Guía rápida para entender la epidemia de Coronavirus-19 Guía rápida para entender la epidemia de Coronavirus-19

A medida que se expande por el mundo este nuevo virus que provoca neumonía, en los casos más graves, también se expanden los errores, confusiones y hasta fake news.

¿Qué es un virus?

Los virus son entidades microscópicas que no pueden reproducirse por sí mismas. Un virus, para hacer más virus, necesita entrar en la célula de un ser vivo (animal o vegetal) apoderarse de ella y “ordenarle” que fabrique más virus. Para lograrlo, el virus -por así decirlo- cambia el software a la célula por uno que él trae. Al hacer esto, finalmente la mata, porque la célula se dedica a hacer virus hasta que ella misma explota. Los virus no “comen” ni producen desechos. Algunos pueden convertirse en cristales. Es por esto que, para muchos científicos, no son realmente seres vivos, sino que representan un estadio intermedio entre lo animado y lo inanimado. La mayoría de los virus son bolsitas que contienen nada más que un poco de material genético (el software). No pueden moverse por sí solos ni decidir hacia dónde ir.


¿Los virus matan intencionalmente y siempre?

No. Un virus no es como un puma que “sabe” que tiene que matar a su presa para comérsela. De hecho, los resfríos comunes los provocan virus que no matan a quienes lo sufren. A los virus no les conviene ser rápidos y mortales porque si matan a sus “victimas” ellos mismos no pueden reproducirse. Pero cuando un virus es nuevo para una especie (en este caso, el COVID-19 para la humana) puede darse que provoque la destrucción de su “hospedante” porque este no tiene defensas para minimizar su ataque. También ocurre que si una especie (de plantas o animales) se hace muy abundante y está muy “junta” (como las gallinas de un gallinero industrial), el virus puede mutar (cambiar) y volverse más mortal dado que, al saltar de un organismo a otro casi instantáneamente, la destrucción rápida de los infectados no influye en su supervivencia.


¿Qué son los coronavirus?

“Los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos”, explica la Organización Mundial de la Salud. “En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS)”. Hay varios tipos de coronavirus humanos, incluidos algunos que comúnmente causan enfermedades leves del tracto respiratorio superior (garganta, faringe, laringe). El nombre se origina en que la parte exterior de estos tiene un cierto parecido con una corona.


¿Por qué fue bautizado como COVID-19?

A comienzos de febrero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que le daba este nombre oficial a una nueva enfermedad que estaba causando un brote, por efecto de la acción de un coronavirus hasta entonces desconocido. Identificado por primera vez en la ciudad de Wuhan, China. El nombre de esta enfermedad quiere decir “enfermedad por coronavirus 2019”, lo que se abrevió como COVID-19. En COVID-19, el "CO" significa "corona", el "VI" "virus" y la "D" es por la palabra en inglés para enfermedad (Disease). En las semanas previas, a esta enfermedad se la denominaba "Novel Coronavirus de 2019" o "2019-nCoV". El “novel” era por “nuevo”.


¿Cómo se propaga el COVID-19?

Se puede contraer el COVID-19 o Coronavirus 19 por contacto directo con alguien que esté infectado por el virus (a través de la saliva de un beso, por ejemplo). La enfermedad puede propagarse también, de persona a persona, a través de gotas o aerosoles (gotas microscópicas) procedentes de la nariz o la boca, las que salen despedidas cuando una persona infectada tose o estornuda. Algunas personas también lanzan gotitas al hablar. A diferencia de otros virus, el COVID-19 no se transmite “solo” por el aire.


¿Cuál es el tiempo de incubación, luego de infectarse?

El virus no enferma a las personas instantáneamente, necesita que pasen unos días antes de provocar los síntomas. ¿Cuántos?  La OMS ha dicho que entre 5 y 14. No obstante, al menos un trabajo científico encontró evidencia de que la enfermedad puede “emerger” a los cuatro días. Y existe evidencia anecdótica de unas pocas personas en que la incubación duró más, en una hasta 27 días.

 

¿Las personas que no tienen síntomas transmiten el virus?

María van Kerkhove, epidemióloga de la OMS, ha dicho que la organización no cree que la transmisión de la enfermedad, por parte de personas asintomáticas, sea un factor que influya en su propagación. “Sabemos que eso es posible, pero no creemos que sea un importante impulsor de la transmisión”, dijo. Tiene lógica: si la persona portadora no estornuda, tose ni moquea, el virus no tiene “gotitas” en las que transportarse. Aún así, la evidencia no es concluyente.


¿Cuáles son los síntomas de la COVID-19?

Los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, cansancio y tos seca. Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea. La más grave es dificultad para respirar. Estos síntomas pueden aparecer de forma gradual y agravarse. Una gran cantidad de los que se infectan no desarrollan ningún síntoma, y no se sienten mal. Otros, tienen síntomas leves. La mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial, pero es importante recalcar que lo “leve” se refiere a una neumonía leve, no a un resfrío leve. Al contrario, las personas que tienen fiebre alta, tos y dificultad para respirar deben buscar atención médica inmediata.

 


¿Quiénes son los más afectados?

Por lo que conocemos hasta ahora, alrededor de 1 de cada 6 personas (o 2 de cada 10) entre los que contraen el COVID-19 desarrolla una enfermedad grave, y tiene dificultades para respirar. Los datos que ha entregado China muestran que el riesgo aumenta a partir de los 50 años. También ocurre esto con quienes padecen problemas médicos subyacentes o paralelos: hipertensión arterial, problemas cardíacos, renales o diabetes. Ellos tienen más posibilidades de sufrir la enfermedad de manera que requiera hospitalización, lo mismo les pasa a quienes toman fármacos que los vuelven inmunodeprimidos. Sin embargo, mucho depende de si su problema médico de base está bien controlado, del acceso a buena y rápida atención médica y del sistema inmunitario de cada persona.


¿Es cierto que solamente mueren las personas muy mayores?

No. Es verdad que el riesgo es claramente más alto para quienes son mayores. En China las tasas de mortalidad han sido 0,2% (10-39 años) 1,3% (de 50 a 59 años), 3,6% (de 60 a 69), 8% (70 a 79) y 14,8% (80 años y más). No obstante, las personas mayores suelen ser las que tienen más problemas de salud crónicos. Las personas jóvenes con problemas de inmunidad o que se recuperan de una enfermedad deben tomar precauciones. En general, en torno al 3,4% de todas las personas que han contraído la enfermedad han muerto (dato OMS a marzo). Expertos de Australia los expertos creen que la cifra es del 1%, porque habría casos suaves no diagnosticados. En comparación (aunque hay grandes variaciones por países y edades) entre un 0,1 a 0,5% promedio de los infectados por la influenza anual (común) que llega cada invierno pierden la vida.

 

¿Cuánto vive el virus en esas gotitas que se depositan sobre los objetos?

No hay certeza por el momento. Sin embargo, un análisis comparativo de estudios existentes de otros coronavirus similares (como el MERS o el SARS) señala que los coronavirus que afectan a los seres humanos permanecerían infecciosos hasta a nueve días a temperatura ambiente en climas no cálidos. Por otra parte, algunos infectólogos han dicho que, a temperaturas sobre 30 °C, las gotitas que los transportan desaparecen en alrededor de una hora. Un dato clave es que los virus pueden volverse rápidamente inactivos usando desinfectantes comunes (con más de 60% de alcohol) y también pueden disiparse a temperaturas más altas.

 

¿Se “pega” el COVID-19 al tocar objetos?

Sí, siempre y cuando en esos objetos: a) tengan gotitas con el virus y b) la persona toque estos objetos o superficies y, luego, se lleve las manos a los ojos, la nariz o la boca.

 

¿Sirven las mascarillas o barbijos para protegerse del virus?

Depende. Los barbijos o mascarillas quirúrgicas son útiles para evitar que los enfermos liberen gotas con el virus. Las desechables que poseen tres capas de telas filtrantes pueden proteger en alguna medida, aunque los expertos dicen que, en la práctica, no son útiles. Existen otras mascarillas que otorgan mayor protección: son las que están pre-formadas y son semiduras. Deben cumplir con la norma de EE.UU. N95 o la europea FPP2 y FPP3. Esas siglas indican que filtran partículas o virus de manera adecuada. Pero, se debe elegir la talla apropiada de modo que la mascarilla encaje de forma correcta en el rostro del usuario. Ciertos tipos de barba y bigotes, por ejemplo, pueden impedirlo.

 

¿Puede el virus entrar al cuerpo por los ojos?

Si. Por eso se recomienda no tocárselos con los dedos si se ha estado en contacto con objetos que podrían tener gotitas con el virus. Las personas que trabajan en hospitales, personal médico o no, deberían usar anteojos protectores continuamente.

 

¿Es seguro viajar en aviones?

No hay estudios serios al respecto. Aún así, en España, basándose en que la distancia “segura” frente un estornudo o tos es de alrededor de 1,80 metros, se estima que el peligro de contagiarse se correlaciona con esa distancia respecto de la persona enferma o portadora (en Italia la distancia de seguridad “social” se cree que es 1 metro); por lo tanto, alguien infectado o tosiendo podría contagiar a personas hasta dos filas hacia adelante y dos filas hacia atrás. Por supuesto hay variantes que pueden aminorar o agravar estas estimaciones.

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