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Se dice que los cuatro palos de las cartas alemanas están basados en cuatro clases sociales y  los diamantes provienen de ciertos adoquines usados e...

El primer juego de cartas data de hace unos 1.400 años. En China y en Corea, los palitos marcados con símbolos, que servían para adivinar el futuro, se convirtieron en amuletos para los juegos de azar. Después, los símbolos se dibujaron en tiras largas y estrechas de papel impregnado en aceite, que fueron las primeras cartas. Las cartas coreanas tenían ocho palos: hombre, pescado, cuervo, faisán, antílope, estrella, conejo y caballo. Las chinas solo tres: moneda, sartas de monedas e incontables sartas de monedas.

Como los naipes se hacían de papel o cartón, materiales poco resistentes, es difícil rastrear su historia. Gran parte de lo que sabemos acerca de estas proviene, asombrosamente, de las portadas de algunos libros antiguos. Los encuadernadores de la Europa medieval usaban con frecuencia papel de desecho, entre el que había hojas impresas de cartas para juego sin cortar, para forrar los libros.

Provienen de Francia los mazos de 52 cartas que conocemos hoy día. Probablemente evolucionaron de las cartas numeradas del tarot. Según una leyenda, en 1392, los cortesanos, en un intento por alegrar al melancólico Carlos VI, encargaron a Jacquemin Gringonneur que hiciera tres mazos de cartas. El artista pintó, con muchos colores, lo que probablemente eran las cartas del tarot, sobre fondo dorado. Las cartas no alegraron al monarca. Más tarde, ese mismo año, se declaró que el rey estaba loco, pero los historiadores no pueden precisar si los frecuentes juegos de cartas le afectaron.

Se cree que los comerciantes árabes, los gitanos, los cruzados, los conquistadores musulmanes y también Marco Polo introdujeron las cartas en Europa hacia finales del siglo XIV. De estas cartas, tres juegos de símbolos evolucionaron, todos con cuatro palos. En los juegos italianos y españoles, los palos eran espadas, copas, oros (monedas) y bastos (mazos). Cada palo tenía tres cartas reales: sota, caballo y rey.

Algunos historiadores creen que estas cartas provienen de India, donde los naipes tienen una figura que es mitad Siva, el dios de la destrucción, y mitad Devi, su esposa. Las cuatro manos sostienen una copa, una espada, una moneda y un mazo.

Se dice que los cuatro palos de las cartas alemanas están basados en cuatro clases sociales: los corazones representan a la Iglesia, las campanas a la nobleza, las hojas son la clase media y las bellotas la campesina. Las cartas reales eran el rey, la reina y dos pajes.

A mediados del siglo XV, las cartas francesas se dividieron en cuatro palos: piques o picas, coeur o corazón, trofle o trébol, y carreau o diamantes. Los diamantes provienen de ciertos adoquines usados en los pisos de algunas iglesias francesas. Los palos franceses también están divididos en dos negros y dos rojos.

Las cartas de la corte tenían nombres de figuras históricas, de personajes mitológicos y bíblicos. El rey de corazones, por ejemplo, era Carlomagno, mientras que Argina era la reina de trébol y Héctor la sota de diamantes. Más tarde, las cartas perdieron sus nombres originales y actualmente se llaman solo rey, reina y sota o paje. Durante la Revolución Francesa, la guillotina también acabó con las cartas reales. Se imprimieron nuevas cartas en las cuales las figuras populares reemplazaban a las del rey, la reina y la sota.

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