Pasos para evitar que las preocupaciones dominen su vida Pasos para evitar que las preocupaciones dominen su vida

Tal vez resulte imposible escapar de las preocupaciones, pero ¿cómo evitar que controlen nuestras vidas? En un intento por lidiar con la angustia, pedimos consejo a este grupo de expertos.

Cuando se acerca fin de año, las preocupaciones, fruto de las múltiples obligaciones y el estrés acumulado, están a la orden del día. ¿Cuáles son los trucos que, según los expertos, nos ayudan a ponerles un freno?

Pasos para evitar que la preocupación domine su vida

1. Defina la sensación

A menudo utilizamos los términos “preocupación”, “estrés” y “ansiedad” de manera indiscriminada; sin embargo, no son lo mismo. Cada uno alude a circunstancias únicas; identificar la que nos afecta nos ayudará a saber cómo enfrentarlas. La psicóloga Kristin Buhr, coautora de un libro al respecto, explica las diferencias. 

  • La preocupación es un pensamiento negativo que surge por la incertidumbre generada en cierto aspecto de la vida. Suele tratarse de la inquietud constante de que algo negativo resulte de eventos futuros o a raíz de hechos del pasado.
  • El estrés describe la reacción a las presiones con las que usted carga. Se siente abrumado porque su día a día le exige demasiado tiempo, energía o cualquier otro recurso personal y limitado. Mientras que la preocupación es una idea, el estrés es, más bien, una sensación.
  • La ansiedad es la respuesta mental y fisiológica ante una amenaza percibida. Es el detector de humo del organismo: percibe peligro y le indica al cuerpo que acelere a fin de hacerle frente a la situación. Si bien las angustias están en su mente, la ansiedad puede tener efectos físicos, como el incremento del ritmo cardíaco. No obstante, la primera es capaz de detonar la segunda si su mente percibe las aflicciones imaginarias como amenazas reales. Aunque las tres sensaciones son comunes, esta última podría suponer un problema cuando es frecuente e intensa. Podría tratarse de un trastorno si, por ejemplo, la ansiedad le provoca dificultades para dormir o si le impide realizar sus actividades diarias. La ansiedad excesiva puede ser consecuencia de un temor concreto: fobia social o una serie de experiencias (conocida como trastorno de ansiedad generalizada).

2. Olvídese del "y si..."

Si usted es una persona que tiende a preocuparse, quizá tenga problemas para lidiar con la incertidumbre, porque lo intranquiliza el hecho de que el resultado de algo pueda ser negativo. Es más, tal vez crea que no logrará reponerse del hipotético revés. Buhr explica que es por lo anterior que la mayoría de las personas aprensivas suele desarrollar “comportamientos de seguridad” negativos, conductas que los ayudan a evitar los riesgos, como eludir situaciones que los asustan o solicitar la aprobación de otros cuando dudan. El problema es que la inseguridad no puede esquivarse por completo, y mientras más se huya de ella, más aterradora parecerá. Por suerte, la mayoría de las veces las cosas salen bien; no obstante, decirle esto a los aprensivos quizá no logre calmarlos. La mejor manera de hacer las paces con la duda es exponerse a ella y ver que las peores consecuencias imaginadas rara vez se materializan. E incluso entender que si algo llega a salir mal, siempre habrá un remedio. Por lo que, si por ejemplo usted suele salir con 30 minutos de más a cualquier lugar porque lo angustia la idea de llegar tarde a una cita, Buhr sugiere que no considere tanta antelación. Para su sorpresa, llegará a tiempo. Si no, es probable que la persona que lo espera se muestre comprensiva con la circunstancia.

3 . La preocupación número 1: el dinero

El dinero es probablemente nuestra mayor fuente de desvelos. De acuerdo con el Instituto Internacional de Finanzas, los hogares de todo el mundo acumulan una deuda estimada en $44 billones de dólares. Los problemas económicos personales también fueron mencionados como una de las principales causas de estrés por casi la mitad (un 49 por ciento) de los participantes de una encuesta sobre estrés y bienestar realizada por la Sociedad Australiana de Psicología.

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