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Los accidentados inicios de lo que terminaría siendo la computadora.

Charles Babbage y su calculadora mecánica

Augusta Ada Byron, la hija legítima de Lord Byron, observaba admirada la extraña máquina. Las ruedas dentadas comenzaron a girar, los pistones de acero subían y bajaban, y la máquina calculó que 7 al cuadrado era 49. En el salón contiguo, el resto de los invitados observaban admirados a un autómata bailarín. La velada que Charles Babbage celebraba todos los sábados en su casa de Dorset Street, en Londres, transcurría como era habitual.

El aparato que estaba contemplando Ada Byron no era sino la primera sección acabada de una máquina mucho mayor y más ambiciosa. La Máquina Diferencial, proyectado por Babbage en 1822, había de ser un aparato que calculase las tablas de logaritmos mecánicamente. Estas tablas, fundamentales para la navegación, se calculaban hasta entonces a mano y solían estar plagadas de errores.

Babbage logró que la Royal Society le financiara el proyecto. Contrató a un excelente mecánico, Joseph Clement, y puso manos a la obra. Ambos dedicaron diez años a montar laboriosamente el invento de Babbage, que había de ser un inmenso aparato de 2,4 m de altura, 25.000 piezas y varias toneladas de peso. Para la construcción de esta máquina de precisión, la más complicada que trató de fabricarse en el siglo XIX, tuvieron que diseñarse herramientas y técnicas de trabajo completamente innovadoras.

La máquina iba a componerse de ocho columnas verticales de ruedas dentadas y grabadas con series númericas del 0 al 9. Las columnas, montadas sobre largos soportes movidos mecánicamente con una manivela, constarían de 16 ruedas cada una. Al dar una vuelta a la manivela, se calcularía una cifra, y con la siguiente vuelta de manivela, se calcularía el siguiente número de la misma secuencia.

La Máquina Diferencial se basaba en el método de las diferencias finitas, un sistema de calcular tablas secuencialmente valiéndose exclusivamente de la suma de los elementos, en lugar de su multiplicación y división. El resultado de cada ecuación lleva directamente al resultado de la siguiente. Según el proyecto de Babbage, la ecuación inicial se calcularía sobre papel y se introduciría en la Máquina Diferencial colocando manualmente las ruedas de cálculo. La última columna serviría para imprimir los números sobre papel o sobre una plancha caliente de metal. Después de que se imprimiera el primer número, el papel o el metal se moverían automáticamente a la siguiente línea.

En 1832, Clement montó 2.000 piezas de la máquina para demostrar que el proyecto avanzaba. Y esa sección, de solo tres columnas, que Ada Byron contemplaba con admiración, funcionaba a la perfección. Pero no iba a tener un final feliz. Babbage y Clement se pelearon y los trabajos se interrumpieron en 1833. El gobierno suspendió definitivamente el proyecto en 1842.

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