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SI de repente nota a alguien sudoroso o con la mirada perdida, sugiérale que se siente y lleve el torso a las rodillas, de modo que la cabeza quede por debajo de...

Si empieza a desplomarse, sosténgala. No intente mantenerla en pie; solo estaría dificultando el movimiento de la sangre hacia el cerebro. Una vez que la cabeza haya quedado a la altura o por debajo del corazón, la víctima volverá en sí aunque tal vez esté aturdida. Permita que conserve esa posición varios minutos hasta que se calmen los síntomas. Revise su pulso y presión arterial. Asegúrese de que los valores hayan vuelto a la normalidad antes de que la persona se incorpore. Pídale que siga sentada unos minutos y déjela que intente incorporarse poco a poco.

Quizá el problema sea de origen vasovagal (atribuible a una baja temporal de la presión arterial). Si no tiene la certeza comuníquese con un médico o solicite ayuda.

¿Será una emergencia?

Por lo general, es sencillo identificar las causas del desmayo, como una hemorragia profusa o la deshidratación que sobreviene por el vómito excesivo. No obstante, a veces hay focos rojos que nos alertan de un peligro inminente. Esos casos requieren ayuda especializada. Por ejemplo: aparición repentina de palpitaciones cardíacas; desmayos durante prácticas deportivas; jaquecas intensas; dolores insoportables de espalda o estómago y visión borrosa o doble.

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Imagen Alfonso
Alfonso

buen artículo, me gustó muchísimo

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