Imagen Imagen

Aunque no parece muy amigable ni tiene el aspecto de alguien accesible, el cocodrilo del Nilo es un padre responsable.

Comunicación y cuidado de las crías

Se debe mantener la comunicación con los hijos

Aunque no parece muy amigable ni tiene el aspecto de alguien accesible, el cocodrilo del Nilo es un padre responsable. No solo se preocupa por la alimentación y el bienestar de las crías, sino que también parece conversar con ellas.

Ambos padres cuidan a los hijos mientras estos cazan escarabajos y pequeñas ranas en el agua, y salen en su auxilio cuando escuchan el llamado de sus vástagos que se han alejado demasiado de la familia.

La comunicación vocal comienza justo antes de que los huevos puestos por la hembra se rompan (las crías gritan con suficiente fuerza para ser escuchadas a través del cascarón y de la capa de arena que lo cubre). Esto obliga a la madre a sacar de la arena a los recién nacidos y también a los huevos que aún no se rompen. Después lleva a sus hijos hasta la orilla del agua en una bolsa que tiene en la boca y, pacientemente, conserva los huevos en el hocico hasta que se rompan para liberar nuevas crías.

Durante las primeras semanas o mientras los jóvenes cocodrilos aprenden las lecciones básicas de la caza y la alimentación, hay una constante comunicación vocal entre padres e hijos, y entre hermanos. Cuando una nueva cría entra en el agua, los hermanos que ya están dentro la saludan con sonidos suaves, en señal de bienvenida.

Los inexpertos nadadores avanzan eludiendo los juncos y llamándose entre sí constantemente para asegurarse de estar juntos. Si aparece algún enemigo, como el águila, la madre Ies avisa haciendo vibrar sus músculos; las crías perciben el mensaje que Ies llega a través del agua: deben sumergirse en el pantano para esconderse. Cualquiera de los padres puede alejar a las aves depredadoras que se acerquen demasiado. Cuando desaparece el peligro, la hembra se sumerge y seguramente les hace otra señal; cuando sale a flote, las crías van colgadas de su espalda.

Padre y madre crían juntos a sus hijos

Para los albatros viajeros y los cóndores, la crianza de los hijos es un trabajo muy agobiante, y serían incapaces de hacerlo si los progenitores no compartieran los deberes domésticos más importantes.

El 90% de las aves comparten la crianza de los hijos. (En el caso de los mamíferos, esto ocurre solo en el 3% de las parejas.) ¿Por qué lo hacen? Sencillamente, porque la naturaleza ha proporcionado a los machos los medios necesarios para ello. El alimento que comen las crías puede ser recolectado por cualquiera de los padres; del mismo modo, los dos son capaces de construir el nido y de incubar los huevos. Además, si el macho ayuda a criarlos, es probable que le sobrevivan más hijos que si se arriesgara a cortejar a otras hembras en lugar de dedicarse a sus hijos.

Elegí tu puntuación
Dejá tu comentario
Imagen takataka
takataka

El pobre cocodrilo tiene una imagen realmente repulsiva, aunque sea un buen padre.

Notas Relacionadas