Imagen Imagen

Esta nota es ideal para llevar siempre encima y sacarla ante cualquier eventualidad con el vestuario. Te presentamos una solución para cada uno de los posible...

 

  • Se me salió un botón en el peor momento posible

Estás en camino a una reunión importante y se te sale un botón. No temas. Sujetalo con un alambre. Buscá un trocito de alambre fino, puede ser incluso un ganchito para papeles o un sujetador para cerrar bolsas. (Si usás el sujetador, quítale la cubierta plástica para usar el alambre que hay adentro). Pasá el alambre desde dentro de la prenda a través del orificio por el que pasaba el hilo, luego por los distintos agujeros del botón y, por último, por el segundo orificio que hay en la tela. Enroscá los extremos del alambre para unirlos hasta que el botón esté firme. Doblá los extremos del alambre para que queden en posición horizontal contra la prenda.

 

  • El cierre se zafó de un solo lado

Estás apurado por salir. Comenzás a subirte el cierre y descubrís que el broche del cierre está sujeto de un solo lado. Buscá una tijera filosa y hacé un corte entre los dos últimos dientes de la parte de abajo del cierre en el lado abierto. Reinsertá el broche en la parte dentada. Subí el cierre. Luego colocá un alfiler de gancho en la parte de abajo del cierre, del lado de adentro y por encima del corte, para evitar que el cierre se salga cuando lo bajes.

 

  • Me cuesta mucho subir o bajar el cierre

El cierre tiene todos los dientes, pero ya no abre ni cierra con facilidad. La lubricación es la respuesta. Frotá ambos lados de la zona dentada del cierre con la mina de un lápiz, con un jabón seco o con cera de abeja.

 

  • Los pantalones se encogieron

Te pusiste un pantalón que no usabas desde la última temporada. ¿Pudo haberse encogido cuando estaba guardado? Tal vez... Seguí un consejo de los diseñadores de ropa para embarazadas. Andá a la mercería, comprá un poco de elástico y hacele ojales. Cosé o sujetá con alfileres un extremo del elástico dentro de la cintura del pantalón. Usá el botón del pantalón que se encuentra en el lado opuesto. ¡Listo! Lograste aflojar la cintura del pantalón.

 

  • Lucho constantemente con la estática

Una solución fácil: usá suavizante para ropa durante el lavado. Muchas veces, las medias de nailon y la parte inferior de las faldas tienen problemas de estática. Muchos suavizantes reducen este inconveniente. Otra solución es rociar la parte inferior de la falda con fijador para el cabello, lo que también evitará la acumulación de electricidad estática. También podés humedecer una toalla de papel, o incluso la mano, con agua y pasala por las medias y por el interior de la falda con suavidad. Este truco es utilizado en el teatro por los supervisores de vestuario, quienes generalmente tienen preparada una botella con atomizador llena de agua para quitar la estática de los disfraces antes de que los actores suban al escenario.

 

  • Se me descosió el dobladillo

Tanto los dobladillos de los pantalones como los de las faldas son propensos a descoserse, generalmente en el momento más inoportuno. Usá la abrochadora para ponerlo en su lugar. Si tenés cuidado, podés hacer esto desde el interior, para que los ganchitos apenas se noten. Los ganchitos hacen pequeñas puntadas en la tela y son fáciles de quitar una vez que puedas usar el costurero.

 

  • Se me abre el escote del vestido

Se ve increíble, excepto por un problema con el escote del vestido o la blusa. No deja de abrirse de una forma que el diseñador jamás imaginó. La causa del problema puede ser el desgaste por el uso o que la prenda no calza como debería. La cinta adhesiva te socorrerá. En este caso, para no correr el riesgo de dañar la tela, conviene emplear la cinta adhesiva que se utiliza para sujetar vendajes. Cortá varias tiras de algunos centímetros de largo y formá bucles de modo que la cinta pegue de ambos lados. Colocá varios de estos bucles en los puntos estratégicos para impedir que el vestido siga abriéndose.

 

  • Me olvidé de guardar la enagua al hacer la valija

Estás de viaje y al ponerte tu vestido o falda preferida te das cuenta de que necesitás una enagua y no tenés. Una camiseta será tu salvación. Con una tijera, recortá la abertura del cuello cerca de las costuras de los hombros, un par de centímetros de cada lado para empezar. Luego, ponésela por la cadera hasta llegar a la cintura. Si el primer corte no fue suficiente, recortala un poco más. Si eso aún no es suficiente, intentá ponerte la camiseta por la cabeza en lugar de subirla por la cadera. Una vez que te la hayas puesto, cortale las mangas por las costuras, ponete el vestido y estarás presentable nuevamente.

 

  • La ropa está arrugada y no tengo una plancha a mano

Colgá la ropa en el baño, cerrá la puerta y dejá abierta el agua caliente de la ducha durante cinco minutos. El vapor de la ducha le quitará las arrugas. Con esta técnica podés incluso quitar las arrugas de la ropa que tenés puesta. Y es excelente para los vestidos difíciles de planchar. Para una máxima eficacia, rociá apenas la ropa con agua y colgala en el baño mientras te duchás. Luego, sacudí la ropa y, si todavía hay arrugas, colocala sobre una superficie plana y pasá la mano sobre ellas. En el caso de la seda lavable, rociá la tela, presioná con las manos y dejá la prenda en la percha durante 15 minutos antes de usarla. Otra opción es colocar una toalla húmeda en el secarropas junto con la prenda, en el ciclo de secado por aire. Debería quedar sin arrugas en unos 10 ó 15 minutos.

 

  • La ropa huele a humedad y no tengo tiempo de lavarla

Si la ropa tiene olor a humedad —o, incluso, a transpiración— y no tenés tiempo de lavarla o limpiarla en seco, aquí te sugerimos un truco al que los directores de teatro rusos han recurrido por siglos: llená un recipiente atomizador con un poco de vodka sin sabor y rociá la prenda. El vodka mata las bacterias que causan el olor (después de todo, se trata de alcohol) y, debido a que es relativamente inodoro, no lo hará oler como si recién llegara de un bar.

 

  • Acabo de ensuciarme la camisa con grasa

Si actuás con suficiente rapidez, podés salvar las telas de las manchas de grasa (como las de manteca, manteca de maní o comida rápida grasosa). Primero, removés los restos de comida. Luego, espolvoreá una cantidad generosa de talco, lo suficiente como para cubrir la mancha por completo, y dejalo actuar durante cinco minutos. El talco absorberá la grasa. Sacudí la prenda para quitar el talco y lavala como lo hacés normalmente.

 

  • Se abrió la costura del pantalón

Se descosió el pantalón y de pronto contás con un tipo de ventilación que nunca hubieras deseado. La solución clásica son los alfileres de gancho, si tenés alguno a mano. Andá al baño, quitate los pantalones y trabajá en el interior de la prenda. Tomá un centímetro de tela de cada lado de la costura y uní los lados con uno o dos alfileres de gancho pequeños. ¿No tenés alfileres de gancho? Usá la abrochadora para unir la costura. Una solución más efectiva es la cinta con adhesivo doble faz porque es menos probable que se note. Andá directo a una librería, papelera o ferretería y comprá el tipo de cinta que se usa para mantener las alfombras en su lugar. Buscá un lugar privado donde puedas quitarte la prenda y colocala en una mesa o mesada. Cortá una tira de cinta doble faz lo suficientemente ancha y larga para que encaje entre las dos piezas de tela que se separaron sin que se vea y presionala para ponerla en su lugar.

  • Se me corrió la media y no tengo esmalte para uñas

Sí, tradicionalmente, la solución rápida si se te corre una media es aplicar una capa fina de esmalte para uñas que se endurecerá y mantendrá las fibras en su lugar, lo que evitará que se dañe más la media. Pero si no tenés esmalte, buscá un jabón apenas húmedo, o incluso un poco de jabón líquido, y frotalo sobre el borde de la rotura con cuidado. Cuando el jabón se seque, se endurecerá y evitará que la media siga corriéndose.

Elegí tu puntuación
Dejá tu comentario
Imagen jose luis
jose luis

que problema

Imagen Dennis
Dennis

Muy buena nota !!!!

Notas Relacionadas