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Una dieta balanceada le brinda a tu cuerpo todas las vitaminas que necesita. Pero hay algunos secretitos que podés empezar a aplicar para aumentar su consumo y disfrutar sus beneficios.

Las vitaminas son un compuesto orgánico vital para el funcionamiento normal del cuerpo. Las que necesitás consumir son del tipo solubles en agua como la B y la C, y las vitaminas liposolubles A, D, E y K. Las vitaminas liposolubles son almacenadas en el hígado y los tejidos grasos. Las vitaminas solubles en agua no pueden ser almacenadas; el cuerpo utiliza lo que puede y excreta el resto.

 

 (Foto: WDNet Studio)

 

Dale color a tu dieta:

consumí abundantes cantidades de fruta fresca y vegetales de diversos colores, en especial los vegetales naranjas y de hojas verde oscuro y bayas de tonos oscuros. Aquellas verduras y frutas cultivadas en tu hogar son siempre más nutritivas.

 

¿Crudas o cocidas?

Una buena ingesta de frutas y verduras crudas contiene nutrientes que se destruyen al ser cocinados. Por ese motivo se recomienda comer ensaladas y de postre, una fruta. Sin embargo, hay productos con el tomate que al ser cocidos tienen más licopeno, un poderoso antioxidante. La forma en que cocinás tus productos también hace la diferencia: perderás menos nutrientes si cocinás al vapor en lugar de hervir los vegetales.

 

Elegí comidas frescas:

comidas naturales e integrales son más ricas en vitaminas que aquellas muy procesadas.

 

Consumí grandes cantidades de pescado graso:

es útil para para obtener vitaminas liposolubles.

 

Fregá los vegetales en lugar de pelarlos:

o quitá la menor cantidad de piel posible. La piel suele ser comestible y rica en vitaminas. En una papa, la mayor cantidad de nutrientes se encuentra justo debajo de la piel. Para evitar perder más vitaminas, no cortes o rebanes la fruta ni los vegetales en pequeños pedazos o mucho tiempo antes de consumirlos.

 

Cociná al vapor en lugar de hervir:

las vitaminas solubles en agua se pierden en el hervor. Así hiervas o cocines al vapor, guardá el líquido para hacer sopa.

 

Evitá freír en abundante aceite:

es destructivo (en especial con la vitamina E). Y no cocines demasiado la carne para que pierda menos vitaminas.

 

(Foto: PublicDomainImages / Pixabay)

 

Identificar las vitaminas

En lugar de ingerir suplementos vitamínicos, intentá consumir alimentos ricos en vitaminas. Enterate para qué sirve cada una y dónde encontrarlas.

 

Vitamina A

Es buena para el sistema inmunológico, para ver con poca luz y para la piel. Se encuentra en quesos, huevos, pescados grasos, leche y yogurt.

 

Vitamina B

Esencial para una buena salud general. Se encuentra en toda dieta variada y saludable.

 

Vitamina C

Es buena para una salud general. Se encuentra en pimientos, brócoli, coles de Brueselas, naranjas y otras frutas.

 

Vitamina D

Es buena para los huesos y los dientes. Se encuentra en la piel debido a la exposición solar, pero también en pescados grasosos, huevos, pastas fortificadas y cereales para el desayuno.

 

Vitamina E

Es buena para proteger las membranas celulares. Se encuentra en la soja, el maíz, el aceite de oliva, las nueces, las semillas, el germen de trigo, los cereales y productos derivados.

 

Vitamina K

Es buena para la coagulación sanguínea y los huesos. Podés encontrarla en el brócoli.

 

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