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El Caballo Blanco de Uffington mide 110 m de longitud y 40 m de altura.

El caballo blanco de la colina

Extremando las precauciones para no despeñarse por la escarpada ladera, un grupo de celtas de finales de la Edad del Bronce se reunió en lo alto de una colina próxima a la actual Ridgeway, en el sur de Inglaterra. Ocurría esto entre el año 1600 y el 1400 a. C., y el propósito de aquellos hombres era grabar la silueta de un caballo en la ladera.

En primer lugar trazaron el perfil, probablemente colocando cuerdas y palos en el prado. Quizá los artistas se sirvieron de un modelo dibujado a pequeña escala sobre madera, cuero o tela. El Caballo Blanco de Uffington, como se le conoce hoy, mide 110 m de longitud y 40 m de altura.

Una vez trazado el perfil, rellenarlo era una tarea simple, aunque laboriosa. Pero los artistas no se limitaron a grabar la silueta del caballo en aquella colina cretácea, sino que, sirviéndose de palas de madera y de rascadores de bronce, cavaron fosos en la tierra y los rellenaron con caliza extraída de la colina.

Se trata de una imagen muy estilizada: el cuerpo es extrañamente delgado y las patas apenas están esbozadas con unas vigorosas líneas. El resultado tiene un aspecto sorprendentemente moderno, más impresionista que realista.

Hito en el paisaje

El gigantesco Caballo Blanco de Uffington era quizá una especie de tótem de un fuerte vecino. Puede que, con él, sus artífices pretendieran señalar claramente su presencia, en una época en que el aumento de la población y las inclemencias climáticas comenzaban a exacerbar la competencia por los recursos. El ojo, en primer plano, mide 1,2 m.

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