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Usando nanopartículas se está un paso más cerca de crear plantas vivas, capaces de ser encendidas y apagadas, que iluminen jardines y hogares. L...

La película de 2009 "Avatar" creó un exuberante mundo imaginario, iluminado por plantas mágicas que brillaban en la penumbra. Ahora un grupo de investigadores están comenzando a dar vida a esta fascinante visión para ayudar a reducir nuestra dependencia de la iluminación artificial. Al menos, esas son las expectativas que abre un trabajo de un equipo del MIT, dirigido por Michael S. Strano, profesor de ingeniería química, y su equipo.

El resultado, literalmente, brilla, y con la luz de las luciérnagas.

¿Cómo? La naturaleza ha producido muchos organismos bioluminiscentes, sin embargo, las plantas no están entre ellos. Hasta ahora, la mayoría de los intentos para crear una planta verde y resplandeciente, en particular con las plantas decorativas de tabaco, se han basado en la introducción de genes de bacterias luminiscentes o luciérnagas a través de la ingeniería genética. No es fácil.

Pero conseguir ubicar los componentes correctos en los lugares correctos dentro de las plantas ha sido un desafío más difícil de lo anticipado. En busca de hacer el camino más fácil, para obtener un mejor control sobre dónde terminan los ingredientes generadores de luz, Strano y sus colegas crearon recientemente nanopartículas que viajan a destinos específicos dentro de las plantas. Sobre la base de este trabajo, los investigadores querían dar el siguiente paso y desarrollar una planta nanobiónica que brillase.

El equipo infundió a un berro y otras plantas con tres nanopartículas diferentes en un baño presurizado. Las nanopartículas se “cargaron” con luciferina, una sustancia que potencialmente es emisora ​​de luz; pero para ello necesita se activada. Los “fósforos” que la “encienden” son: la luciferasa, que modifica luciferina y la hace brillar; y la coenzima A, que aumenta la actividad de la luciferasa. Todo lo anterior es sabido, el problema era cómo activar el proceso.

El equipo de Strano ha encontrado un comienzo de solución. Usando tamaño (de las partículas) y carga superficial para controlar dónde podrían ir los conjuntos de nanopartículas dentro de los tejidos vegetales, han descubierto que podrían optimizar la cantidad de luz emitida. Así, su berro es la mitad de brillante que un LED comercial de 1 microwatt LED, parece poco, pero eso es 100.000 veces más brillante que las plantas de tabaco genéticamente modificadas hasta el momento. Además, y esto no es menor, la planta podría “apagarse” al agregarle un compuesto que bloquee la luciferasa citada para que no active el brillo de luciferina.

Los que quieran más detalles científicos pueden buscarlos en el último Journal Nano Letters de la American Chemical Society. Los que no quieran más detalles técnicos, pueden quedarse con la esperanza de que algún día cercano podrán encender y apagar las plantas de interior cuando haya un corte de luz o llegar, en vez de con un ramo de flores, a la casa de su enamorado/a con una maceta y cenar ya no a la luz de las velas, sino a la del berro fosforecente.

 

 

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