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Estrictas normas regulan los atuendos que los deportistas lucirán en estos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Los sí y los no, desde la barba hasta los trajes de baño.

En marzo de 2012, la Federación Internacional de Vóley hizo un anuncio que conmocionó al mundo del deporte. Renunció formalmente a una norma que había hecho que los hombres de todo el mundo adoraran el vóley playa. Ya no se exigiría a las mujeres que llevaran biquinis.

 

Hasta ese momento, las reglas de dicho deporte establecían que las prendas inferiores de los biquinis de las mujeres tenían que tener una anchura máxima de siete centímetros.” Pero las nuevas normas permitían que los “shorts tuvieran una longitud máxima de hasta tres cm por encima de la rodilla, y que los tops podrían tener o no mangas”.

 

La federación presentó el cambio como una solución para que pudieran participar más países en la competición femenina de vóley playa: “Muchos países tienen normas religiosas y culturales, por lo que la vestimenta tenía que ser más flexible,” argumentó el portavoz Richard Baker. Pero los fundamentalistas no eran los únicos enemigos del biquini. El vóley playa se había convertido en una cuestión feminista.

 

La comisión de deportes australiana había investigado el “sexismo” en el deporte y se había quejado de que a las mujeres se les pedía llevar “equipos intencionadamente diseñados para llamar la atención sobre su cuerpo en vez de por motivos tecnológicos, prácticos o para mejorar el rendimiento”.

 

Sin embargo, las jugadoras no han acogido de buena gana esta nueva norma. Según la estrella estadounidense de vóley playa Kerri Walsh, “Tenemos que llevar biquinis. No queremos llevar ropa suelta. Creemos que el biquini es funcional y atrevido a la vez”. Sus compañeras evidentemente estaban de acuerdo.

 

Como portavoz femenina de la federación, Walsh explica, cansada de que le hayan preguntado tantas veces por ese tema: “En los Juegos Olímpicos de Londres, las atletas optaron por llevar el equipo tradicional y lo mismo ha ocurrido con el campeonato mundial.”

 

En Río, el vóley playa se disputará en la arena de Copacabana. Y si hay un lugar en la tierra donde un biquini es el atuendo más adecuado es sin duda éste. Así que los admiradores de estas mujeres altas, lindas y en forma con muy poca ropa pueden estar tranquilos. Pero el asunto sigue planteando una cuestión interesante: ¿qué otras normas se aplican al aspecto de los deportistas que participan en los Juegos Olímpicos?

 

Cuando comenzaron las Olimpíadas en la Antigüedad, hace casi 3.000 años, la única norma con respecto a la ropa era que “había que competir sin ropa”. Todos los competidores eran hombres y todos competían desnudos. A las mujeres no se les permitía tomar parte en los eventos deportivos. Las mujeres casadas ni siquiera podían asistir a los Juegos, y de hacerlo se arriesgaban a una muerte segura. Sin embargo, una mujer viuda llamada Callipateira, quería apoyar a su hijo gimnasta, Peisirodus. Así que se disfrazó de entrenador y lo acompañó a Olimpia, donde ganó la competición. Cuando Callipateira dio un salto para celebrar la victoria, se le abrió la ropa y dejó entrever su cuerpo de mujer. Le perdonaron la vida. Pero desde entonces, los entrenadores, igual que los atletas, fueron obligados a ir desnudos, para probar su masculinidad.

 

En la actualidad, las normas que regulan los deportes individuales son promulgadas por los distintos órganos reguladores y las supervisa el Comité Olímpico Internacional (COI). Algunas parecen un poco extrañas. Por ejemplo, el artículo 23 del reglamento de la United World Wrestling (Lucha Libre) estipula que “los competidores tienen que tener la barba completamente afeitada. Si llevan barba, no puede medir menos de 5 milímetros”. Además se les prohíbe estar transpirados cuando llegan a la alfombra para comenzar el combate, o al comienzo de cada tiempo. No pueden “aplicarse ninguna sustancia grasienta ni pegajosa al cuerpo.” Las mujeres no pueden llevar sujetadores con aro.

 

Hay motivos para estas normas. No está permitido que lleven barba corta o incipiente porque podrían “raspar como una lija o producir un corte,” según el órgano regulador de lucha libre. Si el cuerpo de un luchador está sudoroso o grasiento, es más difícil agarrarlo y supondría una desventaja para el oponente. Los sujetadores con aros están prohibidos porque “cualquier objeto metálico incluidos los cierres, podría ser un peligro durante la lucha libre y se lo podría clavar el rival.”

 

Como es de suponer, evitar que los competidores obtengan una ventaja injusta gracias a su vestimenta es una gran preocupación. Las normas para el ciclismo estipulan que: “La vestimenta no se puede adaptar para servir a ningún otro propósito que no sea el de vestir.” Como ejemplos susceptibles de prohibirse, se mencionan “alas” entre los brazos y el cuerpo de los ciclistas, o zapatillas diseñadas para ser más aerodinámicas. Los atletas de las competiciones de salto no están autorizados tampoco a llevar zapatillas con suelas gruesas que reboten.

 

La importancia de la imparcialidad en los equipos deportivos se hizo más evidente en las competiciones de natación de los Juegos de Pekín 2008, en las que los competidores que llevaban trajes de baño Speedo LZR Racer ganaron el 98 % de las medallas disponibles, y batieron 23 marcas mundiales en el proceso. Estos trajes de baño cubrían el torso completo de los nadadores y las piernas hasta las rodillas, o incluso hasta los tobillos. Los trajes de

Speedo no solo eran súper aerodinámicos, por lo que reducían la resistencia al agua, sino que también se decía que ayudaban a la flotabilidad de los nadadores. Algunos incluso llevaban varios trajes uno encima de otro para que les ayudaran a flotar e ir así más rápido.

 

Jason Rance, que dirigía el equipo creador del Speedo R&D insistió una y otra vez en que esos rumores no eran ciertos: “Speedo ha probado siempre la flotabilidad porque creemos que no es justo que los nadadores lleven un traje que básicamente les permita flotar en el agua. Todo lo que estamos haciendo es reducir la resistencia al agua.” A pesar de ello, FINA, la federación mundial que controla la natación, ha prohibido los trajes de baño de cuerpo entero de alta tecnología, y las normas para las Olimpíadas de 2016 están orientadas a la fabricación de trajes de baño convencionales. Todos los fabricantes cuyos trajes de baño se lleven en competición deberán proporcionar un metro cuadrado de tela con la que se van a fabricar los trajes de baño para garantizar que cumplen las normas.

 

La natación sincronizada o “sincro”, también ha sido sometida a escrutinio. Junto a la gimnasia rítmica es uno de los dos deportes olímpicos en los que solo compiten mujeres. Y como ocurre con muchos deportes en los que participan mujeres, particularmente aquellos que tienen un elemento de juicio estético, el tema del aspecto femenino se ha convertido en un asunto de encendido debate.

 

Las nadadoras de sincro son atletas que están tremendamente en forma, son muy fuertes, flexibles y con una gran resistencia cardiovascular. Pero los coloridos y llamativos maillots, las sonrisas continuas y el exceso de maquillaje, hacen que a veces puedan ser vistas como estereotipos de feminidad sometida y sumisa. Sin embargo, hasta hoy, las normas establecen que “no deben llevar un maquillaje teatral o exagerado, sino natural, limpio y saludable.”

 

Los únicos comentarios de las directrices de competiciones acuáticas controladas por la federación mundial de natación establecen que “los trajes de baño no deberán ser provocativos” y en particular advierten contra los trajes de baño transparentes. Tampoco se insiste en que las participantes de natación sincronizada tengan que sonreír. Las normas establecen simplemente que se puntuará la “expresión del ánimo acorde con la música” y la “forma de presentación”.

 

La mayoría de los ejercicios de la natación sincronizada va acompañada de música animada, apropiada para los movimientos que hacen. Ese estado de ánimo requiere una sonrisa. Pero no hay nada en el reglamento que impida que lloren. Así que quizá también a las nadadoras de sincro les guste llevar maillots bonitos. Después de todo, los atletas de ambos sexos son jóvenes con cuerpos fantásticos. El reglamento que regula el atletismo establece que la vestimenta debe estar limpia y “ser diseñada y llevada sin que resulte ofensiva.” Debe estar hecha de material “no transparente, incluso mojado” y del mismo color por delante y por detrás.

 

Sin embargo, aparte de eso, son los corredores y las federaciones nacionales los que deciden qué van a llevar. Los atletas masculinos, en su mayoría, llevan shorts y camisetas que apenas han cambiado de aspecto en los últimos 50 años, aunque los velocistas, en la actualidad, suelen llevar shorts pegados para facilitar el movimiento y ofrecer menos resistencia al aire. Las mujeres sin embargo han pasado de llevar shorts y camisetas, como los hombres, a un equipo mucho más pequeño, de dos piezas muy ajustadas, que se parece a los biquinis de las jugadoras de vóley playa.

 

No ha habido reglamento específico para este cambio. Es lo que los atletas quieren llevar. Y aunque tanto hombres como mujeres olímpicos parecen llevar uniformes tradicionales, se está produciendo un cambio. Las competiciones ecuestres, que son las únicas en las que hombres y mujeres compiten conjuntamente, siguen exigiendo ropa de montar cuyos diseños se pueden remontar al siglo XIX. Pero aunque las versiones actuales pueden parecer similares, los antiguos pantalones de montar de paño y las chaquetas de lana están siendo sustituidos por tejidos más modernos, más frescos, que permiten moverse mejor a los jinetes porque son más elásticos y transpirables.

 

Una portavoz de la Federación Ecuestre Internacional afirma que “esta necesidad de cambio ha sido promovida por los propios jinetes. La percepción es que el equipo está pasado de moda, pero no es así. Son atletas que llevan ropa anatómica y que tienen cuerpos en muy buena forma”. Es razonable que muchas espectadoras se sientan atraídas por un atlético hombre con ropa de montar ajustada, al igual que los hombres se sienten atraídos por las mujeres en biquini.

 

Pero eso no quiere decir que no exista sexismo en el deporte ni que la ropa no sea en parte su causa. Por ejemplo, está el alemán Niklas Stoepel, quien había entrenado en su disciplina desde los siete años, alcanzando el máximo nivel nacional. Tendría que haber sido seleccionado en el equipo alemán. Soñaba con competir en las Olimpiadas. Pero Niklas, como un creciente número de niños y hombres, era deportista de natación sincronizada. No tenía problema en afeitarse las piernas, como hacen los ciclistas o nadadores, ni para llevar brillantes maillots, como hacen los bailarines. Pero el COI no permite a los hombres competir en natación sincronizada. En 2014 la federación mundial de natación cambió de idea y decidió que podían competir en dúos mixtos.

 

Sin embargo el COI no ha cambiado de parecer. No habrá natación sincronizada masculina en Río de Janeiro 2016. Puede que las mujeres se pongan unos guantes de boxeo, pero el reglamento sigue prohibiendo a los hombres que lleven maquillaje y trajes de baño bonitos. Y si eso no es discriminación, ¿qué es?

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jose luis

muy buena

Imagen Dennis
Dennis

Muy buena nota !!!!!!

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