Bollich-Ziegler, profesora en el Departamento de Psicología de la Universidad de Seattle, explica que el autoengrandecimiento —cuando uno trata de parecer mejor de lo que es— es una de las formas más comunes. “Por lo general, las personas se ven a sí mismas como mejores que el promedio, son optimistas en exceso respecto de su futuro y se creen exitosos y al mismo tiempo ignoran los fracasos”, explica.

Este tipo de distorsión de la verdad puede tener consecuencias graves. Por ejemplo, Bollich-Ziegler dice que una persona con una visión poco realista de su salud puede decidir no realizarse tratamientos preventivos. O, agrega: “Pueden tratar de desacreditar a un médico que sugiera algún cambio de conducta, como hacer dieta”.

Por otra parte, si logran admitir que se están mintiendo a sí mismos y buscan ayuda, pueden llegar a tener una posibilidad de llegar a estar tan sanos como creen estar.


Haga un cambio

Lee Weisser, directora de orientación vocacional en la empresa Careers by Design, en Canadá, plantea que muchas personas se dicen a sí mismas que están satisfechas con su trabajo, aunque solo se queden donde están por la seguridad que les ofrece su empleo. 

Sin embargo, ella descubrió que, cuando los entrena para que puedan expresarse a sí mismos sus logros con claridad, les surgen más ganas de tomar riesgos. Y esos saltos de fe tienen grandes recompensas: sus clientes ganan más confianza en su vida.

Aunque un terapeuta puede ayudarlo a explorar si está realmente satisfecho o si está fingiendo, uno también puede hacer su propia autoexploración. “Algo que a menudo ayuda es la siguiente pregunta: ‘Si tuviera un amigo en esta situación, ¿qué le aconsejaría?’”. Una vez que descubrimos qué consejo le daríamos a nuestro amigo, podemos encontrar menos excusas para no adoptarlo.

Si uno se sincera consigo mismo, tendrá una mejor percepción de qué acciones tomar para alinear su vida con sus deseos verdaderos. En el caso de Pian, terminó por cansarse de apaciguar a su amiga. “Era como tirar carbón en una caldera. Uno sigue tirando carbón, pero la habitación nunca termina de calentarse”, cuenta. En su intento por descubrir la raíz del maltrato, empezó a registrar las veces en las que su amiga era odiosa con ella y descubrió que siempre sucedía cuando bebía alcohol. Al confrontar a su amiga con los hechos y no lograr que se produjera ningún cambio, Pian comenzó a verla cada vez menos.

Hoy en día, Pian se rige por lo que ella llama “la regla de tres” al culparse instintivamente por una dinámica incómoda. Una o dos veces puede ser casualidad, pero “tres es un patrón establecido”, afirma. Cuando lo confirma, sabe cuestionar a la voz interior que le dice que es culpa de ella.

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