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Los nómadas inuit, antes llamados esquimales, vivían en pequeños grupos familiares. Sus casas debían ser fáciles de construir, además de sólidas.

Un refugio en un desierto de nieve y hielo

¿Cómo construían los inuit sus casas con bloques de hielo?

Con un gran cuchillo de colmillo de morsa el inuk cortaba grandes bloques de nieve helada. Los padres enseñaban esta técnica a sus hijos, pues de ello dependía su supervivencia en el futuro. Lo básico era escoger la nieve adecuada, bien dura, y a hacer un agujero en el suelo helado, de unos 3 mts de ancho y una profundidad hasta la altura de la rodilla.

Durante el invierno ártico, al norte de Canadá, los vientos helados soplan con fuerza y la temperatura alcanza -46ºC, lo que significa que la muerte es más que probable si no se dispone de un refugio adecuado. Los inuit eran nómadas y vivían en pequeños grupos familiares, muy dispersos por todo su territorio. Sus casas debían ser fáciles de construir, además de sólidas.

Con los materiales disponibles

Los bloques de hielo se usaban para construir una cúpula sobre un agujero amplio y poco profundo. Una vez hecha la cúpula se construía la entrada y finalmente se cavaba un túnel de acceso.

Cuando el iglú se construía cerca del mar, se usaba agua para formar una capa de hielo dura en el exterior. El interior del iglú medía aproximadamente 1,8 mts en el centro, donde se encendía el fuego. Una plataforma de nieve cubierta con pieles de caribú servía de "sillón" durante el día y de cama para toda la familia durante la noche.

Poniendo los cimientos

Un inuk coloca bloques de nieve helada en un círculo de unos 4 m de diámetro, dejando un hueco para la entrada. Los bloques se disponen en hileras e inclinados hacia adentro, hasta llegar a la parte superior, donde se deja un agujero. El agujero puede taparse con hielo o dejarse abierto para que salga el humo.

Toques finales

Un inuk rellenaba las grietas con nieve mientras otro redondea los bordes de la entrada lo bastante ancha para que entrase un hombre, antes de añadir el túnel de acceso.

Larga salida

El túnel de acceso es lo último que se construía. Protegía a los ocupantes de las ventiscas y en las noches de tormenta ofrecía cobijo a los perros de la familia. Un bloque de hielo traslúcido hacía las veces de ventana. Una placa de hielo blanco, situada en ángulo recto con la ventana, refleja la luz en el interior del iglú.

La vida en el Ártico

Muchas veces los inuit buscaban protegerse del azote de los fuertes vientos árticos construyendo el iglú al pié de una montaña o cerca de un montículo sobre el que apoyaban con un arpón por si se desataba una tormenta. Los iglús de los inuit se amontonaban entre ellos para combatir el frío. Los trineos, demasiado grandes para meterlos en sus interiores, se dejaban de pié contra las paredes de los iglús y se usaban como escaleras. Una familia salía a estirar las piernas y podía escalarlas para hacer ejercicio.





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