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Estuvo seis meses elaborando los bocetos.

Géricault y la polémica “Balsa de la Medusa”

El escándalo que inspiró a Theodore Géricault su gigantesco cuadro La balsa de la Medusa comenzó el 2 de julio de 1816, con el hundimiento de la fragata francesa Medusa junto a la costa occidental de África, cuando llevaba a un grupo de colonos y soldados a la colonia de Senegal. El capitán y los oficiales de alta graduación se hicieron con los mejores botes salvavidas, y abandonaron a su suerte a 150 personas, entre pasajeros y tripulación, en una balsa improvisada de 20 x 8,5 m. Cuando se encontró la balsa 13 días más tarde, solo 15 hombres habían sobrevivido. Dos de los supervivientes publicaron un relato estremecedor de su experiencia: asesinatos, muertes por inanición e, incluso, canibalismo.

La tragedia inspira una obra maestra.

Cuando los horribles acontecimientos salieron a la luz, pese a los esfuerzos del gobierno por ocultarlos, inflamaron la imaginación de Géricault, aunque ya hubieran pasado 18 meses desde que ocurrieran. Géricault se documentó sobre el asunto, habló con los supervivientes y encargó al carpintero de la Medusa una maqueta a escala de la balsa. Incluso visitó los hospitales parisinos para observar las expresiones de los pacientes agonizantes.

En enero de 1819, tras seis meses dedicados a elaborar bocetos, Géricault comenzó su obra en un enorme lienzo de 7 x 5 m. En un estudio alquilado comenzó por perfilar la acción y después se lanzó a pintar las figuras directamente del natural. Utilizaba pinturas al óleo que se secaban rápidamente, por lo que una vez comenzada una sección, había de concluirla en el día.

La obra, acabada ocho meses después, mostraba el momento en que la desesperación de los náufragos se tornaba en esperanza. La balsa de la Medusa se expuso en el Salón del Louvre, pero cuando el gobierno francés acusó al artista de fomentar la agitación pública, Géricault la trasladó a Inglaterra, donde se expuso durante dos años. Después de su muerte, sobrevenida en París en enero de 1824, a la temprana edad de 33 años, el gobierno francés compró el cuadro y volvió a colgarlo en el Louvre.

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