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El suelo puede mantenerse productivo indefinidamente.

Cuidado del suelo

El suelo que está protegido por una cubierta de vegetación puede mantenerse productivo indefinidamente. Las hojas y las ramas aminoran el impacto de las gotas de lluvia que golpean el suelo, y la retícula que forman las raíces retiene en su lugar las partículas de tierra.

En cuanto la cubierta vegetal desaparece, la tierra se hace vulnerable a los estragos de la erosión. Las intensas lluvias excavan rápidamente profundos socavones en las laderas no protegidas. Incluso las lluvias tenues van arrastrando delgadas capas de partículas que, en el curso de los meses, pueden llegar a sumar toneladas de valioso suelo. También los vientos arrastran consigo enormes cantidades de tierra, sobre todo en épocas de sequía. La tierra que se ha llevado el agua o el viento se habrá perdido para siempre.

Afortunadamente, se pueden adoptar muchas medidas para proteger de la erosión las tierras de cultivo. Las cortinas defensivas de árboles rompevientos frenan el viento y protegen la tierra a sotavento. El cultivo de plantas de rápido crecimiento retiene la tierra en los barbechos. En las laderas, abrir surcos transversales en lugar de hacerlo en el sentido de la pendiente reduce el arrastre de la tierra por las aguas. También se logra esto cultivando en terrazas o cruzando las laderas con franjas alternadas de diferentes cultivos. En el sistema llamado de labranza mínima se siembran plantas, como la soja, sin arado previo para no tener que remover la superficie de la tierra. Con estos y otros métodos, los agricultores de todo el mundo tratan de conservar el suelo y evitar que se erosione.

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