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Las grandes decisiones no tienen por qué resultar abrumadoras. Se trata tan solo de cómo plantear las respuestas.

AL ENCONTRARNOS FRENTE a una decisión difícil, podemos sentirnos como un ciervo ante las luces de un auto que avanza hacia él: aturdidos y completamente incapaces de elegir en qué dirección ir. ¿Debería comenzar mi propia empresa o seguir en mi trabajo actual? ¿Elijo la inversión A o la B? ¿Opto por este tratamiento médico o por aquel otro? La respuesta no siempre es evidente, y el temor de dar un paso potencialmente desastroso puede disparar los niveles de ansiedad o instalar en nosotros una especie de parálisis.

A pesar de estos inconvenientes, es posible lograrlo; es cuestión de cambiar la mentalidad. Estos pasos lo ayudarán a sentirse más aliviado ante el desafío de encontrar respuestas. 

Paso 1: Tomárselo con calma.

“Gran parte de la parálisis al momento de tomar decisiones proviene de asumir que el mundo tiene la respuesta correcta y simplemente nosotros somos demasiado tontos para descubrirla”, afirma Ruth Chang, filósofa de la Universidad Rutgers en Nueva Jersey.

No es tan así, insiste. Chang ha estudiado el proceso de toma de decisiones difíciles y desarrolló un nuevo marco para esos desafíos complejos. Según la experta, en situaciones verdaderamente complicadas, no existe una respuesta correcta ni opciones que sean mejores que otras. “Entonces, cuando nos enfrentamos a estas instancias difíciles, no debemos arrancarnos los pelos tratando de descifrar qué alternativa es mejor”.

Si necesita aun más incentivos para ganar tranquilidad mental, tenga en cuenta un estudio de 2012 publicado en el Journal of Personality and Social Psychology donde se señaló que la ansiedad nubla el juicio y aumenta la probabilidad de buscar consejo externo y actuar así sobre recomendaciones equivocadas. 

Paso 2: Hacer el trabajo difícil.

Si bien el objetivo es lograr ser menos exigentes al momento de tomar decisiones, aun así queda mucho trabajo por hacer. Ha surgido mucha información en materia de toma de decisiones en forma emocional/instintiva/intuitiva, sin embargo, aún debemos comenzar por el principio: los hechos. Chang afirma que evaluar las alternativas, hacer listas de pros y contras, y estudiar las distintas hipótesis son pasos importantes que no deben saltearse. No obstante, si después de evaluar todas las opciones no surgiera una decisión clara, no se quede allí varado. Avance al siguiente paso. 

Paso 3: Armarse de valor.

La orientadora personal Erica Diamond sabe que para encontrar las respuestas a las cuestiones verdaderamente difíciles de la vida se necesita una potente y efectiva combinación de factores.

“Solemos pensar que la toma de decisiones involucra solo a la lógica —afirma Diamond—. Pero las mejores decisiones se toman a partir de una combinación de intelecto e instinto. Los buenos estrategas reúnen información basada en estos dos elementos hasta que se sienten seguros de tomar una decisión adecuada”.

En una investigación publicada en 2014 por Fortune Knowledge Group y la empresa de publicidad Gyro, el 62 por ciento de los ejecutivos admitieron confiar en sus instintos y en otros factores no cuantificables, aunque el 65 por ciento afirmó que las decisiones que toman se ven influenciadas por elementos subjetivos.

“Ninguna decisión importante puede tomarse solo sobre la base de datos analíticos vacíos”, sostiene Christoph Becker, CEO de Gyro. “Si bien se apoya sobre una estructura racional, la emoción es quien debe guiar el proceso”. 

Paso 4: Diferenciarse.

Mientras avanza en el ejercicio de enumerar los hechos, evaluar las posibilidades y dejar que los sentimientos desempeñen su rol en el proceso de toma de decisiones, recuerde que las elecciones difíciles son siempre una oportunidad.

“Cuando elegimos entre distintas opciones que están a la par, podemos hacer algo bastante sorprendente: podemos ponernos a nosotros mismos detrás de una opción. Y según detrás de qué coloquemos nuestra voluntad, será realmente lo que defina qué es lo que nos importa y quiénes somos”, concluye Chang. “Podríamos decir que nos convertimos en autores de nuestras propias vidas”.

Jeff Bezos, fundador y CEO de Amazon, concuerda con esta idea. En un discurso que dio en la Universidad de Princeton a la promoción 2010, hizo eco de la filosofía de Chang y habló de por qué debíamos ver el proceso de tomar decisiones como un fenómeno potenciador.

“Al llegar a los 80 años y revisar para nuestros adentros la versión más personal de la historia de nuestras vidas en un tranquilo momento de reflexión, lo más significativo y determinante será la serie de decisiones que hayamos tomado. En el final, somos lo que hayamos decidido. Construyamos entonces una gran historia para cada uno de nosotros”.

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