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A fines de febrero se reúnen para su apareamiento anual.

La áspera canción del bacalao en cortejo

Enormes cardúmenes de bacalao se reúnen a fines de febrero en las islas Lofoten, al noroeste de Noruega, para su cortejo y apareamiento anual. No es un asunto discreto, pues el llamado del bacalao macho es una serie de uno a cuatro estridentes gruñidos. El sonido es producido por músculos que se contraen alrededor de la vejiga natatoria del pez, la cual hace las veces de resonador.

La mayor parte de la vida del bacalao transcurre en los mares fríos, donde se alimenta y crece a 610 metros de profundidad. En otoño emigra a aguas menos profundas, y los que viven en el mar de Barents (al norte de Rusia y Noruega) nadan hacia el sur, a las islas Lofoten. Ahí desovan a 76 metros, en donde las frías aguas costeras se mezclan con las aguas profundas pero más tibias de la corriente del Atlántico norte. La temperatura del agua es de 4°C.

Los gruñidos son apenas parte de las demostraciones que hace el macho para estimular el desove de la hembra. Posa y gruñe en su danza de cortejo, mostrando sus flancos, batiendo las aletas y cambiando de color, de un plateado uniforme a otro moteado y oscuro. Si esto impresiona a la hembra, soltará sus muy diminutos huevos, que pueden sumar hasta cinco millones, dependiendo del tamaño de la madre. Basta con que sobrevivan dos para mantener estable la población. El macho se enrosca en la hembra, en un abrazo de acoplamiento, mientras secreta esperma para fertilizarlos.

Los huevos flotan en la superficie de las aguas de dos a cuatro semanas, dependiendo de la temperatura. Salen de ellos pececillos del tamaño de un grano de arroz. Los pececillos permanecen en la superficie de tres a cinco meses, alimentándose de larvas de camarón o cangrejo. Después se desplazan, lenta y gradualmente, hacia el mar de Barents, al norte. Algunos pececillos se ocultan bajo las medusas, protegiéndose de algún modo de sus letales tentáculos: tal vez se trata de una mucosa que cubre sus cuerpos.

Cuando tiene unos 5 centímetros de largo, el bacalao joven desciende al fondo del mar para comer criaturas como gusanos y pequeños crustáceos. Al crecer, comen otros peces. Algunos bacalaos siguen a las migraciones de arenques y a unos pequeños peces llamados capelanes. El bacalao joven del mar de Barents es conocido como "bacalao capelán", y durante abril llega en multitud a las costas de Finnmark, en el extremo norte de Noruega, para alimentarse.

Transcurren entre 6 y 15 años hasta que el bacalao es sexualmente maduro: esto depende de la temperatura del agua, el tamaño del cardumen y la alimentación. Es entonces cuando los peces del mar de Barents emigran anualmente a las islas Lofoten, hasta los 20 años de edad, cuando miden 1,2 metros de largo y pesan hasta 13 kilos. Algunos veteranos entre los cardúmenes de mar adentro miden 1,5 metros y pesan 45 kilos. Se dice que en el siglo XVII se llegaron a pescar algunos de 89 kg.

El bacalao y sus parientes, el abadejo, la merluza y el romero, han sido populares platos de mesa durante siglos. Sus hábitos de reunirse en grandes cardúmenes para comer y reproducirse permite que se les pueda pescar fácilmente en cantidades comerciales.

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Imagen takataka
takataka

Increíble la cantidad de años que demoran en desarrollarse sexualmente.

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chanchan

Increíble

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