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La construcción del puente costó 16 millones de dólares.

¿Cómo Brooklyn se unió a la isla de Manhattan?

John Roebling, el hombre que diseñó Puente de Brooklyn, no vivió para ver su obra terminada. En julio de 1869 se hizo una herida en el pie mientras inspeccionaba una de las torres del puente, y tres semanas más tarde murió de tétanos.

El puente diseñado por Roebling iba a ser el puente colgante más grande del mundo y uniría la isla de Manhattan con tierra firme. Mediría 1,6 km de longitud y colgaría de cuatro cables, cada uno de los cuales pesaba unas 750 toneladas. Los cables, a su vez, serían soportados por dos torres que superaban en altura a cualquier edificio de Estados Unidos de la época.

Un trabajo duro en cámaras subacuáticas

Tras la muerte de Roebling, su hijo Washington se hizo cargo del proyecto. En primer lugar se construyeron los cimientos de las dos torres. Dos enormes cajones de hierro y madera, abiertos en un extremo, fueron introducidos, con su abertura hacia abajo, hasta el lecho del río. El aire se bombeaba a elevada presión para evitar que el agua inundara la cámara. Los trabajadores se introducían en el cajón para extraer la arena del fondo del río. Entretanto, se construían las torres sobre los cajones; a medida que estas se elevaban, contribuían con su peso a hundir los cajones en la arena. Bajo la tenue luz de candiles y velas los hombres extraían el barro y dinamitaban la roca, depositando los escombros en cubos que eran elevados hasta la superficie mediante un sistema de poleas.

A medida que los cajones comenzaron a hundirse en el lecho del río, los trabajadores empezaron a presentar síntomas de la enfermedad de los buzos. Esta enfermedad era consecuencia del exceso de aire, que era absorbido por la sangre en la atmósfera comprimida de los cajones y comenzaba a formar burbujas al regresar a la superficie, produciendo terribles dolores, parálisis o incluso -en tres casos- la muerte.

Una vez instalados los cajones se cubrieron las zonas de trabajo con cemento, a fin de proporcionar una base sólida para las torres. La construcción de las torres concluyó en 1876. A continuación se tendieron los cables. Para ello era preciso enrollar los alambres, pasándolos una y otra vez sobre las torres y asegurándolos en anclajes situados a ambos lados del puente. Cada cable constaba de más de 5.000 fibras de alambre. Finalmente, se colgó de los cables la cubierta del puente, sección por sección. En 1883 estaba terminado.

Bobinas de acero

El alambre de los cables era transportado por el río en enormes ruedas de hierro. Cada rueda contenía unos 16 km de alambre de acero, de aproximadamente 5 mm de grosor, revestido de aceite. Una vez asegurados los largos cables de acero, los trabajadores los envolvían con alambre de cobre.

Un total de 320 km de alambre de acero se combinaron con alambre de hierro para formar cada una de los 19 gruesos ramales principales. La cubierta del puente colgaba, pieza por pieza, de una serie de cables de suspensión. Para soportar su peso se emplearon más de 1.100 cables.

Telaraña de cables

El Puente de Brooklyn, inaugurado el 24 de mayo de 1883, recibió el calificativo de octava maravilla del mundo. Se trataba del primer puente colgado sobre cables de acero -y reforzado por una serie de cables radiales- y sigue siendo uno de los lugares más impresionantes de Nueva York. La construcción del puente costó 16 millones de dólares y en ella perdieron la vida 20 hombres. Además, dejó inválido a Washington Roebling, encargado de la supervisión del proyecto. Tras presentar síntomas de la enfermedad de los buzos, vivió confinado en una habitación durante diez años, pero siguió dirigiendo las obras desde su departamento de Brooklyn Heights. Observaba el progreso de los trabajos con unos prismáticos y enviaba mensajes y recibía informes a través de su esposa Emily.

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