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Los orígenes del arte de escribir.

El origen

La arcilla se usó en la antigüedad como soporte de la escritura, así como para fabricar ladrillos, tejas y recipientes. Desde antes del año 3000 a. C., los sumerios de la antigua Mesopotamia realizaban sus crónicas dibujando con un estilete de punta afilada sobre tablillas de arcilla blanda, que posteriormente se secaban al sol. En el curso de los 200 o 300 años siguientes los dibujos evolucionaron hasta convertirse en símbolos triangulares, que se obtenían grabando la arcilla con la punta recta de un estilete de caña. Este tipo de escritura recibió el nombre de cuneiforme, del latín cuneus (cuña).

Palabras a partir de sílabas

Los símbolos cuneiformes podían representar ideas abstractas, además de objetos, lo que en ocasiones era motivo de confusión. Por ejemplo, un círculo representaba al sol, pero también el concepto de calor y tiempo con él asociados. En lugar de crear nuevos símbolos, los escribas comenzaron a unir dos o más símbolos para formar palabras más complejas. De este modo, las palabras cortas pasaron a representar las sílabas de una palabra más larga dotada de otro significado y llegaron a tener un valor fonético. Este sistema constaba inicialmente de unos 1.200 símbolos.

Los chinos desarrollaron un tipo de escritura diferente. Los primeros ejemplos, que se remontan al año 1700 a. C., son simples imágenes de objetos y actividades cotidianas. Cada caracter representaba una palabra completa más que un sonido: en el año 220 d. C. se empleaban ya más de 9.000 caracteres.

Elaboración de los soportes 

El arte de la fabricación del papel se conocía en el Lejano Oriente desde el año 105 d. C., cuando un oficial de la corte China llamado Tsai Lun sumergió en agua una mezcla de trapos, cáñamo y corteza de árbol, colando a continuación la pulpa a través de un tamiz. Las fibras formaron una hoja de papel húmedo que una vez seca proporcionó un soporte ideal para la escritura. A comienzos del siglo II los chinos comenzaron a fabricar el papel con bambú. Sumergían los brotes en agua, los hervían, los trituraban y los humedecían hasta formar una pulpa. Luego escurrían el agua con una prensa y colgaban las hojas en la pared hasta que se secaban. A partir del siglo VI los japoneses desarrollaron un método similar con corteza de árbol. Mientras, en Europa occidental los copistas usaban pergamino y papel vitela, obtenido con pieles de cabra y oveja sometidas a un tratamiento especial. En el año 751 los soldados chinos revelaron el secreto de la elaboración del papel a sus secuestradores árabes, quienes los obligaron a fabricar papel en la ciudad de Samarkanda, lugar desde el cual su uso se extendió por todo el mundo árabe y Europa.

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Imagen nonita1948
nonita1948

muy buena informacion

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takataka

La necesidad de comunicación hacía que cada una de las culturas buscara alguna forma de lograrlo, aunque no sea de la misma manera.

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