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En una época marcada por la crisis de valores y los problemas globales, la voz de la gente se hizo escuchar. Más de 600 personas participaron de una encuesta de al...

A lo largo de la historia, las sociedades han depositado su confianza en diferentes conceptos. Religión, política, autoridad, familia o educación han sido, en general, los preferidos por generaciones. Selecciones quiso saber cuál es el nivel de confianza de instituciones, profesiones y marcas comerciales en la Argentina, con el fin de obtener una fotografía de las preferencias sociales. 

Después de un arduo trabajo se obtuvieron resultados que, en el caso de las instituciones y profesiones, nos da mucho material para el análisis. ¿Creés que ya nada puede sorprenderte? Mirá el material que preparamos y enterate en quién confían los argentinos. 

La palabra confianza tiene diferentes aristas de significado, concretamente puede asumirse que confiar es dar fe. Más que nada tener la seguridad de que esa fe está depositada a buen resguardo en una persona, en una institución o en un concepto que engloba las aspiraciones positivas de quien confía en algo (o en alguien). 

Nada mejor que confiar en los amigos, en la familia, en el país o en un sistema de vida en el que uno cree; aunque esa confianza no se gane de un día para otro. Las instituciones, por ejemplo, tardan años en ganarse la confianza de la sociedad en la que están insertas y basta con solo una acción equivocada para hacer tambalear todo el tablero. Eso fue lo que ocurrió, por ejemplo, en la última crisis global de 2008. Ciertas empresas, por caso las instituciones financieras más importantes del planeta, vieron menguar su posicionamiento frente al público una vez que “traicionaron” la fe con que la gente premiaba sus servicios. 

Situaciones especiales aparte, Selecciones quiso saber cuáles son las instituciones, las profesiones, las empresas y sus marcas, que más confianza despiertan en el público argentino. Los resultados son alentadores en algunos casos y curiosos en otros. 

No todo lo que ocurre en el mundo se replica en el país; por eso algunas predicciones sobre las preferencias locales no se han cumplido del mismo modo que ocurre en otros lugares. En contraste con la versión vernácula, en países como Australia, por ejemplo, ciertas profesiones “inmaculadas” como la policía, los bomberos o los guardaparques cuentan con el aval incondicional del público. En el caso argentino estas predilecciones están lejos de los estándares mundiales. Cierto es que los contextos (y las historias) de ambos países son muy diferentes, pero de todos modos en estos rubros falta mucho camino por recorrer para que las fuerzas que inspiran orden y propenden al bien público se ubiquen nuevamente en el podio de las preferencias. 

Caso de especial análisis merece la educación que, como se verá plasmado más adelante en las opiniones de nuestros columnistas, se lleva todas las palmas. Una apuesta al futuro y un concreto mensaje para que la matriz del desarrollo nacional vuelva a ser la educación como abanderada en la igualación de oportunidades. 

 

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joseluis13

asi es

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negralinda

puede ser

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dbueno

Muy buena nota !!!!

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