¿Nuestro cuerpo puede curarse solo? ¿Nuestro cuerpo puede curarse solo?

¿Por qué las heridas tardan más en curarse con la edad? Con la edad, nuestro cuerpo va perdiendo la facilidad de cicatrizar con la misma rapidez que lo hacía cuando jóvenes.

Cuando un niño se hace un rasguño, basta un poco de consuelo y una tirita durante uno o dos días, para que esa herida se cure. Sin embargo, ese mismo rasguño en un adulto tardaría más en curarse; de hecho, una herida en una persona de 40 años puede tardar el doble en curarse que en una de 20 años. Y el proceso continúa ralentizándose a medida que envejecemos.

Todos estamos familiarizados con este fenómeno, aunque seguramente nos preguntemos por qué ocurre. “En realidad, no tenemos aún una respuesta certera”, admite el doctor Dennis Orgill, director médico del Hospital de Mujeres de Boston. “Pero según mi experiencia, está relacionado con el lento declive que se produce desde el nacimiento”. Este tiempo de más que la herida necesita para curarse puede exponernos a un mayor riesgo de contraer infecciones y de sufrir dolores.

Para que una herida pueda sanar, el cuerpo se embarca en un proceso complejo en el que colaboran numerosos tipos de células que trabajan para detener el sangrado y luego, restaurar y reconstruir la piel. Y a medida que envejecemos, los cambios en nuestro cuerpo pueden alterar ese proceso. Nuestra piel está formada por tres capas interpuestas una sobre otra: la capa superior es la epidermis, donde están los vellos, las pecas y las arrugas. Con un grosor de tan solo medio milímetro en algunas zonas, está compuesta de queratinocitos, unas células que se desprenden y se reemplazan por otras más jóvenes y saludables, produciendo la renovación de nuestra piel que, a medida que envejecemos, se va ralentizando. En esta capa, también perdemos lípidos y aminoácidos, lo que da lugar a una piel seca propensa a perder humedad. Las bacterias pueden penetrar en los pliegues más pequeños de la piel, por lo que los cortes pequeños pueden tardar más en curarse.

Debajo de la epidermis está la dermis, que proporciona a la piel su grosor. La dermis regula la temperatura del cuerpo y suministra a la epidermis sangre rica en nutrientes. Esta capa alberga vasos sanguíneos, vasos linfáticos, glándulas sudoríparas y sebáceas, y colágeno, una proteína que le da a la piel su elasticidad y resistencia. Después de cumplir 50 años, una persona pierde al año alrededor de un uno por ciento de colágeno, lo que hace que su tarea en la reparación de la piel sea menos efectiva.

Pero más allá de los cambios en la piel, existen otros factores que pueden acompañarnos durante nuestra larga vida. Aunque no es algo exclusivo de las personas mayores, hay muchas enfermedades comunes que pueden retrasar la cicatrización de las heridas, por ejemplo, la insuficiencia cardíaca congestiva, la artritis reumatoide y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. En particular, la diabetes está relacionada con más de cien factores conocidos que contribuyen a retrasar la cicatrización de las heridas, incluida la alteración hormonal y la acumulación alterada de colágeno. Y causa otras complicaciones que dificultan la curación, como la insuficiencia renal, las enfermedades vasculares y las neuropatías.

Pero incluso aunque no padezca ninguna de esas enfermedades, los medicamentos para tratar otras afecciones pueden originar el mismo efecto.

Además de intentar evitar todos esos factores que retrasan la curación de las heridas, existen algunas medidas activas que pueden tomarse en cuenta conforme se envejece y que refuerzan el cuerpo para que pueda curarse por sí solo. A la cabeza de la lista tenemos: evitar daños solares y dejar de fumar. Hidratarse con regularidad. Mantener las heridas húmedas cubriéndolas con un vendaje. Y, algo sorprendente: hacer ejercicios de fuerza.

Por último, decir que hay algo de verdad en el refrán “una manzana al día, el médico le ahorraría». ¿Recuerda aquellos viejos tiempos cuando las tripulaciones de los barcos contraían el temido escorbuto y las heridas ya cicatrizadas volvían a abrirse?” comenta Orgill. Si se hace un corte y ve que tarda en curarse, tenga la edad que tenga, le convendría hacerse unos análisis para detectar deficiencias de vitaminas y minerales como la vitamina C y el zinc.

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