Seres queridos y parkinson: ¿cómo mejorar su calidad de vida? Seres queridos y parkinson: ¿cómo mejorar su calidad de vida?

Aunque no hay cura para este trastorno, el tratamiento temprano mejora la calidad de vida reduciendo temblores, la rigidez y otros síntomas incapacitantes.

El mal de Parkinson, llamado así por el médico inglés que lo identificó hace casi 200 años, es el trastorno degenerativo más común del sistema nervioso. Suele atacar después de los 60 años. Más del 15% de las personas que rebasan los 65, muestran varios síntomas de la enfermedad. Es más común en los hombres que en las mujeres. Aunque por lo general los síntomas son muy leves al principio, suelen agravarse con el tiempo.

Las células de los ganglios basales, una parte del cerebro, mueren en forma paulatina y dejan de producir dopamina, sustancia que transmite impulsos de un nervio a otro. La falta de dopamina produce la rigidez progresiva, la agitación y la pérdida de coordinación muscular, típicas del trastorno. Aunque las infecciones virales del cerebro, los antipsicóticos y la exposición a herbicidas u otros tóxicos originan un número pequeño de casos, casi nunca puede determinarse una causa subyacente.


¿Sirven los complementos ni bien comienza la enfermedad?

Quien tenga este grave mal debe estar bajo atención médica. Estos complementos pueden moderar o retardar la evolución de los síntomas; sobre todo si se toman en los primeros años del trastorno.
Pueden verse resultados en unas ocho semanas, pero los complementos en general deben continuarse por mucho tiempo.
Pruébelos solos o combinados, pero siempre comente su uso con el médico. 

  • Algunos, como la vitamina B6, pueden interactuar de manera adversa con fármacos para este mal. Casi todos los complementos, hasta la vitamina B6, aumentan la producción de dopamina; los niveles de esta vitamina en quien padece Parkinson, a menudo se agotan. Las buenas fuentes alimentarias de vitamina B6 que ayudan al cerebro a producir dopamina, incluyen palta, papas, banana, pescados y pollo. 
  • La coenzima Q10, la NADH (nicotinamida adenina dinucleótido, relacionada con la niacina de la vitamina B), la vitamina E y la vitamina C son antioxidantes que protegen las células, incluso aquellas que producen dopamina en el cerebro. Las vitaminas C y E pueden ser muy eficaces en quienes aún no empiezan a tomar fármacos convencionales para esta enfermedad.
  • Los diversos aminoácidos y el aceite de linaza tienen efectos nutritivos en los nervios, que pueden aumentar el nivel de dopamina; el aminoácido fosfatildilserina también puede mejorar la actividad mental y combatir la depresión. A este regimen puede añadir ginkgo biloba.

¿Qué más puede hacer para llevar una vida plena?

  • Camine y estírese a diario, para mantener músculos tonificados. 
  • Mantenga su mente estimulada con nuevos intereses y desafíos. Estudios recientes sugieren que el “ejercicio mental” reduce los síntomas.
  • Tome fisioterapia y terapia del lenguaje. 
  • Únase a un grupo de apoyo.
  • Pregunte a su médico sobre nuevos fármacos o, en caso grave, cirugía.

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