¿Sería efectivo usar parches de nicotina contra el COVID-19? ¿Sería efectivo usar parches de nicotina contra el COVID-19?

Con ansias de frenar el virus, algunos se abocan a la búsqueda incansable para encontrar la cura. Este podría ser un hallazgo revelador.

Muchos pacientes con COVID-19 empeoran de forma súbita. Son muchos los testimonios de sanitarios que describen un agravamiento en cuestión de minutos debido a una inflamación de los pulmones. Es el propio sistema inmune el que actúa de forma descontrolada. Es la tormenta de citoquinas.

La liberación de unas proteínas llamadas citoquinas por células del sistema inmune es una de las armas de nuestro organismo para combatir la infección vírica. Distintas células inmunitarias, como los macrófagos, se infiltran en los tejidos infectados y comienzan a secretar citoquinas que, si todo va bien, permiten la coordinación de los actores inmunitarios para una correcta respuesta contra el virus.

¿Qué pasa durante el proceso inflamatorio agudo para que los pacientes de COVID-19 se agraven tanto y tan rápido?

Al parecer, se produce una liberación descontrolada de citoquinas que, en lugar de regular y coordinar la situación, hace que más y más células del sistema inmune acudan y secreten más y más citoquinas. Esta tormenta provoca en los pacientes una respuesta inflamatoria excesiva y muy perjudicial.

Controlar la tormenta: la liberación de citoquinas por los macrófagos puede reducirse. Una de las formas de control es la que llega por el nervio vago, que inerva nuestras vísceras a través de la vía colinérgica (que se activa mediante un neurotransmisor denominado acetilcolina).

Al llegar ese neurotransmisor al macrófago, o a otras células inmunes que combaten la infección, se une a unas proteínas receptoras, una especie de interruptores de apagado denominados canales nicotínicos debido a que la nicotina también puede unirse a ellos. Cuando se accionan estos interruptores en el macrófago por la acetilcolina (o por la nicotina), se frena la producción de citoquinas y se consigue una respuesta antiinflamatoria.

Primeras evidencias de los parches de nicotina como cura del Covid-19

En febrero buscamos un ejemplo atractivo para los alumnos de Bioestadística de primero de Medicina de la Facultad de Albacete. Queríamos usar un artículo publicado con datos de pacientes hospitalizados con COVID-19. Tomamos un estudio recientemente publicado, en aquel entonces, en la revista The Lancet.

Al realizar el ejemplo en clase, comparando el número de afectados fumadores con la prevalencia tabáquica en China, que es una de las más altas del mundo (54 % en hombres), nos llevamos una sorpresa. Si bien lo esperable era que hubiera más fumadores hospitalizados, el dato observado era extremadamente bajo y la diferencia estadísticamente muy significativa.

Al encontrar más y más artículos con similares resultados sospechamos que algo pasaba con los fumadores. Hoy hay publicados al menos 17 estudios (14 en China, 2 en EE. UU. y 1 en Italia) que hemos analizado, con similares observaciones.

La hipótesis sobre el uso de parches de nicotina

¿Y si se pudieran utilizar parches de nicotina para frenar la tormenta de citoquinas e inhibir la inflamación del momento crítico? Había que conseguir evidencia científica de todas nuestras sospechas: comprobar que el número de fumadores en otros estudios y lugares era bajo (evidencia epidemiológica), explicar el mecanismo, canales, proteínas involucradas en la respuesta inflamatoria y antiinflamatoria y su relación con los canales nicotínicos. Por último, documentar el uso terapéutico de la nicotina en pacientes con una respuesta similar a la provocada por la COVID-19.

Una prepublicación pendiente de revisión

Toda hipótesis debe contar con el aval de haber sido revisada por expertos y publicada en una revista científica de impacto. Nos pusimos manos a la obra para trasladar la idea a la comunidad científica.

El 11 de abril enviamos el artículo a una de las mejores revistas en medicina del mundo. Al no recibir respuesta en cinco días escribimos al editor, quien nos contestó que no podían priorizar ninguna evaluación. En la siguiente revista ocurrió de nuevo pues también tenían demasiadas propuestas sobre COVID-19.

La tormenta, en este caso de manuscritos, ha provocado que muchas revistas adviertan de medidas extraordinarias en los procesos de revisión. Es por ello que las plataformas de prepublicaciones están recibiendo un aluvión de manuscritos. Estos repositorios permiten compartir y comentar manuscritos con la comunidad científica antes de que sean revisados en el proceso de publicación en una revista de impacto.

Dadas las condiciones de emergencia que vivimos, decidimos hacer pública nuestra hipótesis para que, en caso de que sea factible, pueda ser desarrollada y puesta a prueba cuanto antes. Nuestra prepublicación está disponible desde el pasado 16 de abril. Por ahora no hemos recibido ninguna crítica que la desarme y, sobre todo, se han unido propuestas similares como la de Jean-Pierre Changeux de París también pendiente de revisión.

Por ahora, es solo una hipótesis

No es más que una hipótesis, sin demostrar, pero sustentada por evidencias epidemiológicas, fisiopatológicas y clínicas que nos hacen creer que es plausible. Como toda hipótesis, mientras no se demuestre no será más que eso. Si no fuera correcta, un resultado negativo permitiría que otros investigadores no dedicaran tiempo y esfuerzo a comprobar algo que ya sabríamos que no funciona. Y si fuera correcta… ¿podría ayudar a los pacientes de Covid 19?. Hay que esperar a la opinión de los revisores expertos.

Este artículo fue publicado originalmente en  The Conversation. Lea el original.


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