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¿Escuchó hablar de la "sinergia de sabores"? El sabor mentolado puede "no combinar" demasiado bien con algunos alimentos...

Catherine Clay, del Departamento de Cítricos del Estado de Florida, nos da un consejo que no podemos desoír: la mayoría de los dentistas nos aconsejan tomar primero el jugo de naranja, enjuagarnos la boca con agua y luego lavarnos los dientes, ya que debemos cepillarnos después de comer o de beber, y no antes.

De acuerdo con mi experiencia personal, puedo asegurarle que tomar jugo de naranja antes de cepillarse los dientes reduce bastante ese sabor tan desagradable. Un consejo impecable, Catherine, ¿pero dónde quedó su sentido del peligro? Aquellos que nunca corren riesgos pueden haber experimentado una versión más leve del “síndrome de la pasta dental y el jugo de naranja”. Quizá comieron una porción enorme de pastel, seguida de un vaso de limonada, y les pareció que la bebida no tenía azúcar. El “síndrome de la pasta dental y el jugo de naranja” también funciona a la inversa. Cuando comemos naranjas después de haber ingerido pepinillos, siempre las sentimos dulces. Estos tipos de “sinergia de sabores” pueden tener un efecto positivo o negativo (los enólogos sostienen que un vino de Burdeos y un bife jugoso se combinan para realzar su sabor mutuamente), pero no producen el mismo efecto que una reacción química.

La pasta dental tiene un compuesto químico, el bicarbonato de sodio, mientras que el jugo de naranja, o de otros cítricos, contiene ácido cítrico. Los expertos consultados no estaban tan seguros de que se produzca una reacción química que afecte el sabor del jugo de naranja de forma tan drástica. Clay también mencionó el sabor mentolado de la mayoría de los dentífricos como otro componente que altera el gusto: cuando comemos una pastilla de menta y después tomamos jugo de naranja, se produce el mismo efecto. Y los dentífricos se formulan con sabor mentolado para que la gente sienta el aliento fresco por más tiempo.

Sin embargo, el mayor culpable de la desagradable sinergia que se produce entre el jugo de naranja y la pasta dental es un ingrediente que contienen las marcas más importantes de dentífrico: el lauril sulfato de sodio (SLS por su sigla en inglés). No sólo se encuentra en la pasta dental, sino en el champú, la crema de afeitar, el jabón y… ejem… en limpiadores de concreto, productos para desengrasar motores y detergentes para la limpieza de automóviles.

¿Qué tienen en común todos estos productos?

La necesidad de espuma. El SLS es un agente detersivo, derivado del aceite de coco, que altera la tensión superficial del agua y penetra los sólidos mientras produce cantidades prodigiosas deespuma. Linda Bartoshuk, especialista en el sabor de los alimentos, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, señala que la capa activa del sistema gustativo está compuesta por fosfolípidos: ¿Sabe lo que sucede con una capa de lípido cuando se le agrega detergente? Bueno, eso es lo que ocurre con el sistema gustativo cuando nos ponemos detergente en la boca para lavarnos los dientes. Al cepillarnos los dientes con esos compuestos, disminuye la percepción sensorial de las cosas dulces y parece que se les hubiera agregado un sabor ácido. El SLS también afecta la percepción de los alimentos salados. Si comemos snacks salados —por ejemplo, papas fritas— después de lavarnos los dientes, el sabor salado disminuye o desaparece, pero se intensifica el sabor amargo. Si el “síndrome de la pasta dental y el jugo de naranja” le está arruinando la vida, cuando compre pasta dental, fíjese que no contenga SLS. Si bien no tenemos conocimiento de ningún país que prohíba el uso de pasta dentífrica con SLS, una búsqueda en Internet arrojó que algunas personas están preocupadas por las propiedades nocivas del compuesto. Allí abundan las advertencias sobre el hecho de que el SLS puede dañar la piel, los ojos, el cabello y el sistema inmunológico. Aun cuando el SLS contribuya a la limpieza dental, existen muchos otros detergentes con la misma efectividad. Pero los consumidores creen que cuanta más espuma haga cualquier producto que limpie —una barra de jabón, el champú, la pasta dentífrica—, más efectivo será. Si así fuera, nos bañaríamos todos los días con baño de espuma.

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