Covid-19: un leve padecimiento termina afectando su salud mental Covid-19: un leve padecimiento termina afectando su salud mental

Tras el padecimiento del nuevo virus, que ya ha afectado a la mayoría de la población, los especialistas comunican que la aparición de síntomas de ansiedad, depresión y estrés postraumático se incrementan claramente y es importante prevenirlos.

Un nivel significativo de síntomas de depresión, ansiedad y estrés postraumático pueden seguir al COVID-19, independientemente de cualquier diagnóstico psiquiátrico previo. Así lo asevera una nueva investigación de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, realizada con colegas de la Universidade Municipal de São Caetano do Sul en Brasil. 

Este es el estudio más grande para evaluar los síntomas de estrés depresivo, de ansiedad y postraumático en conjunto entre pacientes que tuvieron COVID-19 de forma leve. Los hallazgos, publicados en línea en la revista Progress in Neuro-Psychophar-macology and Biological Psychiatry, arrojan luz sobre un grupo importante de personas en riesgo de sufrir síntomas de deterioro mental.


Los casos de depresión y ansiedad tras el COVID-19 siguen aumentando

“Estos resultados son importantes, porque la mayoría de los pacientes con COVID-19 se clasifican como casos leves, y enfrentan largos períodos de aislamiento en su hogar”, dice João Mauricio Castaldelli-Maia, médico y Postdoctoral Fellow en el Departamento de Epidemiología en Columbia Mailman School. “Es probable que la mayor prevalencia de síntomas psiquiátricos después del COVID-19 sea una consecuencia del contexto psicológico de la enfermedad, y los pacientes deben ser monitoreados de cerca para detectar el desarrollo de síntomas psiquiátricos después del alta del tratamiento con COVID-19”.

Para este estudio se recolectaron hisopados nasales de residentes (dentro de una zona de Sao Paulo, Brasil) de 18 años de edad o más con sospecha de síntomas de COVID-19. Los pacientes fue-ron evaluados en sus hogares con la supervisión de personal sanitario capacitado. Aquellos que dieron positivo por COVID-19 –con al menos dos de los siguientes síntomas: fiebre, tos, dolor de garganta, cambio en/pérdida del olfato– y resultaron clasificados como casos leves, fueron evaluados adicional-mente para detectar la presencia de síntomas psiquiátricos, aproximadamente dos meses después.

Se informaron niveles significativos de síntomas de depresión, ansiedad y estrés postraumático (26 %, 22 % y 17 %, respectivamente). Para fines de comparación, las estimaciones anteriores de los ni-veles de estrés postraumático en Brasil fueron del 8,5 %, lo que demuestra que la prevalencia entre las personas que presentan COVID-19 leve aumentó en comparación con las estimaciones previas.


Cómo prevenir estos síntomas

En general, los sobrevivientes de enfermedades críticas tienen un alto nivel de síntomas menta-les después de que mejora la condición. La de-presión, la ansiedad y el trastorno de estrés pos-traumático (PTSD, según sus siglas en inglés) se encuentran entre los eventos psiquiátricos más reportados en pacientes con estas afecciones, según los investigadores. Cabe destacar que la pandemia de COVID-19 en curso ha afectado la vida de millones personas en todo el mundo, lo que ha provocado una mayor carga de consecuencias para la salud física y mental. Brasil, hasta la fecha, es uno de los países más afectados, alcanzando alrededor de 430.000 muertes hasta la primera quincena de mayo recién pasado. 

“Estos hallazgos hacen eco de las advertencias del brote anterior de SARS (originado también en China), cuando los sobrevivientes de esas infecciones experimentaron un aumento de la angustia psicológica, que persistió un año o más después del brote. Se observaron hallazgos similares después de la aparición del síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio (MERS-CoV) en 2015”, observa Silvia Martins, MD, Ph.D., profesora asociada de Epidemiología en Columbia Mail-man School.

De ahí que “la intervención temprana de salud mental, como la psicoterapia y los grupos de apoyo, podrían desempeñar un papel importante en la prevención de problemas de salud mental entre quienes padecen COVID-19”, explica Castaldelli Maia. Y, “si bien se justifican más investigaciones sobre los posibles mecanismos neurobiológicos que relacionan el COVID-19 y las condiciones de salud mental, los sistemas de salud deben prepararse para una afluencia de personas que experimentan angustia psicológica como resultado de la pandemia”. Esta oleada podría verse modera-da si, además de la psicoterapia y grupos de apoyo mencionados, los afectados por el COVID-19 leve, aprovecharan su recuperación para cambios en su rutina en busca de moderar el estrés: caminatas, bicicleta, natación, meditación, yoga, escritura de un diario de vida, mejores hábitos de sueño, etc., todas acciones que impulsan mejorías cognitivas, del ánimo y  de la autoestima. 

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