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Los perros y los gatos son depredadores y rara vez resulta fácil la vida para animales que cazan a otros.

¿Por qué los perros son más fieles que los gatos?

Los perros y los gatos son depredadores y rara vez resulta fácil la vida para animales que cazan a otros; la mayoría de los depredadores suelen pasar hambre. Cualquier padecimiento o lesión leve puede marcar la diferencia entre un ataque mortal y otro fallido.

Los depredadores han desarrollado comportamientos que obran en su favor. Los lobos y otros perros salvajes cazan en manada, cooperando en la caza y compartiendo los despojos. No importa cuán malas sean las condiciones, es poco probable que todos los miembros del grupo fallen a un mismo tiempo. Con seguridad alguno atrapará algo, y es mejor compartir un poco que nada.

Por otra parte, el gato salvaje es un cazador solitario que sobrevive gracias a su familiaridad con sus alrededores; ha aprendido por experiencia dónde hay mayor probabilidad de cazar algo en determinadas circunstancias. El gato doméstico conserva esta ventaja, y permanece fiel al hogar en que vive. El perro, en contraste, es un animal social ligado a sus semejantes, si es salvaje, y al ser humano si es doméstico.

¿Por qué los perros y los gatos mueven la cola?

Los depredadores sociales necesitan de un vocabulario rico en señas para comunicar su estado de ánimo e intenciones a otros miembros de la manada, a fin de reforzar la cohesión del grupo y coordinar sus actividades durante la cacería. Muchas de estas señas, como la expresión del rostro, operan a corta distancia. Para comunicarse a grandes distancias, es necesario otro tipo de señales; los perros usan las señales de la cola: si la mantienen erecta, paralela a la columna vertebral, expresan agresividad; escondida entre las patas traseras, sumisión, y si la mueven de un lado a otro es muestra inequívoca de amistad.

En conjunto, el lenguaje de la cola del gato es mucho menos elocuente. Por ser un animal más solitario, tiene menos necesidad de contar con un vocabulario de este tipo. Cuando un gato se siente amenazado se estirará tanto como le sea posible, arqueando el lomo e irguiendo la cola, cuya punta tiembla por la tensión. Si usted juega con un gato cuando este no se encuentra de buen humor, mostrará su disgusto azotando la cola, lo que expresa su conflicto interno y ansiedad. Esta señal, con frecuencia mal interpretada como enojo, puede traducirse burdamente como "Si persistes en lo que estás haciendo, me veré forzado a hacer algo desesperado". Este gesto de la cola de un felino parece ser poco común entre los gatos salvajes, sencillamente porque rara vez lo necesitan. Si se encuentran con seres humanos, suelen reaccionar escabulléndose en silencio.

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takataka

Ambos muy útiles al hombre

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