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Algunos animales pueden responder a señales sutiles dadas por una persona

¿Cómo aprenden los animales a comunicarse con nosotros?

La relación que llega a establecerse entre personas y animales a menudo es misteriosa. Los perros son buenos intérpretes de los deseos de sus amos, de manera que en ocasiones parece que poseen un sexto sentido; también los caballos pueden responder a señales sutiles. Pero, ¿será posible que la gente se comunique con los animales valiéndose del lenguaje ordinario?

Hace algunos años se hicieron grandes esfuerzos para comunicarse con los delfines. Estos animales tienen un cerebro de tamaño similar al de los humanos y parece que son muy inteligentes. También son capaces de producir una amplia variedad de sonidos, como chillidos, gemidos, chasquidos, ladridos y silbidos para indicar alarma, amenaza y reconocimiento.

Los intentos de interpretar este lenguaje no han tenido éxito, pero los científicos han demostrado que delfines y leones marinos pueden reconocer ademanes y responder correctamente.

Rocky, un león marino del Laboratorio Marino Long de Santa Cruz, Estados Unidos, ha recibido adiestramiento especial para identificar objetos, y se le recompensa cuando identifica y recoge de su estanque los que se le indican. Su entrenador, Ron Schusterman, de la Universidad de California, esparce una docena de juguetes en el estanque: pelotas, discos, botellas, etc. Un ayudante le ordena al león marino por medio de señales que recoja determinado juguete, y el 95% de las veces Rocky toma el objeto solicitado.

También se le ha enseñado a obedecer órdenes mucho más complejas, como "Lleva la pelota al disco". El porcentaje de aciertos en esta actividad es solo del 40%, pero se piensa que sería imposible que solo por azar alcanzara esa puntuación.

Las señas de los chimpancés

Se han hecho experimentos similares con chimpancés, orangutanes y otros monos. Debido a que no tienen las mismas cuerdas vocales que los humanos, no puede esperarse que hablen. Pero a quienes iniciaron esta investigación, Allen y Beatrice Gardner, de la Universidad de Nevada, se les ocurrió enseñar a uno de ellos el código de los sordomudos. En 1967 consiguieron una chimpancé de un año de edad llamada Washoe, y para 1971 le habían enseñado a usar el método que emplean los sordos en Estados Unidos. Se le mostraban ciertas señas manuales y después se le recompensaba con caricias o con alimento cuando respondía correctamente. Washoe aprendió rápidamente un gran número de palabras y llegó a utilizar 150 señas.

Un día, mientras caminaba con su entrenador, éste le mostró un pato. "¿Qué es eso?", le preguntó a señas. "Ave de agua", respondió Washoe, que al parecer inventó su propia seña para indicar a los patos. Estimulados con esto, otros científicos estadounidenses comenzaron a adiestrar chimpancés mediante diversos métodos de comunicación.

Posteriormente, a la euforia siguió un baño de agua fría, a raíz del trabajo de Herbert Terrace, psicólogo y profesor estadounidense de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Cuando Terrace analizó todas las frases de dos palabras de Washoe, encontró que el orden de las palabras era en realidad aleatorio. Washoe podría con la misma facilidad haber dicho "agua de ave". Terrace también encontró que a diferencia de los bebés humanos que aprenden a hablar, los chimpancés no aumentan gradualmente la complejidad de sus expresiones verbales.

El interés en el tema resurgió debido a un bonobo llamado Kanzi, que vive en el Centro de Investigaciones del Lenguaje de Atlanta, Estados Unidos. Su facilidad para captar los elementos del lenguaje parece demostrar que los bonobos tienen un potencial intelectual mayor que los gorilas, orangutanes y chimpancés ordinarios.

Kanzi usa un teclado conectado a una computadora, en el que cada tecla está marcada con un símbolo geométrico que representa una palabra. Cuando era pequeño, Kanzi jugaba en el laboratorio, y aparentemente adquirió su destreza observando a su madre mientras aprendía a utilizar el teclado. Para sorpresa de los científicos, Kanzi comenzó a usar correctamente los símbolos a la edad de dos años y medio, y a los tres años demostraba tener evidentes habilidades que los chimpancés no tienen a los siete.

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