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La invención del ascensor de seguridad fue decisivo en la aparición de los rascacielos.

¡Frenos al máximo!

El edificio más alto del mundo, la Torre Sears de Chicago (443 m), cuenta con 103 ascensores para conducir a la gente por sus 110 pisos, a velocidades de 550 metros por minuto.

¿Qué ocurriría si se rompiera el cable de un ascensor que estuviese arriba, en ese edificio tan alto? En teoría, un cuerpo que cayera de allí se precipitaría a una velocidad de 320 km/h. Pero esos ascensores están dotados de mecanismos de seguridad. El perfeccionamiento de los ascensores modernos tuvo sus orígenes en 1854, cuando el ingeniero estadounidense Elisha Graves Otis instaló el primer mecanismo de seguridad en un elevador de carga, en la exposición del Palacio de Cristal, en Nueva York. Antes, los elevadores de ese tipo eran muy inseguros: sus cables se rompían con frecuencia y, en ocasiones, se producían accidentes mortales. Con cierto espíritu teatral, Otis hizo una demostración de su elevador: se subió en él, junto con cajas, barriles y demás carga; luego ordenó que cortaran el cable. En los montacargas anteriores, esto hubiera sido mortal. Pero el mecanismo de seguridad funcionó y el elevador se detuvo inmediatamente. ¿El secreto de Otis? Un recio muelle fijado en la parte superior de la plataforma del elevador. Al subir la plataforma, el muelle se arqueaba y sus extremos no tenían contacto con los rieles guía que había a cada lado. Pero al cortar el cable, el muelle recuperaba su forma y sus extremos se trababan en los rieles, evitando así el desplome.

Primer ascensor 100% seguro

En 1857, Otis instaló el primer elevador de pasajeros, en un edificio de cinco pisos de Broadway, Nueva York. La invención del ascensor de seguridad fue un factor decisivo en la aparición de los rascacielos. Antes los edificios eran de un máximo de seis pisos, ya que por lo agotador la gente se oponía a subir demasiadas escaleras. El elevador de pasajeros y las técnicas de construcción con estructuras de hierro, surgidas en la década de 1880, proporcionaron los medios para las edificaciones de gran altura. Los ascensores modernos no difieren en esencia del modelo de Otis. Consisten en una cabina que se iza, mediante cables de acero, por dos rieles guía, y cuentan además con un mecanismo de seguridad que impide el desplome.

Los cables salen de la cabina y van hasta una polea situada en la parte superior del cubo del elevador  que es accionada por un motor. Los cables bajan por la fuerza de un contrapeso que corre por rieles guía.

Regulador de velocidad

Un componente clave de la protección es el regulador de velocidad, que está unido por medio de un cable al dispositivo de seguridad montado debajo de la base de la cabina del elevador. El regulador se sirve de la fuerza centrifuga. Debido a ésta, un sistema de pesas se mece. De excederse la velocidad fijada, las pesas activan un interruptor que corta la energía del motor. Así, la polea se frena y el elevador se detiene sin recurrir al mecanismo de seguridad. 

Si la cabina continúa acelerándose, el regulador tira con fuerza de su cable, y éste activa el mecanismo de seguridad. En algunos mecanismos especiales se utilizan rodillos o levas de bordes dentados, que se calzan en los rieles guía y detienen la cabina. Otros usan cuñas similares a las zapatas del freno de los automóviles.

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