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Ni siquiera el Ártico está libre de la contaminación atmosférica causada por la lluvia ácida.

¿Cómo se rastrean las fuentes de lluvia ácida?

Cuando el 10 de abril de 1974 se abatió una tormenta sobre Escocia, la lluvia logró un récord mundial... por su acidez. Era más o menos equivalente al jugo de limón y más ácida que el vinagre. Superó cientos de veces la acidez normal de las precipitaciones pluviales.

En muchas partes del mundo, las lluvias son 10 y aun 100 veces más ácidas de lo que deberían ser, dañan los edificios y la tierra, matan peces de los lagos y destruyen los árboles.

La lluvia ácida es un problema ecológico que no respeta fronteras. La contaminación atmosférica que la causa es arrastrada por los vientos dominantes, desde las zonas industriales hasta montañas, lagos y bosques. Ni siquiera el Ártico está libre de tal contaminación.

¿De dónde proviene el ácido? Ya no hay duda de que la mayor parte se origina en automóviles, hogares, fábricas y plantas de energía. Siempre ha existido un poco de ácido en la lluvia alimentada por volcanes, pantanos y el plancton de los océanos; pero los científicos saben que ha aumentado abruptamente en los últimos 200 años. El hielo formado antes de la Revolución Industrial y atrapado en los glaciares resultó tener una acidez moderada, de origen natural.

La lluvia se vuelve ácida principalmente por la presencia de dos elementos químicos: azufre y nitrógeno. El azufre se encuentra en la hulla y el petróleo. Al quemarse forma bióxido de azufre, que se mezcla con las gotas de agua en las nubes y se convierte en ácido sulfúrico. Como resultado de la combustión, el nitrógeno forma óxidos que se transforman en ácido nítrico al reaccionar con las moléculas de agua. Una parte de ambos ácidos cae donde se originan, mientras que el resto puede recorrer cientos de kilómetros.

La creciente contaminación, provocada en gran parte por las plantas generadoras de energía en épocas recientes, ha propiciado que lugares como Escandinavia, por ejemplo, se vean afectados por la contaminación de fábricas situadas a miles de kilómetros de distancia. En esa región nórdica europea, científicos suecos han estimado que el 70% del azufre contenido en el aire de su país proviene de fuera, sobre todo de Europa Oriental.

Para determinar si una parte de la lluvia ácida de Escandinavia provenía de Gran Bretaña, se recolectaron muestras de aire desde un avión, que luego fueron sometidas a pruebas por científicos británicos. En uno de los vuelos se encontró que el aire que llegaba a la costa occidental británica, a través del Atlántico, contenía menos de la mitad de azufre y una cuarta parte menos de nitrato que el aire de la costa oriental. Al pasar sobre Gran Bretaña, los vientos dominantes habían recogido los contaminantes que arrastraron hasta Escandinavia.

Incluso fue posible rastrear las "huellas" de la contaminación originada en una planta industrial especifica, que liberaba un compuesto químico: hexafluoruro de azufre. Con instrumentos que fueron transportados en un avión se pudo precisar el momento en que la nave atravesó la zona donde se emitía tal sustancia, y se hicieron mediciones de su concentración en la atmósfera.

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Imagen Elva Natalia
Elva Natalia

Lo terrible es que es fruto de la "civilización".

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