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No estamos fuera de peligro, pero hay muchas tendencias positivas para ayudar al medio ambiente y a nosotros mismos.

Una serie de megatendencias globales que avanzan con rapidez parecen indicar que la humanidad podría ser capaz de evitar los peores impactos del calentamiento global. “La buena noticia es que estamos mucho mejor de lo que creíamos que podíamos estar. No vamos a salir de esto sin daños, pero podemos evitar lo peor”, dice Michael Liebreich, fundador de Bloomberg New Energy Finance. No está solo. Nicholas Stern, economista climático en la London School of Economics (LSE, por sus siglas en inglés) también está cautelosamente esperanzado. “Estas tendencias son el inicio de algo que podría ser suficiente. Las dos palabras clave son ‘inicio’ y ‘podría’. Entre las megatendencias más destacadas se encuentran:

Metano:

El meollo de la carne.

El dióxido de carbono generado por la quema de combustibles fósiles es el principal gas de efecto invernadero que impulsa el cambio climático, pero el metano y el óxido nitroso son preocupaciones mayores porque son más potentes. Sus fuentes principales son la ganadería, en particular los eructos y el estiércol del ganado.

El apetito mundial por la carne y los productos lácteos está aumentando conforme los ingresos de las personas se incrementan, pero la aritmética simple indica que, si esto se no se detiene de manera radical, no hay forma de vencer el calentamiento global. La tarea parece desalentadora: a la gente no le gusta que le digan qué comer. Sin embargo, apenas el año pasado irrumpió una solución potencial en el mercado: la carne elaborada con productos de origen vegetal, que tiene un impacto ambiental pequeño. Lo que parece un imposible, un alimento que se ve y sabe tan bien como la carne o los productos lácteos, pero que está elaborado con productos de origen vegetal, ha atraído una gran inversión. Ello es particularmente fuerte en los Estados Unidos, donde Bill Gates ha respaldado a dos empresas de hamburguesas elaboradas con productos de origen vegetal. Quizás aún más revelador es que actualmente, las principales empresas cárnicas y lácteas están acumulando inversiones y adquisiciones, como Tyson, la procesadora estadounidense más grande de carne, y los gigantes multinacionales Danone y Nestlé. En 2017, el gobierno chino puso 300 millones de dólares en empresas israelíes que producen carne cultivada en laboratorio, lo que también podría disminuir las emisiones de gases de invernadero. Cada mes salen nuevos alimentos elaborados con productos de origen vegetal, desde pollo hasta pescado y queso. Las leches de origen vegetal —soja, almendras, avena y otras— han abierto el camino y ahora representan aproximadamente el diez por ciento del mercado de los Estados Unidos y un negocio de miles de millones de dólares. Pero en el último año, las ventas de otros sustitutos de carnes y lácteos han aumentado ocho por ciento, en líneas específicas como el yogurt, que ha crecido 55 por ciento. 

Energía renovable:

Momento de brillar.

La más avanzada de las megatendencias es la revolución de la energía renovable. Los costos de producción de los paneles solares y las turbinas eólicas se han desplomado; por ejemplo, los de energía solar en 90 por ciento durante la última década y siguen cayendo. Como resultado, en muchas partes del mundo ya es la electricidad disponible más barata y su instalación se está disparando: en 2016 dos terceras partes de toda la electricidad nueva fue renovable.

Este extraordinario crecimiento ha conmocionado las expectativas: las proyecciones anuales estimadas por la Agencia Internacional de Energía (AIE) habían anticipado un crecimiento lineal de la energía solar para cada año durante la última década. En realidad, el crecimiento ha sido exponencial. China está liderando el aumento, pero el impacto se siente en todo el mundo: en Alemania, en una semana de noviembre de 2017 hubo tanta energía eólica, que los clientes tuvieron electricidad gratis. 

El rey carbón:

Muerto o moribundo.

La otra cara del boom de las energías renovables es la muerte en espiral del carbón, el más sucio de los combustibles fósiles. Ahora parece que la producción alcanzó su punto máximo en 2013. La velocidad de su desaparición ha pasmado a los analistas. En 2013 la AIE proyectó que la demanda de carbón crecería cuarenta por ciento para 2040; en la actualidad proyecta un crecimiento de solo uno por ciento.

La causa es simple: la energía solar y eólica es más barata. Pero las consecuencias son enormes: en China, ahogada por la contaminación, actualmente no hay ninguna provincia donde se necesite carbón nuevo, así que el país desactivó los planes para construir 151 plantas. Las bancarrotas han estropeado la industria del carbón en los Estados Unidos, y en el Reino Unido ha caído de 40 por ciento del suministro eléctrico a siete por ciento durante los últimos cinco años.

“El año pasado dije que si Asia construye lo que dice que construirá, le diremos adiós a dos grados C (el límite acordado internacionalmente para el cambio climático peligroso)  —comenta Michael Liebreich—. Ahora estamos mostrando que los (planes) del carbón se están cayendo.”

Dice que hace falta un segundo moento clave del cambio. Este ocurrirá cuando proveer las energías renovables sea más barato que costear el funcionamiento de las plantas de carbón existentes, las que cerrarán. 

Vehículos eléctricos:

En el carril de alta velocidad.

Reducir el uso de petróleo —un tercio de toda la energía mundial— es un desafío enorme, pero un mercado de autos cargados con baterías está empezando a despertar interés, impulsado en gran medida por las crecientes preocupaciones por la contaminación de aire urbano, y por ciudades y países, desde París e India, que anuncian la prohibición futura de los automóviles que funcionen con  combustibles fósiles.

De nuevo, China está liderando el camino. Está vendiendo tantos autos eléctricos al mes como el resto del mundo junto, muchos de empresas nacionales como BYD. Tesla, con sede en los Estados Unidos está lanzando su modelo 3 que es el más económico, y en meses recientes prácticamente todos los principales fabricantes de automóviles se han comprometido con un futuro eléctrico. Volvo y Jaguar Land Rover anunciaron que en dos años dejarán de producir automóviles de combustible fósil puro.

“No creo que esta tendencia vaya a disminuir”, dice Viktor Irle, analista de EV-volumes.com, que lleva la base de datos mundial de ventas de automóviles eléctricos. “Si las tasas de crecimiento actuales continúan, podríamos observar que para 2030, casi 80 por ciento de los autos nuevos serán eléctricos”, añade.

El rápido aumento de los autos eléctricos ha dejado a los gigantes del petróleo en un proceso de recuperación. En su último pronóstico, la OPEP anuncia que 235 millones de autos eléctricos estarán funcionando para 2040. El transporte pesado sigue siendo un reto, pero incluso en este rubro los barcos están haciendo experimentos con energía eólica y baterías.

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