¿Cómo desarrollar tu liderazgo personal? ¿Cómo desarrollar tu liderazgo personal?

¿Todos podemos desarrollar nuestro liderazgo personal? SI. Sencillamente porque la clave está en cada uno de nosotros, porque no depende de nadie más.

Siempre hay un factor que podemos controlar y esa es la actitud, independientemente de las circunstancias, barreras, obstáculos, gente tóxica… nuestra actitud siempre la determinamos nosotros y esa actitud tendrá como consecuencia unos u otros comportamientos. Pero en primer lugar debemos ser conscientes, mentalizarnos, creernos, que esa actitud es cosa nuestra y no de los demás. Partiendo de esa base, todos podemos desarrollar nuestro liderazgo personal. Ese control de nuestra actitud dará lugar a cambios en nuestro pensamiento y de forma automática a nuestros comportamientos.
Analicemos un ejemplo que nos haga entender porque nuestra actitud depende de nosotros y por lo tanto también nuestro comportamiento:

ANTES DE UNA REUNIÓN IMPORTANTE HAY TRÁFICO Y TE HARÁ RETRASAR

Pensamiento 1: Qué mala suerte tengo, si empiezo con mal pie la reunión no puede salir bien, ya nada me puede salir bien en el día de hoy.
Actitud 1: Negativa, desanimada.
Consecuencias 1: Llego tarde, mi jefe está enojado, entro nervioso a la reunión y sale todo mal. 

Pensamiento 2: ¡Qué tráfico! Voy a avisar que estaré llegando tarde.
Actitud 2: Tranquilidad, lo único que puedo hacer es desempeñarme lo mejor posible en la reunión para que olviden que he llegado tarde.
Consecuencias 2: Aunque mi jefe me recibe con cara de pocos amigos, me esfuerzo al máximo y todos quedan muy contentos con el resultado de la reunión.

En el ejemplo podemos ver cómo un cambio de actitud y pensamiento (que ambos dependen de nosotros) puede producir cambios en nuestra conducta y por lo tanto en las consecuencias de la misma. Lo que puede terminar en un resultado catastrófico, de nosotros depende tener la actitud adecuada, y por lo tanto el comportamiento que nos lleve al éxito. Esta es la base del liderazgo personal, siempre hay algo que depende de nosotros y por lo tanto todos podemos liderar nuestra vida, tanto personal como profesional.

El problema es que es más fácil dejarnos llevar por las circunstancias externas que influyen en nuestra vida, es más cómodo ser meros espectadores, dedicarnos a ver como aspectos incontrolables deciden por nosotros y luego quejarnos. En el caso del ejemplo es más fácil quejarnos del tráfico, echarle la culpa de mi fracaso en la reunión y argumentar que no ha sido culpa mía. Pero, a la vista está que el resultado es mucho más negativo.

¿Qué es el coaching y el liderazgo personal?

El liderazgo personal depende de cada uno y por lo tanto todos podemos alcanzarlo, aunque en ocasiones nos argumentamos nosotros mismos con “motivos” que en realidad son excusas que nos impiden tomar las riendas de nuestra vida.

Esperamos a que las circunstancias sean las idóneas para dar el primer paso. Nunca se van a dar las circunstancias perfectas para llevar a cabo nuestros planes. Siempre habrá algún factor que no encaje o que no cuadre con nuestros objetivos. Un ejemplo nos ayudará a entenderlo: “Quiero viajar a Tailandia, pero nunca es el mejor momento. Primero esperé a tener pareja, porque me gustaba hacer el viaje en compañía, después ahorrábamos para el casamiento, a continuación los niños eran pequeños…” Entramos en un círculo vicioso del que sólo nosotros tenemos la llave para salir y consiste en marcarnos el objetivo y buscar soluciones para alcanzarlo: busco a un amigo para no ir solo, pido un préstamo, dejo a los chicos con los abuelos… Una vez que me decido y doy el primer paso, buscamos las soluciones; si no nos lo planteamos como un objetivo nunca lo alcanzaremos, porque las circunstancias nunca serán las perfectas. Visto el ejemplo, nos preguntamos: ¿Podemos tomar las riendas en esta circunstancia y llegar al éxito (entendiendo el éxito en este caso por realizar nuestro viaje a Tailandia)?

La falta de planificación te desvía de tus objetivos

Acompaña esa planificación con fuerza de voluntad. Es más fácil abandonar si no tenemos una planificación establecida previamente. En muchos casos el problema es que nos dejamos llevar por cómo nos sentimos, por lo que nos apetece y nos olvidamos de lo que debemos y lo que tenemos previsto. Cuando dejamos de hacer nuestros planes y caemos en la desidia, la apatía, la desgana, el cansancio… no estamos liderando nuestra vida, estamos haciendo lo que nos apetece en ese momento, y este concepto no se debe confundir con liderazgo personal. Pensemos qué consecuencias tiene en nuestro estado de ánimo, generalmente negativo. Huir de nuestras obligaciones no nos hace sentir mejor.


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