¿Cómo se designaban los años antes del nacimiento de Cristo? ¿Cómo se designaban los años antes del nacimiento de Cristo?

¿Y cómo los designaban en las civilizaciones no cristianas? Un buen momento para aprender un poco de historia.

Una persona interesada en el tema escribió lo siguiente: Vivimos en el año 2020 d. C. o después de Cristo; el periodo de la historia humana que supuestamente comenzó con el nacimiento de Jesucristo. Las referencias históricas a antes de ese hecho son todas “a.C.”.

¿Cómo marcaba los años la gente que vivió, por ejemplo, hace 2.500 años?

Entiendo que contamos hacia atrás del año 2 a. C. al 150 a. C., al 400 a. C., etc., pero la gente que vivía en ese momento no pudo haber utilizado el mismo método. No podían saber que estaban haciendo una cuenta regresiva hacia el 1. ¿Qué hacían? ¿Por ejemplo, cómo llevaba Aristóteles la cuenta de los años?
En su ensayo Countdown to the Beginning of Time-Keeping (Cuenta regresiva hasta el comienzo del control del tiempo), el profesor Robert Garland, de la Universidad Colgate, resumió la respuesta de manera sucinta: “Todas las sociedades antiguas tenían su propio sistema idiosincrásico para calcular los años”.
Esto puede decirse de manera igualmente sucinta, pero menos académica: “¡Qué embrollo!” Puesto que es imposible contactar a los antiguos que calculaban el tiempo de manera sistematizada (es difícil conseguir un buen médium hacia vidas pasadas), éste es uno de los pocos misterios para el que hay que confiar en los libros. 

Sería imposible ocuparse de todos los sistemas para marcar el tiempo que alguna vez se usaron, de modo que si le interesa un tratamiento profundo del tema, en la parte final de esta respuesta se mencionan algunas fuentes. Nuestro calendario fue un legado de los antiguos romanos, pero debido a que los primeros cálculos estaban basados en una apreciación errónea de los ciclos lunares, nuestro sistema cambió muchas veces en el curso de los siglos. Obviamente, la idea de fijar el calendario en torno a Jesús no ocurrió inmediatamente después de su nacimiento.
Los eruditos religiosos lidiaron durante siglos con respecto a cómo fijar el calendario. A comienzos del siglo III d. C. el historiador palestino cristiano Sexto Julio Africano intentó determinar la fecha de la Creación (la ubicó en lo que ahora designaríamos como el 4499 a. C., pero todavía no se había pensado en las designaciones de a. C. / d. C. para el calendario).
En el siglo VI, el papa Juan I solicitó a un monje ruso, Dionisio el Exiguo, que fijara la fecha de la Pascua, la cual se había venido celebrando en fechas diversas. Dionisio, cuyo trabajo partió de supuestos erróneos y que cometió errores de cálculo, fue la persona que no sólo estableció nuestro sistema de a. C. /d. C., sino que ayudó a consolidar el 25 de diciembre como día de Navidad.
Dos siglos más tarde, Beda, un monje inglés que luego fue conocido como Beda el Venerable, popularizó los conceptos de Dionisio. Los cristianos estaban tratando de codificar las fechas de las principales festividades religiosas, en parte para competir con los dioses griegos y romanos y con las festividades judías, pero también para defender la postura de la existencia histórica de Jesús.

Los sistemas de fechas en el mundo corresponden a una de estas tres estrategias:


1. Fechas históricas

Los calendarios cristianos derivaron de los calendarios creados por el Imperio romano. Los primeros romanos contaban los años desde la supuesta fecha de la fundación de Roma (ab urbe condita), que calculaban como lo que ahora designaríamos el 753 a. C. Los antiguos griegos intentaron establecer un sistema de fechas común en el siglo III a. C., mediante la asignación de fechas que se basaban en la secuencia de las olimpíadas, que algunos historiadores griegos retrotraían hasta el 776 a. C.

2. Fechas por reinados

Si uno fuese un monarca, tendría el control de producción sobre el calendario en la mayor parte del mundo. En los antiguos imperios de Babilonia, Roma o Egipto, por ejemplo, el primer año del gobierno de un rey se denominaba el año 1. Cuando llegaba al trono un nuevo emperador, surgía un nuevo año 1. Y aunque los historiadores chinos llevaban un registro irreprochable del reinado de cada emperador, que retrocedía hasta lo que hoy llamaríamos el siglo VIII a. C., de manera similar reiniciaban con el año 1 el comienzo de cada nuevo reinado. En los tiempos antiguos, los japoneses a veces utilizaron el mismo esquema de reinados, pero en otros momentos retrocedían hasta el reinado del primer emperador, Jimmu, en el 660 a. C.

3. Fechas religiosas

No es sorprendente que los cristianos no fueran el único grupo religioso que basó sus sistemas de datación en eventos religiosos que marcaron un antes y un después. Los musulmanes usaron la Hégira, cuando Mahoma huyó de la Meca a Medina en el 622 de nuestra era para escapar de la persecución religiosa, a fin de marcar el punto inicial de su calendario. En Camboya y en Tailandia, los años se numeraron a partir de la fecha de la muerte de Buda. Los hindúes inician su calendario con el nacimiento de Brahma. Si observamos los diversos sistemas de datación, no podemos dejar de notar que la mayor parte del diseño de calendarios en el mundo antiguo era muy localista. Incluso los estudiosos que trataron de determinar ciertas fechas sobre la base de sucesos astronómicos, a menudo se veían obligados a ceder ante presiones políticas o religiosas. Y la sociedad moderna no es inmune a esas influencias externas. Japón todavía utiliza un sistema de fechas basado en los reinados de los emperadores; la era actual, que marca el reinado del emperador Akihito, se llama Heisei. 

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