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Lo que no sabía de la sal y que debería conocer.

1. La sal era tan valiosa en la antigua Roma que a veces se pagaba a los soldados con ella. De hecho, la palabra “salario” proviene del latín sal. Cuando un militar tenía un pobre desempeño, podían bajarle el sueldo. Aducían que “no valía la sal que gastaba”.

2. Aun hoy en día, este condimento puede ser un lujo. Probablemente la sal Amethyst Bamboo 9X, que cuesta 398 dólares por libra, sea la más cara del mundo. Producir este fastuoso saborizante toma mucho tiempo: se tuesta nueve veces dentro de un poste de bambú a temperaturas superiores a los 760 grados Celsius. Una tienda dice que la exquisitez resultante “huele como algo que los dragones usan para sazonar a sus víctimas antes de comérselas”.

3. Históricamente, el valor de esta mercancía radica en su capacidad para conservar los alimentos. En la actualidad, Venecia es famosa por sus canales, pero las importaciones del mineral impulsaron su consolidación como una potencia comercial a finales del siglo XIII.

4. Sin embargo, también adquirió un enorme valor simbólico. Hay una razón por la que se menciona tantas veces en la Biblia (“sal de la tierra”, “una estatua de sal”, “un pacto de sal”): la propiedad antes mencionada la hace una buena metáfora de la pureza y la convicción.

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5. Si bien todos conocen el peligro potencial del sodio para la salud, reducir su consumo no siempre es fácil. Más del 75 % del que ingieren los estadounidenses proviene de alimentos procesados; el pan, las carnes curadas y las sopas enlatadas encabezan la lista. Incluso aquellos que no tienen un sabor salobre pueden contenerlo. Por ejemplo, la avena instantánea con miel de maple y mascabado tiene 170 miligramos de sodio por cada 30 gramos, cantidad mayor a la de una bolsa pequeña de papas fritas.

6. Las papas fritas no son las principales infractoras. Un estudio hecho en 2012, que examinó los niveles de sodio de platos del menú de comida rápida de distintos países, halló que la pizza y las hamburguesas presentaban mayor concentración del mineral que las papas fritas, pues sus porciones suelen ser de mayor tamaño.

7. La carne puede llevar sal de contrabando pese a que la cocine en casa. Según el Depto. de Agricultura de los Estados Unidos, a un 60 por ciento de los productos crudos de vacunos y aves se les administra una solución salina. Los términos “marinado”, “condimentado” o “sabor mejorado” en los empaques pueden indicar la presencia del ingrediente. Para evitarlo, busque etiquetas que indiquen: “Contiene hasta 4 por ciento de agua retenida”, sugiere Christy Brissette, nutricionista y directora de 80 Twenty Nutrition.

8. La sal de mar podría parecer más saludable, pero posee, casi la misma proporción de sodio (alrededor del 40 por ciento) que la de mesa. Si busca un saborizante libre de sodio, pruebe el ajo, la pimienta, el orégano, la salvia, el romero y otras especias.

9. Aunque usted no sea hipertenso, disminuir el consumo de sal con el propósito de reducir los niveles de presión arterial resulta una excelente idea, tal como señala una revisión de 185 estudios hecha en 2017.

10. Entre las personas mayores, sobre todo, abusar de la sal puede provocar jaqueca. Un ensayo clínico con 975 participantes hipertensos de 60 a 80 años encontró que reducir la cantidad de sodio en sus dietas se asoció con un menor riesgo de padecer dolor de cabeza.

11. No obstante, todos necesitamos al menos una pizca de sal. Este mineral facilita el transporte de nutrientes y oxígeno, permite que los nervios transmitan mensajes y ayuda a que los músculos funcionen. El cuerpo de un adulto promedio contiene alrededor de 250 gramos de sodio, cantidad equivalente a lo que cabe en tres o cuatro saleros.

12. En la década de 1920, se convirtió en una herramienta primordial en la lucha contra el bocio, trastorno de la tiroides ocasionado por la deficiencia de yodo. La sal yodada se volvió común en las cocinas del mundo, y los casos de esta afección desaparecieron casi por completo. Hoy en día, apenas el 53 por ciento de las presentaciones en el mercado son complementadas así.

13. Contrario a lo que podría imaginarse, el principal uso que se le da a este ingrediente en los Estados Unidos y en muchos otros países no tiene nada que ver con la cocina. En 2016, casi el 44 por ciento de este se destinó al deshielo de rutas, según informa el Servicio Geológico de los Estados Unidos. Solo el 3 por ciento de sal se usó con el propósito de procesar productos agrícolas o alimenticios.

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Imagen Eduardo
Eduardo

Me resulto interesante desde el punto de vista de la salud como el conocimiento general.

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