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La ópera de Pekin en China ha sobrevivido a varios cambios políticos.

Teatro y política

Quienes visitaban China en el siglo XIX se sentían atraídos e intrigados por un espectáculo popular que mezclaba música, canciones, pantomima y acrobacia. La escenografía era rala, pero los actores usaban magníficos vestuarios e ingeniosas máscaras. Ya que el espectáculo mezclaba drama y canto, como la ópera que conocían, los visitantes lo llamaron la Ópera de Pekín.

Mao Tsetung entendió que la literatura y el arte podrían ser poderosas herramientas de propaganda para difundir su mensaje comunista. "El arte y la literatura son para las masas", escribió en 1942, "son creados para los trabajadores, campesinos y soldados, y son para su uso."

La cuarta y última esposa de Mao, Chiang Ching, realizó la reforma de la Ópera de Pekín durante la Revolución Cultural, preguntándose por qué los dramas involucraban solamente a los terratenientes, granjeros ricos y elementos burgueses, mientras ignoraba a los 600 millones de obreros, campesinos y soldados. Los revisionistas partidarios del expulsado secretario de Estado Liu Shaoqui, afirmaba Chiang, habían convertido a la Ópera de Pekín en un "reino independiente". Chiang Ching quería cortar todos los lazos con el pasado teatral y crear nuevas formas que celebraran el comunismo.

Luego de la muerte de su marido en 1976, Chiang Ching y tres aliados suyos fueron señalados como la Banda de los Cuatro; se les juzgó y conmutó la sentencia de muerte. El rompimiento radical con el pasado que ella dictó para las artes no sobrevivió a su breve período en el poder. 

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