3 maneras de combatir los síntomas de la ansiedad 3 maneras de combatir los síntomas de la ansiedad

No siempre es fácil distinguir entre la ansiedad circunstancial o temporal y los casos más graves. Se convierte en un trastorno cuando interfiere con el comportamiento y la capacidad de hacer lo que le apetece en la vida.

Ataque los síntomas de la ansiedad

Aunque la ansiedad crónica puede manejarse muy bien mediante enfoques que incorporen el uso de medicamentos, la psicoterapia y ajustes al estilo de vida, solo alrededor del 37 por ciento de los afectados recibe algún tipo de atención. El resto lucha con la ansiedad desde su interior o intenta reprimirla. 

“La gente invierte demasiado tiempo y esfuerzo en tratar de controlar la ansiedad”, revela Minden. “Los animo a no perder de vista que la ansiedad es una respuesta emocional normal”. Al intentar desterrarla, añade, lo único que conseguirán será colocarla al centro de
sus pensamientos.
A continuación, algunos consejos para minimizar los efectos negativos de esta condición:


1. Acéptela

Aceptar que la ansiedad forma parte de la vida y de las vivencias de todo el mundo le enseñará a relacionarse con ella desde la compasión e incluso el sentido del humor. Este enfoque es la piedra angular de la terapia de aceptación y compromiso (ACT, por sus siglas en inglés), que en tiempos recientes ha logrado recibir cada vez más validación clínica.

Mediante este punto de vista, la gente aprende a ver las emociones desagradables como simples sentimientos y a aceptar que las dificultades forman parte de la vida. Los especialistas recomiendan a sus pacientes iniciar un diálogo con los pensamientos angustiosos y examinar las causas de esas sensaciones, sin dejar de lado sus objetivos y metas personales. Aunque este tipo de pesares no deben reprimirse por completo, los afectados pueden entrenarse para no permitir que la ansiedad los aleje de lo que quieren ser y hacer en su vida. 


2. Despierte su curiosidad

Junto con la aceptación, la atención plena resulta útil de cara a la ansiedad, en especial si está inmerso en un ciclo de pensamientos angustiosos que le impiden pensar con claridad o suficiente sensatez. 

En su libro Unwinding anxiety, el psiquiatra y neurocientífico Judson Brewer recomienda prestar atención a las sensaciones corporales, pensamientos y emociones que surgen cuando uno se siente ansioso o preocupado. Al percibir y nombrar las reacciones físicas que emergen en el cuerpo (me estoy sonrojando, respiro superficialmente, mi corazón late rápido), ya nos estamos liberando un poco de esas respuestas de angustia a través del simple acto de la observación, explica Brewer. 

Entender con exactitud lo que ocurría al interior de su cuerpo y prestar atención a aquellos malestares, le dio a Arthur una maravillosa solución gracias a la cual su “cerebro racional” conseguía arrebatarle el control a la respuesta inmediata de lucha o huida en momentos angustiosos. Con el paso del tiempo, sus síntomas se volvieron menos intensos y problemáticos. Imaginaba a las hormonas golpeando su cuerpo, tal y como las olas del mar rompen en la arena. La playa no puede luchar contra la ola, pero permanece en calma y permite que el agua bañe la costa y luego retroceda. 

3. Ajuste su estilo de vida

Aprender a convivir con la ansiedad es un proceso individual que requiere varios ciclos de prueba y error para dar en el clavo. Aunque la aceptación es lo primero y más importante, se ha comprobado que algunos cambios de estilo de vida también pueden aligerar la carga. 

Debido a que la fatiga y el estrés nos hacen más vulnerables a la ansiedad, una dieta equilibrada, suficiente descanso y el ejercicio, nos permitirán manejarla mejor. Se estima que la práctica habitual de actividad física vigorosa reduce en un 25 por ciento la probabilidad de sufrir un trastorno de ansiedad en los siguientes cinco años. 

Entre las herramientas de Arthur se encuentra el uso de ISRS, un antidepresivo, y la meditación. Ella comparte sus experiencias en el sitio web medium.com. Hablar de manera abierta sobre la ansiedad transformó su relación con ella misma. “Estoy aprendiendo a convivir en armonía, hasta donde puedo, con esto que forma parte de mí”, afirma. “No siempre es placentero, pero lo acepto y me hago cargo de la ansiedad”.

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