Imagen Imagen

Cuando los argentinos depositan tanta confianza en la educación, ¿qué esperan realmente de ella? La buena educación, ¿es sinónimo de un prometedor futuro labor...

Históricamente, la sociedad argentina ha depositado en la educación expectativas positivas en relación a su impacto beneficioso en la construcción del porvenir de las nuevas generaciones. El proceso de constitución de las clases medias nacionales, cuya amplitud es un rasgo que caracteriza a nuestra estructura social, estuvo signado por una combinación virtuosa entre las oportunidades educativas que brindaba la oferta pública de educación y la diversificación de un mercado de trabajo capaz de absorber la mano de obra educada que generaba el sistema educativo. 

La mitología popular autonomizó a los dos términos. Y buena parte de los “prometedores” de futuro abonó con sus discursos esta autonomización que hace posible sostener la promesa de que, con el solo acceso a la educación, es posible repetir el fenómeno del ascenso social con independencia de las dinámicas de mercado. Esta promesa fundamenta en buena medida las políticas de ampliación de las matrículas de educación media y la multiplicación de universidades destinadas a incorporar a sus aulas a sectores que hasta ahora no habían accedido a este nivel. 

Sin embargo, desde la segunda mitad del siglo pasado en adelante la educación argentina se ha reconfigurado y con ello también la confianza que sobre ella se deposita. El cambio más profundo es el desarrollo de un proceso, que ya estaba presente en otros países de la región, que se caracteriza por la ampliación de las matrículas a partir de la incorporación de cada vez más sectores sociales a los niveles altos del sistema y a la vez una diferenciación progresiva del campo escolar en consonancia con los distintos sectores que va incorporando. 

A partir de este proceso, las escuelas y paulatinamente las universidades, también adquieren características cada vez más cercanas al grupo social al que atienden. Este fenómeno que tiende a fragmentar el campo educativo en espejo con el campo sociocultural, ha ido modificando la confianza de la población con la escuela. Ya no se trata de una confianza generalizada en la escuela, o en cualquier escuela, sino en aquel grupo de escuelas a la que concurren sus hijos y que expresan un modo de vida, un conjunto de valores y principios que es propio de un determinado sector sociocultural. 

Hay una diferencia notable entre confiar en el sistema público de educación al que concurre toda la población a solo depositar la confianza en la escuela a la que concurren mis hijos. En el primer caso, la confianza expresa la valoración de un bien o un servicio compartido, cuyas bondades y defectos influyen en la preparación de nosotros y de los otros, y otra muy diferente confiar en la escuela de mis hijos sin que importe cual será la suerte de los otros. 

De cualquier manera, un 38 % de la confianza pública en las instituciones educativas hace pensar que una parte importante de los argentinos sigue confiando en que el camino hacia el futuro transcurre por las aulas de la escuela y la universidad. Sería interesante cruzar este dato con el origen social de los encuestados. ¿Es la tradicional clase media la que sigue apostando a ese camino? ¿O son los estratos más bajos que con gran esfuerzo económico están migrando del circuito público al privado con la esperanza en que esta educación les otorgue una posibilidad de ascenso a sus hijos? De ser así, si se mantiene la expectativa de la educación como motor del ascenso social, lamentablemente los datos estadísticos no lo confirman: los jóvenes pertenecientes al quintil más bajo de la población, que han alcanzado la titulación universitaria, sufren tasas de desocupación más altas que aquellos que provienen de los quintiles 3 y 4 que no terminaron la escuela secundaria. 

¿En que confían los argentinos? ¿En una educación que abre la puerta del futuro a todos los integrantes de las nuevas generaciones o solo a sus hijos? ¿En qué confían los sectores emergentes de la Argentina? ¿En un retorno del ascenso por medio de la educación? ¿Será solo ficción o tendremos un mercado capaz de asociarse virtuosamente a las posibilidades de la educación, y una formación que cubra las exigencias que se requieren para asegurar el tránsito a la prosperidad social e individual? 

Para conocer más sobre la encuesta y observar datos relevantes, ingresá en: www.confianzadelosargentinos.com.ar

Elegí tu puntuación
Dejá tu comentario
Imagen joseluis13
joseluis13

barbaro

Imagen gis_
gis_

Buena nota

Notas Relacionadas