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El intento de perforar la corteza terrestre resultó ser una tarea titánica.

Los geólogos saben más acerca de las rocas lunares que de las que yacen a 16 kilómetros debajo de sus pies. Los astronautas han recogido muestras del suelo de la luna, pero no de las rocas que están bajo la corteza terrestre.

La corteza terrestre -capa dura y áspera que cubre toda la superficie del planeta-, en proporción no es más gruesa que la cáscara de una manzana: mide de 10 a 64 kilómetros de espesor; es más delgada en el fondo de los océanos, y más gruesa en tierra firme.

El primer intento de perforar la corteza terrestre se inició a fines de la década de 1950, con el Proyecto Mohole, emprendido por Estados Unidos para penetrar más allá del punto donde la corteza se une con el manto, frontera conocida como discontinuidad de Mohorovicic. Pero después de que un buque de perforación hizo en 1960 algunos hoyos preliminares frente a la costa de California, el programa se canceló por su alto costo.

En 1970 los soviéticos comenzaron a hacer el agujero más profundo del mundo para estudiar la geología de la corteza terrestre. Desciende a través de las desnudas rocas de la península de Kola, dentro del Círculo Polar Ártico, precisamente al oriente de Finlandia. A fines de la década de 1980 tenía más de 13 kilómetros de profundidad, y fue la primera perforación que llegó a la corteza inferior. Pero su objetivo final de 15 kilómetros se ubica a medio camino, ya que en ese lugar el manto está a 30 kilómetros de profundidad.

En el pozo de Kola se aplicaron técnicas especiales creadas por la industria petrolera para alcanzar esa profundidad sin precedentes. En el sistema tradicional se utiliza una máquina en la superficie para hacer girar la cadena de perforación, que es un largo tubo con una barrena en su extremo. Pero más allá de los 8 kilómetros, las tensiones en la parte superior de la cadena de perforación son demasiado fuertes, debido a que ésta sostiene el peso de los tubos de perforación y también los hace girar con rapidez.

Por ello, en el pozo de Kola la barrena da vueltas impulsada por una turbina (una serie de aspas en forma de abanico) fijada a la cadena de perforación cerca del fondo del pozo. El lodo se bombea a gran presión abajo del hoyo para impulsar la turbina, que hace girar la barrena con una caja de engranes.

Cuando se eleva la barrena se sacan muestras de roca, cuyo estudio ha revelado la presencia de vetas de oro, hierro, cobalto y cinc, probablemente formadas por minerales acarreados por el agua a través de fracturas en la roca.

También se ha detectado un aumento inesperadamente rápido de la temperatura al avanzar la perforación. A los 10 kilómetros de profundidad, la roca estaba a una temperatura de 180°C en lugar de los 100°C que se esperaba hallar.

La técnica soviética quizá permita penetrar por primera vez a través de la corteza de la Tierra. Pero la temperatura crearía un problema: las aleaciones usadas en la cadena de perforación se debilitan a temperaturas de más de 230°C, de manera que tal vez sea necesario usar un material costoso como el titanio. Y para encontrar la parte más delgada de la corteza, la perforación tendría que hacerse en las profundidades oceánicas, lo cual aumentaría las dificultades.

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Imagen Elva Natalia
Elva Natalia

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