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Las soluciones ingeniosas de la Naturaleza no tienen fin. 


Optimización de recursos, al estilo animal

Pájaros que usan espinas y hormigas

Los bienteveos ventriazufrados de América Central, son animales oportunistas que se alimentan de ranas, pescado, frutas e insectos. También usan los espinosos árboles de acacia para proteger sus nidos. La acacia tiene espinas largas y huecas que ahuyentan a los animales de pastoreo y, además, son el hogar de unas hormigas agresivas del género Pseudomyrmex. A cambio del hospedaje, las hormigas protegen a la planta de insectos y pájaros.

Los bienteveos, sin embargo, lograron usar a las hormigas "guardaespaldas" de la acacia. Al principio, las hormigas mordían y picaban furiosamente a los pájaros, pero en forma gradual se acostumbraron a ellos, aunque su antipatía por el resto de los animales nunca desapareció. Los bienteveos incuban de dos a cinco huevos y alimentan a sus crías con relativa seguridad.

Insectos palo

Algunas de las 2.500 especies de insectos palo también utilizan la ayuda de las hormigas para proteger sus huevos de las avispas. Muchos insectos son parasitados por avispas, algunas de las cuales desovan dentro de los de otras especies. Los insectos palo ponen sus huevecillos en el suelo y estimulan a las hormigas a recogerlos y enterrarlos donde las avispas no puedan encontrarlos.

Los huevos de estos insectos tienen una protuberancia en la superficie, que los hace parecer una semilla. En una semilla verdadera, la protuberancia es tejido nutricio que las hormigas devoran y, aunque la protuberancia de los huevos no lo es, las hormigas se los llevan para guardarlos en sus nidos. Una vez más, el engaño da resultados.

Arañas cazadoras que cargan a sus hijos

La araña pisáurida recibe ese nombre debido a la telaraña que construye para proteger a sus crías recién nacidas. Este animal es un cazador errante que depende de su velocidad, agilidad y excelente visión para atrapar insectos, pequeñas ranas y lagartijas. Sin embargo, esta forma de vida tiene un inconveniente. Las arañas que atrapan el alimento en sus telarañas pueden vigilar constantemente sus huevecillos, pero una araña cazadora que está en constante movimiento debe llevarlos con ella o abandonarlos a merced de los depredadores.

La araña pisáurida carga sus huevos en una bola sedosa que está pegada a sus colmillos. Mientras los huevos se desarrollan, la araña no puede cazar porque no puede comer. Aun así, sigue moviéndose de un lugar soleado a otro para mantener calientes los huevecillos. Como en todas las especies, sin el calor adecuado no puede haber incubación ni crías que perpetúen la especie.

Cuando las crías están por nacer, la madre hace una pequeña hendidura en la bolsa que las contiene y construye una tienda de seda alrededor de la bolsa, sobre la cual se sienta hasta que las crías se hayan marchado para valerse por sí mismas.

Las arañas lobo también guardan sus huevos en bolsas de seda, pero los cargan a la espalda y los atan al órgano hilandero de sus abdómenes. Así, los colmillos de la madre quedan libres mientras los huevitos se desarrollan plenamente. Cuando la araña siente que sus crías están a punto de nacer, hace una incisión en el saco que las contiene.

Después de que los huevecillos se rompen, el saco de seda puede ser desechado, pero en algunos casos el instinto de cargarlo es tan fuerte que algunas hembras lo llevan consigo durante algún tiempo.

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