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Normas de etiqueta en restaurantes alrededor del mundo.  

NO IMPORTA si se trata de un viaje de negocios o placer, si se aloja en un hotel o un camping. Tarde o temprano, cuando se viaja al extranjero se irá en algún momento a un restaurante local y las reglas de comportamiento pueden ser tan diferentes y confusas como las opciones del menú. Los editores de Reader’s Digest de todo el mundo comparten sus recomendaciones sobre lo que se debe hacer y lo que es mejor evitar al comer en el extranjero.

Europa 

Austria: ¡Nada de “solo un café”! Es tal la variedad de cafés que se ofrecen  que la decisión puede resultar abrumadora. “Nunca se debe pedir simplemente ‘un café’, hay que ser más específico”, explica Gerd Grabul, de nuestra oficina en Viena. Se puede elegir un kleiner Brauner (expreso con unas gotas de leche), un großer Schwarzer (expreso doble), un Fiaker (expreso con crema batida y un toque de ron), un Einspänner (expreso con mucha crema batida), un Verlängerter (igual cantidad de expreso y agua caliente) o un Kapuziner (con un toque de crema líquida).

Y aquellos que quieran darse un gusto y probar una porción de strudel de manzana o tarta Sacher, comprenden rápidamente por qué a la gente le encanta visitar los cafés vieneses.

Finlandia: ¡No es el lugar más barato! En el índice Nanny State Index 2017, en el que se evalúan las propuestas gastronómicas y de ocio de distintos países europeos, Finlandia aparece como el peor país “para comer, beber y fumar”. Sin embargo, esta clasificación se vincula más a los altos precios que a la calidad de los alimentos. “Finlandia tiene los impuestos al alcohol más elevados de Europa”, asegura Ilkka Virtanen, directora de nuestra edición en ese país. “El hecho de que se pague más por trabajar horas extra y fines de semana contribuye a incrementar los precios de los restaurantes”. 

Como resultado, en Finlandia generalmente no se espera que el cliente deje propina, aunque se puede optar por redondear la cuenta hacia arriba en agradecimiento. Hanna Immonen, editora de nuestra oficina en Helsinki, aconseja: “En general, en la puerta de los restaurantes se pone un cartel que indica si se puede entrar con estos animales o no”.

Francia: ¡Como desee, madame! En la tierra de Michelin, no solo se insiste en la deliciosa comida y grandes vinos, también se da muchísima importancia a los modales en la mesa, al menos en los restaurantes más exclusivos. “Nunca poner los codos sobre la mesa, y es el tenedor el que va a la boca, no la boca al tenedor”, comenta Stéphane Calmeyn, director de nuestra edición francesa.

Los franceses son algo anticuados a la hora de pagar: “En general es el hombre quien paga”, afirma Stéphane. “En los restaurantes más caros, se da a las mujeres un menú donde no se muestran los precios. Si ella desea un aperitivo o entrante, el hombre también pide uno, independientemente de que tenga ganas o no”.

Italia: ¡Sin cuchara! ¿Cómo comer espaguetis, con o sin cuchara? Solo hay una forma correcta: “Los adultos al menos, solo deben usar tenedor. La pasta se enrolla con esmero en un lado del plato”, afirma nuestro traductor italiano Mario Giacchetta. “Es cierto que requiere algo de práctica, pero muy pronto se aprende la técnica”. Lo único peor que ayudarse con una cuchara es usar cuchillo: “Cortar los espaguetis es un no rotundo”, afirma nuestro italiano.

Holanda: ¡Mejor evitar la comida local! Es posible que este franco consejo de nuestro director holandés, Paul Robert, no sea muy bien recibido por sus compatriotas: “No recomiendo ir en busca de comida típica holandesa —advierte—, excepto cuando se trate de probar nuestras fantásticas galletas stroopwafels rellenas de miel y la exquisita anguila ahumada”. En cualquier caso, son muy pocos los restaurantes que sirven platos tradicionales. “En los últimos 30 años ha surgido una sorprendente cultura culinaria que combina influencias de todo el mundo”, añade Paul. “Pero si buscas un estofado holandés de endivias con salchicha ahumada y mostaza, lo mejor es que te inviten a cenar a la casa de un lugareño”.

Noruega: ¡No pasa nada por alargar el brazo! Mientras que en algunos países alargar el brazo en la mesa está mal visto, en Noruega es perfectamente aceptable cruzarse delante de alguien para buscar la sal, pimienta o manteca. “Lo llamamos ‘brazos noruegos’”, explica Carina Mælen, quien trabaja en nuestra edición de este país. La idea es no molestar continuamente para que nos pasen esto o aquello. Otra cosa que se permite hacer es brindar con copas vacías. “El brindis se considera simbólico y no hay necesidad de esperar siempre a que todos tengan sus copas llenas”, afirma Carina.

Polonia: ¡Siempre paga el caballero! Existen algunas reglas tácitas para aquellos que visitan restaurantes polacos. “Como los mayores beneficios se generan con las bebidas, existe cierta presión que obliga al comensal a pedir una bebida fría con la comida y un café o té al finalizar”, explica Piotr Wierzbowski, director en Polonia. “Es perfectamente aceptable dividir la cuenta pero, en la medida de lo posible, se debe avisar al mozo al pedir la cuenta. Pero si un hombre sale a cenar con una mujer, se espera que sea él quien pague la cuenta”.

Portugal: ¡No mondar los dientes en la mesa! Los portugueses son relajados y tolerantes con las costumbres de los turistas. Pero esa tolerancia se evapora repentinamente cuando un comensal comienza a limpiarse los dientes en la mesa. Hanna Immonen, editora de nuestra edición finlandesa, recuerda la vez que pidió un palillo a un mozo en un restaurante de Lisboa: “Nuestros amigos portugueses se quedaron realmente anonadados”.

Mário Costa, director de nuestra edición portuguesa, recomienda: “En Portugal nunca se deben usar mondadientes en la mesa, ni siquiera si el comensal esconde el palillo detrás de la mano”.

España: ¡No se suele compartir mesa! Al entrar a un restaurante, generalmente el mozo acompaña al cliente a una mesa. No se debe preguntar a otros clientes si es posible sentarse a su mesa. “Existen algunos restaurantes donde se puede compartir mesa, pero no es lo habitual”, comenta Natalia Alonso, directora de Selecciones.

Cuando llega el momento de pagar, existen diferentes costumbres según la zona. “Normalmente se divide la cuenta en el caso de comidas familiares numerosas o amigos”, afirma Natalia. “En Cataluña generalmente se paga “a escote” (entre todos), mientras que en Andalucía y otras zonas, en los bares, es más común que alguien pague la primera ronda y luego pague otro la siguiente”.

Suiza: ¡La fondue es para el invierno! “La famosa fondue de queso suiza únicamente se come en invierno”, comenta Alexander VitoliÇ, editor de Reader’s Digest Suiza. Se sirve con pan blanco y patatas hervidas, y se acompaña con té o vino blanco, nunca tinto. Para los fanáticos del queso fundido, durante los períodos más cálidos del año siempre se puede optar por una raclette.

Reino Unido: ¡Estrategias! Alex Finer, director de nuestra oficina europea en Londres, comparte una recomendación para reservar mesa en un restaurante británico: “Di tu nombre cuando llames por teléfono, como si fueras cliente habitual, y pide una buena mesa. Si la mesa estuviera cerca de los baños, pide que te la cambien”.

Una actitud proactiva similar resulta útil cuando en los restaurantes añaden a la cuenta un “cargo opcional por el servicio” del 10 o 12 por ciento. “Solo un cliente audaz obvia este cargo antes de pagar, aunque el servicio haya sido indiferente“, afirma Finer. Si busca  que el mozo reciba una propina y paga con tarjeta, consulte si el cargo se entrega de forma directa al mozo como propina. “Si no fuera así, pague la cuenta con tarjeta sin contemplar el cargo por servicio y deje en efectivo lo que consideres de propina”.

América 

Argentina ¡Sagrada privacidad! Es imposible encontrar a alguien compartiendo mesa con desconocidos en un restaurante argentino. “Sería completamente contrario a la privacidad que todos esperan disfrutar al salir a comer con alguien”, comenta Daniel Weigandt, director de nuestra edición argentina. “¡Y esta regla se aplica hasta en restaurantes de comida rápida!”.

La propina es obligatoria en la Argentina, aunque depende de la satisfacción con el servicio. “Esperar el pedido más de 30 minutos se considera una señal de que el cocinero no es muy bueno“, apunta Daniel. “Pero si la comida llega en menos de 15 minutos, sospecharán que el plato no está recién hecho”. Cuando se trata de una invitación a cenar a casa de alguien, Daniel recomienda: “Pase lo que pase, no llegar temprano, ni siquiera puntual. ¡Lo ideal es llegar de 10 a 15 minutos después de la hora fijada!”.

Brasil: ¡Juntar botellas! ¿Que cada uno pague lo suyo? “Es muy común en Brasil”, comenta Raquel Zampil, directora de nuestra edición brasileña. “En muchos restaurantes, la cuenta ya viene dividida según la cantidad de personas en la mesa. Incluso al invitar a amigos a un restaurante para celebrar un cumpleaños, la cuenta generalmente se divide”. En muchos restaurantes, los clientes tradicionalmente usan un método muy sencillo: “Al salir en grupos grandes, cada uno junta sus botellas vacías debajo o cerca de la mesa y luego las cuentan”, explica Raquel. 

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