5 secretos para llevarse bien con los parientes 5 secretos para llevarse bien con los parientes

Familia tipo, disfuncional, política o la que sea: todos tenemos nuestros buenos y malos momentos al compartir en familia. Por eso te traemos esta nota con co...

- Involucrá a tu padre. A medida que somos mayores, el papá pierde protagonismo. En lugar de ignorarlo cuando estés hablando entretenidamente con tu mamá, buscá formas de involucrar a tu padre, aconseja la doctora Tina B. Tessina, terapeuta y autora de Ponga el punto final: crezca y olvídese de la familia disfuncional (“It Ends with You: Grow Up and Out of Dysfunction”). Por ejemplo, preguntale si puede arreglar un mueble de la cocina o qué podría ser ese ruido raro que está haciendo el auto.

 

- Digitalizá y compartí los recuerdos. Olvidate de los álbumes de fotos. Los recuerdos, hoy en día, van de la mano de la alta tecnología y se guardan en un DVD o en un disco duro. Así que sacá la cámara y empezá a fotografiar y filmar, en especial a los parientes mayores, pues quizá ya no estén mucho tiempo. Cuando fallezcan, hacé copias de ese material y entregá una a cada miembro de la familia.

 

- Hacé tu testamento ya. Los abogados no quisieran que te diéramos este consejo, pero necesitás hacer tu testamento ahora mismo. De esta forma, cuando no estés, tu última voluntad se cumplirá de inmediato, sin los costos, complicaciones y demoras que trae aparejado morir intestado.

 

- Practicá el “no” con los parientes. ¿Siempre respondés que sí cuando tu hermana te pide dinero prestado? Entonces practicá frente al espejo 10 formas diferentes de decir “no” antes de verla. Algunas sugerencias: “No puedo, toda mi plata está en un fondo de inversión y no la puedo sacar sin pagar una enorme penalización”, “Lo siento, pero voy a cursar una maestría y necesito todo mi dinero”, “Me encantaría, pero tengo que arreglar la estufa y cambiar el techo de la casa”.

 

- Aprendete toda la historia médica de tu familia. Lo sabemos: no tenés ganas de oír una palabra más sobre el dolor de pecho de tu padre, el colesterol de tu madre o la artritis de tu hermano. Pero hay muchas razones para hacerlo, además de ser un buen hijo o hermano y ayudarlos a desahogarse. De hecho, no es una mala idea averiguar el estado de salud de todos los miembros de tu familia, y preguntar sobre las enfermedades que aquejan o aquejaron a sus abuelos, tíos, sobrinos y primos. Al establecer el historial médico podrás identificar las enfermedades más recurrentes en tu núcleo familiar. Esto será de gran ayuda para los doctores en caso de que tengan que diagnosticar algún padecimiento, decidir qué análisis clínicos se deben practicar y qué medidas preventivas se deben tomar y evaluar los riesgos que vos y tus hijos tienen de padecer ciertos males. Entre las enfermedades que la clínica Mayo recomienda rastrear en tu familia se encuentran las cardiopatías, los ataques cardíacos, el cáncer, la depresión, la diabetes, el Alzheimer, la obesidad, la ceguera y la sordera. Averiguá la edad en que estas enfermedades les fueron diagnosticadas a tus parientes y si se pudieron tratar con éxito. Las alergias, el asma, la migraña y las gripes muy frecuentes son otros padecimientos que las familias pueden compartir, así como ciertos problemas de infertilidad, abortos espontáneos, defectos congénitos y problemas de aprendizaje.

 

Qué hacer (o no hacer) para adaptarte a tu familia política

 

Te casaste y ahora tenés una segunda familia. Aquí encontrarás cómo comportarte para sobrevivir durante y después de la transición, según la terapeuta Tina B. Tessina:

  • SÍ: entendé la forma en que tu cónyuge se relaciona con sus padres.

  • NO: no supongas que las relaciones de su familia política se parecerán a las de la tuya.

  • SÍ: dedicá tiempo a conocer a tu familia política. Si vive lejos, escribiles cartas o correos electrónicos.

  • NO: no te ofendas en la primera ocasión. Quizá simplemente no entiendas la dinámica de tu nueva familia.

  • SÍ: consultá con tu cónyuge las costumbres de su familia. ¿Tu suegra espera un regalo o una nota de agradecimiento cuando la visitan? ¿Qué les gusta comer? ¿Cómo es su sentido del humor? ¿Pueden hablar de política o de religión?

  • NO: no critiques a la familia de tu pareja. Si algo te parece ilógico, mejor preguntáselo directamente.

  • SÍ: sé educado y cordial al máximo con tu familia política.

  • NO: no des por hecho que ellos saben cómo te sientes, pues pueden no tener ni idea. No tomes sus comentarios o reacciones de manera personal. Es posible que hayas malinterpretado su verdadera intención.

  • SÍ: pensá en lo que es mejor para vos y tu pareja antes de intentar agradar a tu familia política.

  • NO: no ignores a tu cónyuge cuando estés con tu propia familia. Hablá con su hermana, pero no te olvides de que tu pareja está ahí.

  • NO: no dudes en preguntarle a tu pareja cómo resultó todo cuando una reunión haya finalizado. La retroalimentación es buena para ambos.

  • SÍ: considerá reunirte en contextos agradables y durante períodos cortos. Si van a cenar a un restaurante es probable que todo el mundo se porte un poco mejor.

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hay de todo

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Elva Natalia

Cuando uno se casa, no sabe lo que viene atrás, así que aunque hay muchas cosas que no nos gusten, hay que salir adelante.

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