Coronavirus y los ahorros: ¿qué pasará con el presupuesto familiar? Coronavirus y los ahorros: ¿qué pasará con el presupuesto familiar?

Viajes, salidas, vacaciones... para esto la familia comienza a ahorrar, pero qué sucede ante esta pandemia con el presupuesto familiar.

Uno de los motivos fundamentales que lleva a las personas a ahorrar es protegerse de lo que pueda suceder en el futuro. Como nadie conoce qué le va a suceder, la gente trata de ser precavida y, en consecuencia, atesora recursos económicos que le permitan afrontar lo que le pueda deparar el mañana. La cuantía de ese ahorro depende, en esencia, de dos elementos:

  1. El nivel de ingresos de que disponga la gente. Cuanto mayor sea su renta, más dinero podrá destinar al ahorro.
  2. Las personas ahorran más o menos recursos en función de la confianza que tengan en que las cosas van a ir bien en el futuro.

Otra razón para ahorrar es poder consumir en el futuro. Se acumulan recursos para financiar la jubilación, para adquirir bienes de consumo duradero, como un automóvil, o para invertir en una vivienda.

¿Cómo se está tratando de ahorrar en estos tiempos?

En España, la crisis del coronavirus ha llevado al paro a más de millón y medio de trabajadores mediante expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE). Estas personas han pasado de tener un salario a depender de una prestación por desempleo, que siempre será más baja que lo cobrado por su trabajo. Así, van a perder capacidad de ahorro, si es que la tenían. O quizás tengan que consumir el ahorro pasado para superar esta coyuntura tan extrema, o se vean obligados a endeudarse, como puede suceder a los autónomos.

Si las familias son capaces de mantener su nivel de ingresos, podrán ahorrar; en caso contrario, les resultará difícil hacerlo, por mucho que desconfíen de lo que les traiga el futuro. De hecho, según un informe de la OCU, antes de la pandemia ya el 28% de los hogares españoles afrontaba problemas recurrentes para llegar a fin de mes, y un 33% los sufría de manera ocasional.

En resumen, lo prudente en estos momentos sería tratar de ahorrar, sobre todo porque una buena parte de los gastos cotidianos han desaparecido. Por ahora no hay desayuno a media mañana, ni cañas al acabar la jornada, ni cenas de fin de semana, ni cine, ni compras.

Pero la capacidad de ahorro va a depender de cómo evolucionen los ingresos porque, quien se haya ido al paro, va tener más difícil ahorrar. En cualquier caso, todo dependerá de la duración de esta crisis pues, cuanto más se prolongue en el tiempo, más duras van a ser sus consecuencias socioeconómicas y menos van a poder ahorrar las familias.

Este artículo fue publicado originalmente en  The Conversation. Lea el original.


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