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Quienes los estudian de cerca afirman que los elefantes entienden el concepto de muerte.

En una ocasión, al zoólogo Lain Douglas Hamilton le tocó presenciar una escena trágica en el parque nacional Manyara, de Tanzania. Encontró a tres elefantes jóvenes, de diferentes edades, reunidos alrededor del cuerpo sin vida de su madre, que había muerto como consecuencia de una estrepitosa caída. Uno estaba recostado sobre ella mientras otro trataba de mamar de sus pezones y el mayor gemía lastimosamente e intentaba levantarla con sus colmillos.

Las personas que estudian a los elefantes o trabajan con ellos en las reservas naturales pueden atestiguar que estos animales entienden lo que es la muerte. En la planicie africana de Serengeti, los especialistas observaron a una familia entera de elefantes que trataban de levantar a la matriarca moribunda y le introducían hierba en la boca, o simplemente gemían y barritaban en tono angustioso.

Incluso después de la muerte de la matriarca, sus parientes se negaron a abandonarla, y durante varias horas regresaban una y otra vez al lugar del deceso.

Si el cachorro de un elefante está enfermo o herido, la familia lo rodea para protegerlo. Si muere, la madre puede permanecer junto a él durante algún tiempo, alejando a los depredadores.

Los huesos de los ancestros

Los miembros de cualquier manada se detienen a examinar y a tocar los restos de un muerto. Esconden los huesos y los colmillos entre los arbustos, o los balancean con la trompa. Los elefantes prestan especial atención a los huesos que rodean la boca (quizás porque, en vida, es la parte más utilizada para los saludos) y a los colmillos, que sufren pocos cambios después de la muerte. Nadie sabe por qué les interesan tanto los huesos de sus congéneres. Es posible que este hecho haya originado las leyendas que hablan de la existencia de un cementerio adonde los elefantes se dirigen para morir.

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takataka

No solamente los elefantes perciben y sienten dolor por la pérdida de uno de sus congéneres, he visto aves que con desesperación agitan sus alitas sobre su compañero/a que perdió la vida, como queriendo despertarlo

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chanchan

Seguramente sufren mucho al ver el cuerpo inerte de su madre, hijo, etc.

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yomismo

Las moscas carecen de memoria. Los peces pequeños la tienen de tan solo segundos. Pero una mosca que quisiera llegar " pese a todo" a un sitio insistiría en chocar contra el espejo aunque sí tuviese memoria. Y un pez que pudiese ampliar su consciencia tendría, igualmente que los elefantes o

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