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Algunos miembros de esta familia son realmente extraordinarios.

Hongos peculiares

Trufas

El más apreciado de todos los hongos comestibles es quizá esa delicia del gourmet llamada trufa. Las trufas se encuentran, sobre todo, en Europa occidental y crecen en bosques abiertos cerca de las raíces de los árboles. La fructificación, que suele ser blanca, grisácea, parda o casi negra, forma una estructura carnosa y fragante, que suele tener el tamaño de una bola de golf.

Las trufas son difíciles de hallar porque, a diferencia de las setas típicas, se desarrollan bajo tierra. Los buscadores de trufas utilizan perros especialmente adiestrados e incluso cerdos para descubrir el aromático manjar. Ambos animales tienen un agudo olfato y son atraídos por el intenso aroma de estos hongos, parecido al de la nuez moscada. Los cerdos, capaces de oler una trufa a más de 5 metros de distancia, se precipitan al lugar donde se encuentra y extraen rápidamente el preciado trofeo.

Hongos mucilaginosos

Entre los más extraños de todos los seres vivos se encuentran unas 500 especies de hongos mucilaginosos llamados mixomicetos o micetozoos, que durante gran parte de su vida actúan más como animales que como plantas. En su fase activa, los mixomicetos no son más que masas gelatinosas de varios centímetros de diámetro, a veces brillantemente coloreadas, que prosperan entre los restos de la vegetación, en el suelo de bosques y entre hojarasca, y evitan la luz intensa. Reptando como amibas gigantescas, engloban microorganismos y trozos de plantas en descomposición.

Cuando llega el momento de la reproducción, los mixomicetos emigran a lugares más abiertos y secos, y sus masas de protoplasma se transforman gradualmente en fructificaciones. Estas estructuras con pie, y a veces de forma complicada, liberan numerosas esporas que germinan y reinician el ciclo.

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Que bueno saberlo

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