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Las corrientes de calor y humedad ascendentes generan las nubes.

Todo sobre las tormentas

¿Cómo se produce una tormenta?

El rápido crecimiento de enormes nubes tempestuosas y los húmedos y fríos vientos que presagian una tormenta son frecuentes en la mayoría de las regiones templadas y tropicales del globo. En cualquier momento, se calcula que tienen lugar unas 1.800 tormentas en diferentes sitios del mundo.

Las nubes comienzan a formarse cuando, en alguna zona inestable de la atmósfera, se desarrolla una fuerte corriente ascendente de aire caliente y húmedo. La humedad se condensa a medida que las nubes en formación alcanzan alturas de 12.000 metros o más. En ese momento está cayendo lluvia, nieve o incluso granizo dentro de la nube, en tal cantidad que crea poderosas corrientes descendentes de aire frío desde las alturas.

No mucho después, los relámpagos iluminan los cielos, los truenos retumban en las montañas y el campo se empapa de agua, como consecuencia del enfrentamiento de las corrientes ascendentes y descendentes dentro de la nube. Las masas descendentes terminan por imponerse y sofocan las corrientes ascendentes, cálidas y húmedas. La lluvia se suaviza, el viento cesa y la tormenta termina con la misma brusquedad con que comenzó.

¿De dónde viene el rayo?

En el agitado interior de una nube de tormenta se acumulan poderosas cargas eléctricas. No se puede explicar exactamente cómo ocurre, pero se sabe que en lo alto de la nube se va formando una carga positiva, mientras que en su base se concentra una carga negativa. Esta carga negativa, a su vez, es atraída hacia la tierra, que tiene carga positiva. Como el aire es un buen aislante evita durante cierto tiempo el flujo eléctrico que tiende a igualar las dos cargas. Cuando al fin se acumula suficiente tensión, se produce un rayo en dos fases. Primero se origina una serie de débiles descargas «guías» que zigzaguean hacia abajo desde la nube; al mismo tiempo surgen del suelo corrientes eléctricas que al encontrarse con las anteriores establecen un contacto eléctrico entre el cielo y la tierra. Por esa vía asciende una poderosa corriente eléctrica que llega a la nube. Esta segunda «descarga de rebote» es la que produce el resplandor del rayo.

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