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Conocé los beneficios de estos alimentos y las precauciones que debés tomar a la hora de prepararlos y consumirlos.

Duraderos, prácticos y de fácil preparación: tres virtudes fundamentales en la cocina moderna. A estos importantes beneficios se le suma además una gran variedad de alimentos que podemos encontrar congelados en la góndola.

VERDURAS Y LEGUMBRESEl proceso de congelado no supera las 4 horas a partir de su cosecha, logrando mantener la frescura y los nutrientes de los vegetales. Durante este proceso, se seleccionan las verduras, se lavan, cortan y pelan. Luego, se les aplica un tratamiento térmico suave para frenar la reacción natural de deterioro y, finalmente, se las congela de manera industrial y se las almacena a -25°C.

  • Los procesos de congelado rápido y cerrado hermético de los envases permiten mantener el sabor y nutrientes, vitaminas y minerales como recién cosechados, sin necesidad de conservantes ni aditivos. Este es el beneficio más importante frente a los productos frescos, que comienzan a perder sus propiedades nutricionales a las pocas horas de la cosecha, y llegan al consumidor varios días después.
  •  A diferencia de las verduras enlatadas, los vegetales congelados no contienen agregado de sodio.
  • Los vegetales congelados ya vienen limpios, sin tallos ni desperdicios, lo que permite aprovechar todo el contenido del paquete.
  • Dada su practicidad y versatilidad de uso, facilita la incorporación de vegetales a la dieta.
  • Son una importante fuente de fibra, vitaminas (A y C principalmente) y minerales (magnesio, potasio).
  • No es necesario descongelar las verduras antes cocinarlas.
  • Para limitar la pérdida de vitaminas durante la cocción, cocinalas con poca agua y sólo hasta que el vegetal tenga la textura de uno fresco. Se recomienda la cocción al vapor o salteado en sartén de teflón con aceite en spray.

CARNE DE AVENo se limita sólo al pollo, ya que en muchos supermercados podemos conseguir también pavita congelada. Este tipo de carne también se comercializa en forma de milanesa, medallones o “patitas”, previamente rebozadas y prefritas. En muchos casos, estos productos también se presentan rellenos de verdura y jamón y queso.

  • El pollo congelado, en general, viene ya trozado y sin piel por lo que está listo para cocinar, requiriendo sólo un descongelado rápido.
  • Los productos de pollo rebozados son de rápida cocción sin necesidad de descongelarlos.
  • El pollo o pavita congelados sin otros agregados mantienen los nutrientes y aporte calórico del fresco, siendo relativamente bajo su contenido de grasa y colesterol ya que se comercializan sin piel.
  • Conviene descongelar las presas de pollo antes de cocinar para optimizar el tiempo de cocción y asegurarse que esta sea completa.
  • Los productos rebozados, si bien son de rápida preparación, prácticos y preferidos por los chicos, tiene un valor nutricional muy diferente al del pollo fresco ya que tienen agregados de  hidratos de carbono, sodio y grasa proveniente de los ingredientes adicionados. Además, son precocidos con una prefritura, que suma calorías y grasa al producto. Por esta razón, es recomendable siempre cocinarlos al horno. Si bien son elegidos por los chicos, incluso para ellos se recomienda que sea una opción esporádica. Dado su alto aporte de sodio y grasa no se recomienda para personas hipertensas, obesas o que deban limitar esos nutrientes por otra patología.
CONSEJOS DE COMPRA Y CONSERVACIÓN 1. Es importante mantener la cadena de frío desde la compra del producto: en las compras grandes, dejá los congelados como último rubro a comprar. 2. Para mantener la temperatura durante el trayecto hasta la casa resultan muy útiles las bolsas térmicas. 3. No compres el producto si el paquete está abierto, roto o aplastado en los bordes, o si tiene escarchas de hielo, ya que esto denota un descongelamiento (ruptura de la cadena de frío).

 (Fuente: http://www.revistabuenasalud.com/)

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Imagen Blas agustín
Blas agustín

Que rico el pollo frito

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