Por qué están vinculados el insomnio y la depresión Por qué están vinculados el insomnio y la depresión

La gente no siempre sabe qué llegó primero, si el insomnio o la depresión, pero no es necesario estar seguro. Las investigaciones demuestran que el tratamiento de una afección puede aliviar los síntomas de ambas.


Pocos meses después de declararse la pandemia, Héctor González*, de 57 años, visitó el Centro de Psicología Álava Reyes en Madrid. Había desarrollado insomnio debido al temor y la incertidumbre que vivía.

Según la directora del centro, la psicóloga María Jesús Álava Reyes, el ejecutivo corporativo se quedaba dormido con facilidad a la hora de acostarse, pero despertaba dos o tres horas más tarde con pensamientos preocupantes que lo mantenían inquieto. Al final, lograba conciliar el sueño, pero se levantaba dos horas antes de lo programado, angustiado con ideas negativas. Con el tiempo, la falta de descanso por las noches hizo decaer su estado de ánimo y su capacidad para funcionar. 

El insomnio le produjo niveles muy altos de ansiedad, que lo llevaron a la frustración frecuente y el cansancio que terminaron por desembocar en depresión”, explica Álava Reyes sobre González.

Thomas Müller-Rörich, quien vive cerca de Stuttgart, Alemania, cayó en una depresión mientras visitaba Cerdeña con su familia en 1992, cuando tenía 38 años. El hombre se encontró inexplicablemente infeliz, irritable y tenso. Gritaba a sus hijos por hacer ruido mientras jugaban y peleaba con su mujer sin motivo. 

De vuelta en casa, su estado de ánimo no mejoró; perdió el apetito y no podía concentrarse en la empresa de ingeniería eléctrica que dirigía. Dos años más tarde, fue diagnosticado con depresión. Poco después comenzó a experimentar insomnio, se despertaba a las 4 a.m. con una ansiedad que le impedía volver a dormir, por lo que le resultaba aún más difícil ser productivo.

“La combinación de depresión e insomnio sin duda empeoró las cosas”, dice Müller-Rörich, de 67 años. “Me sentía vacío y entumecido, y que todo lo que había hecho en la vida estaba mal”. 

Cada vez es más claro que el insomnio y la depresión están relacionados. Un meta análisis de investigadores de Friburgo, Alemania, citado con amplitud y llevado a cabo en 2011, reveló que el insomnio duplica el riesgo de desarrollar depresión en comparación con aquellos que no tienen dificultades para dormir. Y en 2020, una investigación de seguimiento reveló que ambas condiciones tienen una relación bidireccional y que el tratamiento temprano del insomnio puede ayudar a prevenir la depresión. Sin embargo, todavía se necesita profundizar más en estos estudios. 

Ambas condiciones afectan a muchas personas en el mundo. Entre el 6 y el 10 por ciento de los adultos europeos padecen insomnio crónico, el trastorno del sueño más común. Alrededor del 4 por ciento de los adultos sufren depresión, el segundo trastorno de salud mental más frecuente en dicho continente. Y algunos, incluyendo a Thomas Müller-Rörich y Héctor González, experimentan ambas condiciones de manera simultánea. 

“Los trastornos del sueño y la depresión a menudo se producen juntos”, dice el psicoterapeuta y especialista en estos padecimientos el doctor Hans-Günter Weess, jefe del Centro Interdisciplinario del Sueño de Pfalzklinikum en Klingenmünster, Alemania. “Hasta el 80 por ciento de las depresiones van acompañadas de trastornos del sueño. Son como hermanos”.  

Y cerca de la mitad de las personas con insomnio reportan síntomas de depresión. “Su riesgo a desarrollar depresión es hasta tres veces mayor, en comparación con las personas sin alteraciones del sueño”, añade el doctor Weess. 

Ambos malestares pueden afectar la salud de manera negativa. Las personas con insomnio crónico tienen más probabilidades de tener un sistema inmunitario debilitado y de enfermarse con más facilidad; y tienen un mayor riesgo de hipertensión, diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas. Quienes padecen depresión crónica son más propensos a experimentar estrés, dolor crónico e incluso a aumentar de peso, además de estar en mayor riesgo de consumir drogas o alcohol de manera indebida. 

La gente no siempre sabe qué llegó primero, si el insomnio o la depresión, pero no es necesario estar seguro. Las investigaciones demuestran que el tratamiento de una afección puede aliviar los síntomas de ambas. 

“No es tanto el caso del huevo o la gallina, qué provocó qué”, dice el doctor Dan Chisholm, gerente del programa sobre salud mental para la oficina europea de la Organización Mundial de la Salud. “Las cosas que pueden servir de ayuda, ayudarán en las dos condiciones”.  


Por qué el insomnio puede aumentar el riesgo de depresión

Las personas con insomnio pueden tener problemas para desconectar sus mentes a la hora de acostarse. 

“Tienen reacciones muy frecuentes y breves que los despiertan todo el tiempo”, asegura Dieter Riemann, director de psicofisiología clínica del Centro Médico de la Universidad de Friburgo y fundador de la Red Europea de Insomnio. Reimann es coautor de los estudios de 2011 y 2020 antes mencionados. “En una situación normal, si se duerme bien, todo el cerebro y todos los centros relevantes del mismo entran en un estado de sueño. Asumimos que, con el insomnio, algunas partes del cerebro no duermen de manera tan profunda”, detalla.

Perder repetidamente el sueño de esta manera puede afectar el estado de ánimo. “En las horas de vigilia, es más probable estar irritable, un poco agotado y con menos ganas de querer interactuar en sociedad”, dice el doctor Chisholm. 

Si uno se encuentra mirando el reloj toda la noche, con pánico de que a la mañana siguiente sea un desastre, puede que uno se sienta impotente para ayudarse a sí mismo. “Queremos tener control sobre todo, pero no se puede controlar el sueño. El sueño es involuntario”, afirma Riemann. “El insomnio crónico significa sentirse indefenso. Y sentirse indefenso es una característica típica de la depresión”. 


Por qué la depresión puede aumentar el riesgo de insomnio

Uno de los síntomas más comunes de la depresión es la alteración de los hábitos de sueño. Muchas personas con este trastorno experimentan insomnio como algo natural. 

“Con frecuencia, la depresión se diagnostica a través de una lista de verificación y esa lista incluye el insomnio, además de la irritabilidad, los sentimientos de tristeza, entre otras cosas”, afirma el doctor Chisholm. “Existe una relación clara, en ese sentido, entre la depresión y uno de sus síntomas subyacentes”. 

En ocasiones, las circunstancias traumáticas de la vida pueden ser tan graves y provocar respuestas tan fuertes que las personas llegan a sufrir estas dos condiciones a la vez.

“Alguien puede estar en un estado de dolor psicológico o estrés que le provoca síntomas de depresión y síntomas de insomnio”, asegura el doctor Alexander Sweetman, investigador asociado que se especializa en estudios del insomnio en la Universidad Flinders de Adelaida, Australia.

La pandemia ha llevado al aumento de los problemas de salud mental, incluyendo la depresión y el insomnio”, añade Riemann. “Están asociados al miedo: ¿puedo contagiarme? El confinamiento. Las consecuencias sociales. Las consecuencias económicas. Y muchas personas han tenido que trabajar desde casa, alterando con ello la estructura de sus vidas”. 


Hay tratamientos disponibles para ambas afecciones

Hacer frente al insomnio o la depresión por nuestra cuenta puede parecer agotador; tener ambos problemas puede sentirse como un gran desafío. Pero hay muchos recursos. Siempre que sea posible, hay que buscar tratamiento para los dos. 

“Si se tiene depresión severa y además insomnio, no se debe descuidar el insomnio”, aconseja Riemann. “Muchos médicos le dirán: ‘de acuerdo, le daré una pastilla para dormir durante una semana más o menos’ Pero no hay una atención especial. Es bueno vigilar los dos trastornos”.  

Los tratamientos para uno de los dos problemas pueden ayudar a aliviar ambos, pero no siempre es así. Es por eso que los especialistas aconsejan tratar tanto el insomnio como la depresión, si nota que está sufriendo las dos cosas. Si no se percata que sufre de los dos desórdenes, el tratamiento de uno de ellos aún puede ayudar. 

Los expertos recomiendan las siguientes acciones:

  • Trate el insomnio desde el inicio.
    El estudio alemán de 2011 sugiere que el insomnio puede ser tanto una señal temprana de depresión como un riesgo doble de llegar a padecerla, cuando se trata de un mal crónico. 

“Existe alguna evidencia de que la identificación y el tratamiento temprano del insomnio puede reducir los síntomas de depresión y también prevenir que empeoren en el futuro”, confirma el doctor Sweetman.

Haga cambios en su estilo de vida. Los cambios modestos pueden llegar a reducir el riesgo de depresión y protegerlo contra el insomnio.

“No es necesario apresurarse a ver a un especialista; algunas personas pueden terminar ahí, pero hay otras cosas que podemos hacer antes para cuidarnos”, dice Chisholm. “El ejercicio físico es importante para dormir bien y cuidarse contra la depresión, al igual que los hábitos alimenticios saludables y mantenerse apartado del alcohol. Actívese y vuelva a las cosas que le interesan y le producen placer”.
  

  • Sincerarse con un amigo de confianza sobre sus luchas con el insomnio o su estado de ánimo abatido puede ayudar.
    “Esto llega a ser muy terapéutico a su manera, casi siempre”, agrega el doctor Chisholm. “Pero si sigue teniendo problemas a pesar de todo, podría necesitar la ayuda de un profesional de la salud”. 

Limite la medicación para dormir. Las pastillas para dormir se deben tomar solo durante un corto periodo de tiempo, si es que se toman, porque pueden provocar dependencia. Además, el medicamento no trata las causas profundas del insomnio. “Los hipnóticos funcionan bien a corto plazo”, dice Riemann, pero no logran abordar los problemas del sueño de una manera sostenida. “Solo ayudan mientras se los toma”.

Busque terapia cognitiva conductual para el insomnio (TCC-I). Las técnicas de aprendizaje para ayudarlo a dormir más eficazmente pueden servir tanto con el insomnio como con la depresión. La Sociedad Europea de Investigación del Sueño recomienda TCC-I para adultos con insomnio crónico. 

“Los estudios muestran que la TCC-I no solo ayuda a superar esta condición, sino que también ayuda a los pacientes con depresión”, afirma el doctor Weess,  de la Sociedad Alemana del Sueño. “Las técnicas de terapia conductual específicas, como la interrupción del pensamiento y relajación física y mental, tienen un efecto positivo en ambos trastornos”.

Los especialistas que utilizan TCC-I pueden hacer diversas sugerencias para calmar sus problemas, como: dejar de dormir la siesta; crear una rutina calmante para dormir; evitar mirar el reloj mientras está en la cama; usar la cama solo para dormir y tener relaciones sexuales; salir de la cama para leer o hacer algo relajante, si no puede quedarse dormido; y levantarse siempre a la misma hora cada mañana.

Después de que Héctor González de Madrid buscara ayuda para su insomnio y depresión, su terapeuta le recomendó que se duchara y leyera por la noche, en lugar del hábito que tenía de ver televisión. Le dijeron que, si se despertaba en medio de la noche y no se quedaba dormido en 15 minutos, debería ir a otra habitación y leer. También comenzó a tomar medicamentos contra la ansiedad. 

“Tan pronto como logró dormir tranquilo, comenzó a disminuir sus niveles de ansiedad y en pocas semanas superó su crisis depresiva”, afirma Álava Reyes. “En su caso, estaba muy claro que la clave de su recuperación era superar el insomnio”. 

  • Considere recibir terapia y tomar antidepresivos.
    En el caso de la combinación de estos dos padecimientos, la terapia de conversación y el tratamiento con antidepresivos puede mejorar ambos aspectos. 

“Los sedantes que se toman por la noche han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la depresión con insomnio”, afirma Weess. 

Sin embargo, no todos los antidepresivos tienen el mismo impacto en el insomnio. El tipo más común de antidepresivos, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), pueden causar más problemas de sueño en algunas personas.

“Algunos medicamentos pueden inducir al insomnio, tal vez en un 20 o 30 por ciento de los individuos”, señala Riemann. “No debe tomar esos fármacos por la noche, sino por la mañana para que no tengan tantas consecuencias en sus hábitos de sueño”. 

Thomas Müller-Rörich, de Alemania, encontró alivio a su depresión e insomnio después de un psicoanálisis y tomar antidepresivos y pastillas para dormir. Volvió a experimentar insomnio y depresión a principios de 2000, pero se recuperó con la ayuda de expertos y medicamentos. Estaba tan contento con estas intervenciones que cofundó la Liga Alemana de la Depresión en 2009, para que más personas supieran que hay ayuda disponible.

“Me alegraba ver que la depresión y el insomnio son tratables”, afirma Müller-Rörich. “Volví a ser yo mismo, capaz de mostrar mi amor por mi familia y disfrutar del trabajo”. 

 Si está pasando por insomnio y depresión, luchando con el sueño y con sus emociones, no importa qué trastorno se desarrolló primero; busque tratamiento y tenga en cuenta que el cuidado personal puede ayudarlo.

Chisholm es claro sobre ello: “Las cosas pueden y van a mejorar”. 


Personas de la tercera edad: ¿Es depresión?

Para los ancianos puede ser difícil reconocer que están deprimidos. Muchos suelen relacionar la depresión con un sentimiento de tristeza constante, pero algunas personas mayores no tienen esta experiencia. Sin embargo, se sienten más cansados de lo habitual, más irritables o inquietos. Pueden tener problemas para tomar decisiones, o llegan a sentirse desmotivados para seguir con su rutina diaria. Afortunadamente, la búsqueda de tratamiento puede aliviar estos síntomas.

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