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Estar atento a estos síntomas puede ayudarle a conocer si está padeciendo diabetes.

En la actualidad, la diabetes es una de las enfermedades que más está afectando a la población mundial.

La diabetes es una enfermedad que afecta directamente su sangre, y esta se divide en dos tipos. La diabetes tipo 1 se genera por factores que no podemos intervenir, como la genética y el historial familiar. La diabetes tipo 2 es la más común y se genera por factores medibles como la edad, la alimentación y la falta de actividad física.

 

Así que hoy le contamos siete señales de alarma a las cuales deberá prestar atención si desea prevenir o atacar la diabetes inmediatamente.

1.   Se muere de sed.
Este es un signo frecuente de la diabetes tipo 2: tal vez sienta que por más agua que bebe, no consigue saciar su sed. Lo anterior se debe a la hiperglucemia: el exceso de glucosa en el torrente sanguíneo obliga a los riñones a trabajar de más para filtrar y absorber el nutriente. Cuando los órganos no dan abasto, aumenta la producción de orina y, como en ocasiones esto causa deshidratación, sentirá más ganas de ingerir líquido. Si se la pasa corriendo al baño o le da demasiada sed (o padece resequedad bucal), consulte a su médico.
 
2.   Entumecimiento y hormigueo en pies y manos.
Una complicación más seria es la neuropatía diabética periférica, que se caracteriza por la presencia de lesiones en los nervios. Es posible que experimente hormigueo o cosquilleo en los pies, dolor o entumecimiento; algunos pacientes sienten que caminan sobre algodón; otros, sobre piedras. Este síntoma se presenta con el patrón de “guantes y medias”, explica Holmes-Walker. “Aparece por primera vez en donde nos colocamos las medias y luego, meses más tarde, se deja sentir en la punta de los dedos de las manos”.

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3.   Los cortes al afeitarse tardan en sanar.
La cicatrización se demora. “Cuando el nivel de glucosa aumenta, las heridas tardan más en cerrar”, señala la endocrinóloga Jane Holmes-Walker, de Sidney, Australia. “También puede que note más pelos enterrados y espinillas blancas en los folículos capilares de la barba. Las glándulas sebáceas del rostro de los diabéticos son propensas a contraer infecciones leves”.

4.   Anda cabizbajo.
De todos los problemas inherentes a esta afección, los cambios de humor se encuentran entre los más notorios. Según un estudio australiano, una de cada cuatro personas con diabetes tipo 2 experimenta depresión y una de cada seis, ansiedad. Mantener la glucemia bajo control es importante para el equilibrio anímico. Un experimento estadounidense realizado en 2016 en un grupo de hombres mayores asoció este mal a un mayor riesgo de padecer depresión. Cuanto más tiempo hubiera transcurrido desde el diagnóstico de la enfermedad, mayor resultaba el riesgo de presentar el trastorno emocional.

5.   Ve puntitos.
Aunque la diabetes puede lesionar los ojos, no es sino hasta que se encuentra muy avanzada que empieza a causar estragos. Al paso del tiempo, la hiperglucemia daña los vasos sanguíneos de la retina, lo cual provoca hemorragias y da lugar a la retinopatía diabética. Tal vez note puntos negros flotantes en su campo visual y es posible que veas borroso. Solicite una revisión oftalmológica con las pupilas dilatadas. La diabetes es la principal causa evitable de ceguera.

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6.   Le sangran las encías.
Al decir de Holmes-Walker, los diabéticos corren un riesgo tres veces mayor de padecer periodontitis, infección que lesiona las encías y puede provocar la pérdida de dientes. El enrojecimiento, la hinchazón y el sangrado de encías son indicios comunes de la alteración. Es fundamental acudir al médico a fin de controlar el problema: la infección también puede actuar en sentido inverso al elevar la glucosa y producir diabetes.

7.   Glande hinchado y enrojecido.
Dentro de los muchos focos rojos de este trastorno se encuentra la disfunción eréctil y la balanitis. “Por lo general, el malestar se debe al exceso de cándida, un hongo que habita en la piel y cuya reproducción se acelera con la hiperglucemia”, explica Holmes-Walker. Si nota hinchazón, dolor o secreciones en el prepucio o la punta del miembro, acuda a una consulta. Le enseñarán la mejor técnica para mantener limpia el área y le recomendarán una pomada antifúngica o antibacteriana, dependiendo de la causa del problema.

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