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Un descubrimiento sorprendente en las montañas de Perú.

¿Fracturas de cráneo?

Todavía en el siglo XIX los habitantes de muchas islas del Pacífico practicaban la neurocirugía primitiva. En 1874 dos misioneros ingleses describieron gráficamente en The Medical Times cómo aquéllos realizaban trepanaciones para hacer sanar fracturas de cráneo.

Según su relato, mientras el paciente estaba aún sin sentido le raspaban el cráneo con una concha marina o con una cuchilla de obsidiana hasta hacer un agujero de unos 2.5 cm de diámetro y dejar expuesto el cerebro. Después de colocar en su lugar el cuero cabelludo, vendaban la herida con tiras de fibra de hoja de plátano. Ocho de cada 10 pacientes se recuperaban.

Estudios y experimentos realizados con cráneos antiguos perforados revelan que los cirujanos primitivos debieron de trabajar en forma muy similar. Quizá usaban hojas afiladas de pedernal u obsidiana para desprender el hueso. Algunos cráneos peruanos muestran aberturas rectangulares que parecen haber sido hechas con una sierra de piedra.

Otro método consistía en hacer una serie de orificios equidistantes en círculo y después hundir el hueso para desprenderlo. Para ello quizá se hacía girar con un arco de cuerda una vara que tenía inserta en la punta un trozo de pedernal muy afilado.

La cirugía de cerebro primitiva fue practicada en hombres, mujeres y niños de 6 a 60 años de edad, que sufrieron accidentes graves en la cabeza en algún momento de su vida, si bien se recurría a ella más a menudo para curar fracturas de cráneo causadas por golpes contusos (casi siempre guerreros heridos en batallas).

Cuando la Edad de Piedra cedió paso a la del Bronce y ésta a la del Hierro, la superstición se convirtió en el motivo principal de que se practicara la cirugía de cerebro. Y los cráneos de los difuntos eran trepanados para extraer discos de hueso y usarlos como amuletos contra espíritus malignos.

Científicos modernos que han usado herramientas de piedra para hacer trepanaciones experimentales han logrado abrir boquetes circulares en cráneos en tan sólo media hora.

Secretos revelados por lenguas antiguas

Cuando los estudiosos intentan descifrar un texto escrito en una lengua muerta, que ya nadie habla ni entiende, por lo general recurren a dos medios principales: un ejemplo bilingüe, en el que el idioma desconocido aparezca junto al mismo texto escrito en una lengua conocida, o los nombres propios ?por ejemplo, los de reyes o dioses?, que a veces se conocen en otras lenguas y sirven para efectuar dicha labor.

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jose luis

que genios!!!

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Arturo Alejandro

Bueno

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Elva Natalia

No me explico como no morían todos de una brutal infección, sin equipos y vendajes estériles.

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